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Estudio alerta sobre los abogados en EEUU: casi la mitad reporta agotamiento severo
Además del agotamiento, se identificaron problemas como el consumo problemático de alcohol y los riesgos de salud mental que enfrentan quienes trabajan jornadas demasiado extensas.
- 25 Septiembre, 2026
Depresión, ansiedad, alto consumo de alcohol y un 27% de los encuestados que ha pensado en dejar la profesión. Los datos arrojados por un estudio publicado en el Journal of Affective Disorders sobre salud mental y calidad de vida —que consultó a cerca de 37.000 abogados— no son precisamente optimistas.
Titulado “When demands equal distress: An updated understanding of lawyer mental health and well-being”, el documento fue elaborado por Patrick Krill, de Krill Strategies, junto al psiquiatra Justin Anker, en colaboración con la American Bar Association Commission on Lawyer Assistance Programs, y publicado en dicha revista, donde se levantan varias alertas sobre el bienestar de quienes ejercen la profesión en Estados Unidos.
“El vínculo entre las exigencias de la práctica legal y la gravedad de los síntomas de salud mental no se había establecido antes de esta manera”, explicó Krill a Law.com. “Es posible que la gente sospechara que el trabajo estaba directamente implicado en estos problemas, pero no teníamos evidencia empírica confiable de ello”, agregó.
Agotamiento en números
De la muestra, un 31,7% presentó niveles altos de agotamiento (burnout) y un 15,8% adicional, niveles muy altos: cerca de la mitad del total si se suman ambas categorías.
Entre quienes trabajan 71 horas semanales o más, la proporción se ubica en un 69,5%. El estudio también encontró que un 41,1% considera que su paso por la profesión ha sido derechamente perjudicial para su salud mental, y un 27% ha pensado en abandonarla por lo mismo.
Casi el 22% de los participantes presentó síntomas de depresión de moderados a severos, más del 20% manifestó ansiedad en ese rango y un 19% hizo lo propio con el estrés. Al comparar estos resultados con la versión anterior de la medición, hecha en 2016, los tres indicadores subieron.
El consumo de alcohol en niveles problemáticos es otro de los aspectos más relevantes de la investigación: cerca del 42% de los participantes dio positivo en uso riesgoso según una herramienta internacional de evaluación. Esta proporción es menor a la alcanzada hace una década, según el estudio, pero sigue siendo alta.
El uso riesgoso de alcohol fue un hallazgo común entre quienes trabajan en grandes estudios jurídicos, quienes litigan y quienes trabajan entre 40 y 60 horas a la semana. Por otra parte, más del 57% dijo haber visto señales de problemas de salud mental o abuso de sustancias en colegas.
Problemas generacionales y de ciertas áreas de práctica
Otro aspecto clave de la investigación tiene que ver con la brecha etaria. La depresión moderada o mayor fue reportada por el 31,5% de los profesionales menores de 30 años, versus un 9,7% entre los mayores de 61. Respecto del ítem sobre ansiedad la asimetría es aún mayor: 40,4% versus 6,2%. El uso riesgoso de alcohol también es superior entre los más jóvenes: 51,6% contra 33% en el grupo de mayor edad.
Sobre las causas que provocan esto, la investigación lo atribuye a factores como el estrés de ser nuevo en una profesión exigente, la falta de redes de apoyo, las deudas adquiridas por estudiar y la disrupción que está generando el uso de la IA en el ejercicio legal.
El área de práctica también marca diferencias en cuanto a la calidad de vida de las y los participantes. Quienes trabajan in-house y en el Poder Judicial reportaron niveles más bajos de angustia y agotamiento que quienes ejercen en forma independiente o en firmas. Los litigantes, en cambio, muestran indicadores más altos, tanto de burnout como de consumo de alcohol, fenómeno que el documento vincula con la “exposición adversarial” propia de litigar, sumada a las largas jornadas.
De hecho, quienes trabajan más de 71 horas semanales tienen casi tres veces más probabilidades de padecer cuadros de estrés moderados o severos que quienes trabajan entre 31 y 40 horas.
Más de la mitad de los consultados mencionó la confidencialidad como una barrera a la hora de buscar ayuda, y una proporción similar señaló en el mismo sentido el temor al daño reputacional. “Estas preocupaciones reflejan aquellas documentadas en la encuesta de 2016, lo que sugiere que son características centrales de la cultura legal”, concluye el estudio.
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