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Chile

Ley de Etiquetado de Alimentos abre dudas en las pymes chilenas

Entró en vigencia la norma que cambió el Reglamento Sanitario de Alimentos, impactando con fuerza en las áreas de información, envasado, publicidad y venta de productos en los establecimientos escolares.

27 Junio, 2016 Comparte en:
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ley de etiquetadoLey de Etiquetado

 
Con preocupación se han manifestado las pequeñas y medianas empresas chilenas ante la entrada en vigencia de la denominada Ley de Etiquetado de Alimentos, que mediante modificaciones a su Reglamento Sanitario N° 977 de 1996, determinó —entre otros cambios— que las empresas productoras estén obligadas a incorporar un logo (disco Pare) con información sobre calorías, sodio, grasas saturadas o azúcares contenidos.
 
Los cambios que partieron formalmente el 27 de junio buscan impactar sobre todo en la conducta alimenticia de niños y niñas en edad escolar. Según datos del propio Ministerio de Salud, en el país 1 de cada 11 muertes son atribuibles al exceso de peso, y 5 de cada 10 niños que cursan primero básico presentan éste problema.
 
Si bien la norma estableció plazos para la implementación del nuevo etiquetado, las Pymes miran con recelo las nuevas exigencias, pues consideran que a diferencia de las grandes empresas de alimentos y trasnacionales presente en Chile, sus productos podrían verse rechazados principalmente en los supermercados, obligándoles a invertir mayores recursos para cumplir con la norma.
 
“La nueva Ley de etiquetados es una buena iniciativa pero mal implementada, es decir, se dejaron fuera importantes factores que deberían haberse considerado. Se metió a todos los productores y comerciantes en la misma bolsa, siendo que afrontan de manera muy distinta una situación como esta”, aseguró Arturo Farías, jefe de la carrera de Contador Público y Auditor de la Universidad del Pacífico.

Problemas prácticos

Los pequeños y medianos comerciantes señalan que la Ley de Etiquetado de Alimentos, junto con no distinguir los distintos tipos de productores, se verán afectados en dos puntos claves: su inventario y envasado y en las posibles barreras que podrían ponerle los supermercados al no tener los respectivos distintivos en los productos.
 
Cabe señalar que frente a esta discusión, el Ministerio de Salud aseguró que las pymes tendrán un plazo mayor para cumplir con la normativa, extendiéndose hasta 36 meses más, lo que igualmente genera dudas.
 
“Una persona irá al supermercado a buscar un producto y se va a encontrar uno con las etiquetas y otro sin los rótulos, lo que provocará una confusión. Ya se está hablando de algunos supermercados que van a exigir, al margen de la norma, que todos sus productores les entreguen los productos con el etiquetado, independiente de si es pyme o no”, señala el mismo Farías.
 
Asimismo, es aún confusa lo que pasará con los llamados productos a “granel”, es decir, aquellos que nos son envasados y que no están obligados a presentar etiquetado nutricional. En la secretaría de Estado dicen que esta es una meta de mediano plazo que debe ser evaluada para ver de qué manera podría informarse sobre su contenido nutricional.

Las medidas para colegios y publicidad

El Ministerio de Salud ha explicado que con la nueva normativa, no se pueden vender, publicitar o regalar en los kioscos escolares o cualquier lugar de las escuelas de educación parvularia, básica y media, los alimentos que superen los límites establecidos por la autoridad para calorías, azúcares, grasas saturadas y sodio, sean estos envasados o no.
 
Lo que se busca —explican— es incentivar el consumo de alimentos más frescos, naturales y saludables, como por ejemplo, huevos duros, frutas, verduras, lácteos, cereales y otros sin sello o que no superen los límites establecidos por el MINSAL.
 
En el ámbito de la publicidad, en tanto, el principal foco son los menores de 14 años. En este caso, la nueva normativa apunta al empleo de personajes y figuras infantiles, animaciones, dibujos animados, juguetes, música infantil, o personas o animales que atraigan el interés de este grupo etario; o si contiene declaraciones o argumentos fantásticos acerca del producto o sus efectos, voces infantiles, lenguaje o expresiones propias de niños, o situaciones que representen su vida cotidiana, como la escuela, el recreo o los juegos infantiles.
 

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