“Cuando se observa el funcionamiento real de muchas organizaciones, aparece una situación distinta: el compliance existe, pero se mantiene al...
Mi IA no es tu IA
«El tercero es donde la brecha se vuelve abismo. Construir infraestructura significa que el proceso corre sin que estés. El criterio no está en quien teclea, sino que está embebido en el diseño. El socio no procesa contratos. Interviene donde su criterio cambia el resultado. Y cada decisión registrada, cada patrón detectado se acumula en el sistema. Eso es inteligencia institucional. No se copia. No se licencia. Se construye».
Verónica Laymuns - 22 junio, 2026
Hay una conversación instalada en la industria legal sobre inteligencia artificial. Gira en torno al miedo y la redefinición: ¿bajarán los precios porque la IA acelera el trabajo? ¿Le digo al cliente que usé IA? ¿Qué queda del oficio cuando la tecnología hace lo que antes hacían los abogados jóvenes? Son preguntas legítimas. Reflejan
una profesión en medio de una transición real.
Veronica LaymunsY son las preguntas equivocadas.
El que las hace todavía está mirando la IA como una amenaza que gestionar, no como una capacidad que construir. Hay una pregunta anterior, más fundamental, que casi nadie está haciendo: ¿qué le estás dando tú a tu IA?
La IA sí empareja algo real: el acceso a capacidad de producción. Una persona con criterio hoy puede producir lo que antes requería un equipo. Pero emparejar acceso no es emparejar resultados.
La IA no trae el conocimiento. Lo amplifica. Lo que no le das, lo rellena con el promedio —genérico—, correcto en apariencia, intercambiable. O directamente incorrecto. La IA no duda. Completa con la misma confianza cuando sabe y cuando no sabe.
El caso de Garrigues ante el TDLC no es un error técnico aislado. Es la consecuencia lógica de usar IA sin el criterio estructurado para supervisarla.
La brecha crece en cada nivel y los niveles no son equivalentes. El primero es el más obvio: quien pregunta con criterio recibe algo que puede evaluar. Quien no, recibe algo que parece correcto. El problema es que parecer correcto no es serlo.
El segundo es donde empieza la distancia real. Una gerencia legal con un playbook no le pide a la IA que improvise: le pide que ejecute su criterio institucional. Cada revisión es consistente, comparable, mejorable. Ya no es una interacción. Es un sistema.
El tercero es donde la brecha se vuelve abismo. Construir infraestructura significa que el proceso corre sin que estés. El criterio no está en quien teclea, sino que está embebido en el diseño. El socio no procesa contratos. Interviene donde su criterio cambia el resultado. Y cada decisión registrada, cada patrón detectado se acumula en el sistema. Eso es inteligencia institucional. No se copia. No se licencia. Se construye.
Lo que la IA no democratizó es el criterio. La brecha no desapareció; cambió de forma.
La mayoría del conocimiento que hace valioso a un estudio vive en las personas, no en los sistemas. El desafío es transformarlo en arquitectura, en procesos y en criterios que no dependan de que esa persona esté disponible. Que vivan en el sistema, no en las cabezas.
Hay un miedo legítimo en ese proceso. Sistematizar lo que uno sabe puede sentirse como perder lo que te hace valioso. Pero el valor no estaba en guardar el conocimiento: estaba en tenerlo. La pregunta —la oportunidad— no es si debemos adaptarnos. Es si lo hacemos antes o después de que el mercado lo decida.
Mientras la industria debate precios, transparencia y competencia, la pregunta más importante sigue sin hacerse en la mayoría de las salas. Y claramente no es ¿tengo IA? Todos tienen IA. Es ¿qué le estoy dando yo? Porque mi IA no es tu IA. Y esa diferencia, con el tiempo, lo va a ser todo.
Verónica Laymuns es Socia Directora de Xtrategia Chile.
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