“Las leyes pueden establecer procedimientos. También deben crear las condiciones para que las decisiones se adopten con libertad, información suficiente...
Por qué funcionan las zonas francas de Dubái
“Hay un detalle decisivo: la autoridad de zona franca se financia con las tasas que cobra a sus empresas. El regulador es, al mismo tiempo, un proveedor que puede perder clientes”.
Marina Ramírez Lorca - 20 Agosto, 2026
Marina Ramírez Lorca En 1985, Dubái inauguró una zona franca junto a un puerto recién construido en mitad del desierto, a treinta y cinco kilómetros de la ciudad y sin nada cerca. Jebel Ali era la apuesta improbable de un emirato con poco petróleo y mucha prisa. Hoy los Emiratos tienen más de cuarenta zonas francas y decenas de miles de sociedades en ellas. La pregunta que interesa al asesor es por qué este modelo funcionó cuando tantos países lo copiaron y solo obtuvieron enclaves fiscales con poco movimiento.
La primera respuesta no es fiscal. Una zona franca de Dubái no es un descuento de impuestos: es una jurisdicción. Cada zona tiene su propia autoridad, su registro mercantil y sus reglas para constituir sociedades, otorgar licencias y contratar personal. El Dubai International Financial Centre (DIFC) y el Abu Dhabi’s International Financial Centre (ADGM) van más lejos: legislación civil y mercantil propia, de inspiración anglosajona, en inglés, con tribunales y jueces propios. Un contrato firmado en el DIFC no depende de la ley federal ni de los tribunales federales.
Ahí está la diferencia con la mayoría de las zonas francas de nuestros países. Suelen conceder exenciones fiscales y aduaneras generosas, pero la sociedad sigue viviendo en el mismo registro, con la misma ley laboral, los mismos tribunales saturados y la misma burocracia. Se rebaja la factura, no la fricción.
La segunda respuesta es la ventanilla única, que allí es literal. La misma autoridad constituye la sociedad, emite la licencia, asigna la cuota de visados, tramita la residencia del socio y de sus empleados y alquila el despacho. Semanas, no meses. Y hay un detalle decisivo: la autoridad de zona franca se financia con las tasas que cobra a sus empresas. El regulador es, al mismo tiempo, un proveedor que puede perder clientes.
Porque compite. IFZA, Meydan, Dubai Multi Commodities Centre (DMCC), Jebel Ali Free Zone Authority (JAFZA), Dubai Airport Freezone (DAFZ) y las de los emiratos del norte se disputan al mismo empresario extranjero con precios, plazos y paquetes distintos. Cuando una encarece o se vuelve lenta, las otras se llevan el registro. Ningún monopolio administrativo se comporta así. El precio de esa competencia es la dispersión: calidad desigual y bancos que miran con lupa determinadas licencias.
La tercera respuesta es la especialización. DMCC nació alrededor del oro y las materias primas; Dubai Internet City, de la tecnología; el DIFC, de las finanzas; JAFZA, de la logística. Al final, lo que compra una empresa no es la licencia: son los vecinos. Proveedores, talento, árbitros y bancos que entienden el negocio.
La cuarta respuesta es la más física de todas. Jebel Ali es uno de los mayores puertos artificiales del mundo y está pegado al aeropuerto de carga. Un incentivo fiscal sin infraestructura detrás produce sociedades de papel; con puerto, aeropuerto y almacenes produce cadenas de suministro.
Durante décadas, además, la zona franca fue la única vía para que un extranjero controlara el cien por cien de su sociedad, porque en el continente se exigía un socio emiratí mayoritario. Esa restricción cayó en 2021 y no faltó quien anunciara el final del modelo. No ocurrió: las zonas siguieron creciendo, buena prueba de que el atractivo nunca estuvo solo en la propiedad ni solo en el impuesto.
Llegamos así al tributo, que no es el principio de esta historia, sino su capítulo más reciente. Desde junio de 2023, los Emiratos aplican un impuesto federal de sociedades del 9% sobre el beneficio que excede los 375.000 dirhams. El cero dejó de ser automático. La sociedad de zona franca conserva el 0%, pero solo si alcanza la condición de Qualifying Free Zone Person: sustancia real en la zona, renta calificada conforme a una lista de actividades que el Ministerio ha ido reescribiendo, cuentas auditadas, precios de transferencia y un minimis muy estrecho para la renta que no califica. Se incumple una sola condición y se pierde el régimen, no solo en ese ejercicio, sino en los cuatro siguientes.
Queda la advertencia de siempre. La zona franca no resuelve la residencia fiscal del cliente. Quien constituye en Dubái y sigue viviendo en Madrid, en Bogotá o en Buenos Aires se encontrará con la transparencia fiscal internacional, con la sede de dirección efectiva y con el establecimiento permanente. El modelo es eficiente para quien se traslada de verdad o tiene allí operación auténtica. Para el resto, es un problema con una licencia bonita.
Marina Ramírez Lorca es abogada especializada en fiscalidad internacional y fundadora de LorcaBase, firma con sede en Dubái que asesora a clientes de España y Latinoamérica en constitución de sociedades, residencia fiscal y cumplimiento en Emiratos Árabes Unidos.
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