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Internacional

Poder Judicial chileno: ¿cómo lograr la confianza de la ciudadanía?

El nivel de confianza de los chilenos hacia su sistema judicial se encuentra entre los más bajos del continente. Expertos plantean reformas que apunten a un acercamiento de la justicia a la ciudadanía.

24 Octubre, 2018 Comparte en:
Álvaro Vergara

Ya en el año 2014 la encuesta CEP reflejaba que la confianza de la ciudadanía hacia el Poder Judicial tenía problemas: un 75% de los encuestados rechazaba la labor de los jueces. A pesar de poseer uno de los sistemas judiciales más valorados y admirados a nivel internacional, el grado de confianza de los chilenos hacia el este poder del Estado se encuentra entre los más bajos del continente.

Brecha desconcertante y preocupante

“En Chile, los puntajes de independencia judicial y otros indicadores que evalúan el funcionamiento del sistema jurídico se encuentran entre los más altos de América Latina. Sin embargo, la confianza pública en el sistema de justicia se ha desplomado y se ha estancado a niveles muy bajos”, explica Lisa Hilbink, profesora de Ciencia Política de la Universidad de Minnesota y experta en reformas judiciales en América Latina. Efectivamente, en las clasificaciones del World Justice Project de 2015, 2016 y 2017, Uruguay, Costa Rica y Chile ocuparon los tres primeros lugares, respectivamente, en la región de América Latina y el Caribe.

Esta brecha entre el desempeño institucional del Poder Judicial, por un lado, y la confianza de la ciudadanía en el sistema, por el otro, “es tanto desconcertante como preocupante”, manifiesta Hilbink. Si bien, Chile es uno de los países que se encuentra a la vanguardia en cuanto a reformas judiciales exitosas en la región, éstas han sido, en palabras de la norteamericana, “de naturaleza altamente técnica, destinadas a actualizar los códigos de procedimientos, mejorar las estructuras existentes y mejorar la eficiencia”, por lo que han sido totalmente ajenas a quienes no forman parte del sistema judicial.

Señal de alerta

Juan Enrique Vargas, autor del informe sobre la situación chilena para el libro “Gobierno judicial: Independencia y fortalecimiento del Poder Judicial en América Latina”, lo explica así: “En general, la mala apreciación de la justicia se da cuando en los países hay poca independencia del sistema judicial respecto del Ejecutivo. El caso de Chile, curiosamente, se da por falta de acceso y una justicia que no representa las expectativas de la gente”.

De acuerdo a la literatura sobre el tema, es más probable que los ciudadanos que confían en el sistema judicial cooperen y acudan a las autoridades para solucionar disputas legales, legitimando así al Poder Judicial. Y por el contrario, quienes desconfían del sistema son más propensos a aceptar o participar de actos ilegales, debido a que no validan al Poder Judicial. Por eso, los expertos coinciden en que esta brecha debe servir de alerta.

Críticas desde adentro

Vargas abre una arista no menor. Según el profesor de la Universidad Diego Portales, “son los mismos operadores del sistema los que tienen una visión más critica de la institución; son los mismos abogados litigantes, jueces y fiscales los que más la critican”. Y sostiene que ello se debe a diversos factores, pero que hay uno en particular que llama la atención: “Es una institución muy jerárquica, muy vertical, y en los últimos años ha llegado una camada de abogados muy preparados, quizás más que sus jefes, por lo que cuestionan, muchas veces, tener que seguir directrices de personas que, según ellos, no manejan correctamente el tema en cuestión. Ahí se genera un quiebre”.

Volver al sentido democrático de la justicia

La profesora estadounidense sostiene que además hay factores extrainstitucionales que influyen en la desconfianza pública hacia el sistema judicial: los problemas estructurales de desigualdad y exclusión social. Ligado directamente a la falta de acceso, la desigualdad afecta la confianza en el sistema. Según Eric Uslaner, profesor de Gobierno y Política de la Universidad de Maryland, “la desigualdad hace que las personas crean que los líderes escuchan mucho más a los ricos que al resto de la sociedad”.

Siguiendo ese argumento, Hilbink plantea que para recuperar la confianza del público, el sistema debe incorporar y servir “los principios fundamentales de la democracia: desde la ciudadanía, por la ciudadanía y para la ciudadanía”. “Aunque según varias mediciones, las reformas han tenido bastante éxito en Chile, la poca confianza que tiene el público en su sistema de justicia indica que se necesita un nuevo tipo de reformas orientadas a acercar la justicia a la ciudadanía”, concluye la experta.

 
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