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Mercado Legal

El alcohol, un mal entre los abogados

El uso excesivo y desmedido de bebidas alcohólicas genera cada vez más preocupación en el gremio ¿Las razones? Una gran cantidad de profesionales en ejercicio presentan trastornos asociados a su consumo.

3 Diciembre, 2018 Comparte en:
alcohol6563351, Pixabay
Fernanda Robles

Al parecer, fiestas y alcohol funcionan como una recompensa para los abogados que trabajan duro. Los más exitosos suelen renunciar a su vida social o incorporan “entretenimiento” al negocio, como cuando se van de tragos con los clientes. El problema se genera cuando este consumo se vuelve habitual y excesivo.

Si bien se desconocen las razones del porqué los abogados tienen una relación problemática con el alcohol, las cifras de profesionales con trastornos asociados al consumo de alcohol se han convertido en una preocupación. Según la American Bar Association, “uno de cada cinco abogados tiene problemas con las bebidas”.

Como plantean expertos, el alcoholismo es una enfermedad crónica que aumenta progresivamente, si no es tratada a tiempo. Pero… ¿por qué es tan problemático? en parte, por lo complejo que puede significar, para un consumidor tomar conciencia de la cantidad y la frecuencia con la que bebe. Según una guía de LawCare, el límite permitido es nada menos que 14 “unidades” en el transcurso de la semana, entendiendo que un solo trago (1 shot) de un trago fuerte corresponde a 1 unidad, una copa pequeña de vino representa 1,5 unidades y ina cerveza suave and a pint consume 2 unidades.

Síntomas que podrían alertar la situación

En un artículo escrito por Katelyn Polantz para Law.com se trató extensamente la relación entre los abogados y el consumo de alcohol.

El reportaje, publicado en BusinessInsider.com en julio de 2017, hacía revelaciones como que, si bien no era la regla general, dan cuenta de lo común que se vuelve en el ejercicio de la profesión beber, incluso en actividades tan sanas como clases grupales de spinning, de kayak o excursiones.

Pero las consecuencias que puede generar el consumo excesivo de licores son graves y pueden llegar incluso a destruir la vida personal y carrera profesional, de una persona; además de ser la causa de enfermedades cardíacas y hepáticas —entre ellas la cirrosis—, pero también de pancreatitis, pérdida de memoria y depresión.

La buena noticia es que recuperarse de este tipo de trastornos —con las complejidades que implica—, es posible.

Síntomas que alertan

En el texto publicado por BusinessInsider.com, titulado “Alcoholism is a serious problem for law firms”, se mencionaba el caso de Link Christin, un “ex abogado”, quien aseveró que “no existe un evento organizado por alguna firma legal que tenga lugar sin alcohol”. A la fecha de la publicación se consignaba que Christin encabezaba el “Caron Treatment Centers‘ addiction recovery program para profesionales del sector legal”.

Con el fin de guiar a los profesionales, el sitio web de la American Bar Association publicó una guía con una serie de señales que advierten la presencia de actitudes y comportamientos propios del alcoholismo.

Algunas de las acciones que sugieren un trastorno —leve, moderado o grave— del uso y consumo de bebidas son, cuando no se ingiera, experimentar signos de abstinencia física, como:
– náuseas
– sudoración
– temblores,

Otros son:
– tener rituales de tomar y enojarse cuando se les perturba o son cuestionados
– guardar alcohol en lugares como el trabajo o el automóvil
– irritarse si no hay a disposición cuando se quiere beber

Consejo de expertos

Si bien el tratamiento por uso problemático de alcohol varía según las necesidades de cada persona, los procedimientos más comunes son la desintoxicación, el asesoramiento y la integración a grupos de apoyo.

Según especialistas, llevar un diario con la cantidad de alcohol que se bebe al día, las circunstancias y lo que se siente al hacerlo, permite reconocer de una forma conscientemente los patrones de consumo.

Evitar ir a lugares donde se vendan bebidas alcohólicas y hacer panoramas que te mantengan activo, son otras de las recomendaciones sugeridas por los expertos. La clave está —según ellos— en buscar ayuda médica y en círculos cercanos, como familia y amigos.

Jóvenes y bebidas alcohólicas

El alcohol no es solo un problema que afecte a adultos sino también a jóvenes, especialmente estudiantes universitarios y egresados. Según un estudio hecho en 2015 en Estados Unidos, un 21% de los titulados en ejercicio tienen problemas con el consumo de bebidas alcohólicas, lo que representa casi cinco veces más que el rango ingerido por personas que no pertenecen a este rango etario.

En Chile, por ejemplo, a pesar de que la mayoría de las universidades prohíben el consumo de alcohol al interior de sus dependencias, los estudiantes suelen reunirse —a escondidas—, después de clases, a beber en los patios.

Con el objetivo de regular la ingesta de licores en eventos masivos —instancias en que el consumo es excesivo—, la Universidad Católica de Chile implementó una serie de medidas que reglamentan la realización de actividades que permiten beber.

¿En qué consisten? El consumo de bebidas alcohólicas solo puede ser autorizado por Secretaría General y en actividades que cumplan con los principios y procedimientos solicitados por el reglamento de la universidad.

Cada vez que los estudiantes quieren solicitar este permiso a la universidad estos deben llenar un formulario describiendo la actividad y capacitar a un número de estudiantes —mediante una clase que la misma universidad realiza— que cumplan el rol de guardias de seguridad.

Los requisitos de seguridad exigidos por la universidad son contar con 1 guardia por cada 20 asistentes, además de un guardia externo —contratado por los responsables del evento—, por cada 80 asistentes. Una vez realizada la actividad, los organizadores deben entregar una pauta a la universidad con las observaciones y evaluación de esta.

En el caso de la Universidad Católica de Chile, el uso de licores solo es autorizado para eventos que tiene una duración de máximo 3 horas y 300 asistentes.

 
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