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Interrogatorios: los errores que te pueden costar el juicio

En un artículo publicado en Law&Trends, la abogada penalista española Olga Hidalgo analiza lo que conviene y no conviene al preguntar en un audiencia a un testigo propio o de la contraparte.

25 Noviembre, 2016 Comparte en:
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Olga Hidalgo Artero
El presente artículo fue publicado en Law&Trends bajo el título “Errores al interrogar que pueden hacerte perder el juicio. Toma nota y no te vuelvas loco…

Muchos interrogatorios se truncan por no parar a tiempo. Al insistir, el interrogado puede rectificar, dudar, restar credibilidad a lo que ya ha manifestado e incluso equivocarse. Si el testigo ya ha contestado lo que querías no sigas preguntando.

1. Continuar con el interrogatorio cuando el testigo ya contestó lo que tú querías

He visto situaciones en las que el abogado se “enzarza” con un testigo que es durísimo de pelar y cuanto más pregunta el abogado, más grande va haciendo un agujero en el que luego meterse y enterrarse. Esta situación se suele dar especialmente en el interrogatorio de parte (los testigos no suelen defender con tanto empeño a una parte) y en el ámbito penal si se trata de la víctima/ perjudicado por el delito, cuando el interrogado está convencidísimo de que tiene la razón y, para más inri, se expresa bien. Si le intentas machacar, ya sabes quién va a salir perdiendo…

2. Dar por terminado el interrogatorio en cuanto testigo presentado por la contraparte ha contestado lo que nos interesa

Cuando formulamos una pregunta clave a un testigo propuesto por la parte contraria y reconoce algo que nos interesa, tendemos a terminar el interrogatorio apresuradamente con un “¡no hay más preguntas!” y se nota que sólo nos falta frotarnos las manos. Esto llama la atención del juez, pues le damos la sensación de que el testigo se ha equivocado y que nosotros aprovechamos su “equivocación”, y tenderá a preguntarle… por lo que el testigo, que se da cuenta de su error, se retracta. Para evitar que esto nos ocurra, podemos repetir la pregunta y la contestación del testigo a modo de comentario y luego añadir que no hay más preguntas… y no preguntar nada más.

Los siguientes errores, aun siéndolo, no son fatídicos si nos sabemos reponer del “toque” que nos puede dar SSª al caer en ellos. Dependiendo de la templanza y experiencia del abogado, puedes reponerte en el acto y continuar interrogando o por el contrario perder el hilo y sentirte incómodo. Si no quieres correr el riesgo, evita lo siguiente:

3. Realizar afirmaciones en vez de preguntas

El abogado tiene que realizar preguntas y el que tiene que negar, afirmar y/o explicarse es el interrogado. Si afirmas en vez de preguntar el juez e incluso el abogado contrario te pueden protestar; pero es que además se nota que estás guiando al interrogado y sus respuestas pierden valor. No es lo mismo una declaración espontánea que contestar conducido y guiado  por las preguntas/ afirmaciones del letrado.

4. Insistir sobre un punto cuando ya no es necesario

Éste es un variante del primer error. Ocurre generalmente cuando el letrado contrario ha hecho su interrogatorio y el testigo ha declarado algo que te perjudica, entonces cuando te dan la palabra para interrogar tú, caes en el error de preguntar lo mismo (para ver si se confunde el testigo, si cambia de opinión o si rectifica). Si el letrado contrario es como yo, te va a protestar la pregunta con este argumento, que ya está respondido. Incluso puede que SSª no deje responder al testigo esa pregunta. Si quieres repreguntar, hazlo de manera que no se note…

5. No controlar emociones y nerviosismo

Enfadarse con el testigo, preguntar con exagerada ironía, hacer comentarios a las respuestas del testigo, etc.

6. Decir “ésta es mi última pregunta…”, “sólo dos preguntas más”, o similares

Nunca lo digas, puede que a la vista de la respuesta necesites preguntar más y queda fatal.

7. No atenerse a un orden cronológico

Para ilustrar al juez hay que preguntar en el orden cronológico en que ocurrieron los hechos. Si vas dando saltos, se lo pones difícil para que se haga una construcción de los hechos en su cabeza y puede perder totalmente el interés en el interrogatorio.

Si al finalizar el trámite, el juez comienza a interrogar, uno de los abogados ha fallado como profesional.

 

* Olga Hidalgo Artero (olga@hidalgoarteroabogados.com, Twitter @olgahidalgoes) es abogada penalista en Hidalgo Artero Abogados. También es especialista en derecho de extranjería e inmigración (www.extranjeria-alicante.es). Escribe en su blog jurídico www.olgahidalgo.com sobre derecho penal, penitenciario y de extranjería.

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