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Mercado Legal

Abogados franceses se integran al mundo digital

Aunque el sector jurídico sea reacio a adoptar nuevas prácticas, los profesionales franceses cambian lentamente, desde el escaneo de documentos hasta la presencia en redes sociales. Sin minimizar los beneficios, advierten contra algunos efectos indeseados como la búsqueda exclusiva de soluciones ya existentes y el copy/paste.

11 Abril, 2016 Comparte en:
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abogados francesesPixabay
En el sitio Le nouvele Economiste.fr, en la sección Droit & Juridique, Benjamin Pruniaux analizó la transformación de la profesión de abogado.
 
“Sería un error decir que hoy la conversión digital recibe la aprobación de todos los abogados y, en particular, de los despachos. Dependiendo del número de socios y la zona geográfica, el encuentro con el mundo digital, simplemente no siempre ha ocurrido, o no ha alcanzado el mismo grado”, sostuvo.
 
Jean-Pierre Lieb, socio de la firma EY, dijo al medio que el “sentido de la historia va hacia la desmaterialización”, y que las actuales herramientas tecnológicas están cambiando la forma en que se trabaja. “En un primer momento tuvimos que acostumbrarnos a una nueva forma de hacer las cosas en formato digital y, hay que decirlo, no tuvimos mucho éxito. Con el tiempo, las cosas han cambiado mucho y para bien”, contó Sophie Jouniaux, socia de Osborne & Clarke.

La bendición del escaneo

Lo que se viene en la adopción de tecnologías, según el artículo, es que se generalice en los estudios jurídicos el uso de la nube y los programas computacionales en la modalidad SaaS o Software as a Service, alojados en servidores remotos, cuyo pago se realiza mediante una suscripción o arriendo y no vía compra de licencias.
“Estas soluciones ofrecen nuevas oportunidades para las sociedades más pequeñas, que ahora tienen acceso a las herramientas de gran alcance, tales como empresas internacionales y a precios asequibles”, dijo Roland Dana, abogado y fundador de la oficina de recruitement Dana Human Capital.
 
Los beneficios de esta desmaterialización se traducirían en mayor eficiencia —por ende, ganancia en tiempo— y en acceso a la información donde quiera que uno esté, gracias a los dispositivos móviles: teléfonos inteligentes y tablets accesibles por internet.
 
Donde la optimización se ha notado en forma importante es en el escaneo: “Un abogado sería de tres a cuatro veces más eficiente gracias al ahorro de tiempo en la búsqueda de documentos. En una oficina, docenas o incluso cientos de horas se gastan simplemente buscando documentos de papel cada año”, se lee en la nota.
 
“No hay más registros en papel en la oficina, es nuestra política”, anunció Michael Assouline, fundador del bufete de abogados MSA en Marsella. “Todo está escaneado y almacenado, y los archivos se intercambian entre los abogados en la web. El documento se imprime cuando es necesario”, añadió, explicando que sus clientes reciben al final de la gestión un pendrive con todos los documentos fechados y numerados.
 
No obstante, el papel que todavía se utiliza en abundancia. “Los documentos producidos por la oficina se escanean en un sistema dual, en que de todos modos se producen notas de papel firmadas a mano por los abogados, que luego se digitalizan para ser enviadas a los clientes por correo electrónico”, dijo un socio de Fromont-Briens.

Búsquedas por internet

El artículo también hace referencia a la investigación como aspecto fundamental en Derecho: los códigos, las leyes, la jurisprudencia y los expedientes escaneados permiten realizar búsquedas rápidas y evitar lecturas tediosas, que no siempre logran resultados.
 
Elegir buenas palabras clave, encontrar buenos sitios y buenas plataformas han sido parte del aprendizaje. Tras ello, la clasificación y síntesis de los datos recopilados. “Todos aprendimos a leer libros, en forma lineal, pero ahora vamos a una lectura por saltos modelo, palabra clave por palabra clave, la lectura en diagonal”, dijo Gregory Chastagnol, abogado asociado en Fromont-Briens.
 
El problema estaría en que este tipo de investigación puede llevar al abogado a un esquema donde no busca nuevas respuestas y se contenta con las ya existentes, cuando su ventaja competitiva es justamente encontrar una solución que no está en la base de datos.
 
La digitalización también tiende una trampa y es la tentación de copiar y pegar, el nuevo enemigo. Por otra parte, una búsqueda general se realiza en línea y se accede rápidamente a la información con respuestas precisas, lo cual no era posible antes. Pero cuando el tema es complejo y el cliente quiere una respuesta rápida es difícil explicarle que el tiempo de búsqueda es importante y que esas horas tienen un precio.
 
El gran reto de la digitalización, según los abogados franceses entrevistados por Le nouvele Economiste, es que la optimización de la labor de un empleado beneficie inmediatamente a toda la organización. Para eso existen sistemas de gestión electrónica de documentos (GED), que no tienen un uso extendido y que requieren de un compromiso de los abogados de intercambiar información, lo que no es usual. Muchos prefieren guardarse para sí mismos los frutos de su trabajo, mientras otros simplemente no tienen el reflejo de alimentar el proceso, lo que es crucial para la competitividad de la oficina y un activo estratégico.

El uso de las redes sociales

Una práctica que crece cada vez más en la profesión legal es la presencia en las redes sociales como LinkedIn, Twitter o Viadeo. Si bien reciente, ya sería una estrategia que permite visibilidad frente a nuevos clientes, pero hay empresas que todavía las bloquean.
 
“Cambia mucho la manera de trabajar porque no tenemos experiencia en redes”, reconoció Sophie Jouniaux, pues es “realmente algo diferente a escribir un artículo en una revista jurídica”.
 
Aunque el beneficio medido en la captura de nuevos clientes sea marginal, al menos no es considerado dañino si se gestiona bien: “Una evolución lógica”.
 
 
* Lee aquí el artículo original publicado en enero de 2016, en Le nouvel Economiste. Colaboración en la traducción del francés al castellano: Nicolás Alarcón L.
 

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