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jueves, 26 de noviembre de 2020

internacional

Zonas de bajas emisiones: normas municipales tienen escaso impacto

Expertos reunidos en Barcelona, España, sostienen que los cambios a leyes impulsadas por los ayuntamientos deben considerar áreas más extensas para mejorar la calidad del aire en grandes ciudades.

- 29 octubre, 2020

Claudio Soto Coronado
Desde España
csoto@idealex.press

Uno de los temas que más se discute hoy en las grandes ciudades de Europa es cómo contribuir al medioambiente y la salud de las personas, limitando entre otras cosas el flujo vehicular particular.

Berlín, Londres, Estocolmo, Oslo, Madrid y, recientemente, Barcelona han impulsado las llamadas Zonas de Bajas Emisiones (ZBE)* para su área metropolitana, lo que ha posibilitado reducir un 20% el flujo de vehículos más contaminantes.

Desde septiembre —luego de una prórroga dada por el brote de coronavirus que redujo sustancialmente los desplazamientos de la ciudad Condal— hay 17 mil vehículos a los que se les tiene prohibido entrar por considerarse los más contaminantes: bencineros y diesel, anteriores al 2000 y 2006, respectivamente. Sin embargo, el impacto en la baja de los niveles de contaminación por material particulado se redujo sólo en un 1%.

Según datos entregados por Janet Sanz, segunda teniente de alcalde del Área de Ecología, Urbanismo, Infraestructura y Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, la contaminación vehicular produce la muerte de mil personas al año en la ciudad.

A ello hay que sumarle el deterioro en la salud de más de 30.000 niños y niñas, por cuanto sus colegios se emplazan en las vías con mayor carga de automóviles a toda hora.

“Los niveles de contaminación no están bajando. Hay que reducir globalmente el tráfico; es lo que nos dicen los científicos. Sin embargo, el consenso político ha sido el más difícil de conseguir. El Estado español es el que tiene la responsabilidad frente a la Unión Europea de responder sobre las directrices fijadas. Si seguimos incumpliendo, lo pagará la ciudadanía”, señaló Sanz, apuntando directamente a un cambio normativo que impacte realmente en la salud de las personas.

Su preocupación es corroborada por el profesor emérito de ingeniería ambiental de la Universidad Politécnica de Cataluña, José María Baldasano, quien explicó que actualmente la contaminación del aire no ha sufrido variaciones pese al impulso del Plan de Movilidad de la ciudad. “Tenemos una contaminación crónica, sistemática y estacionada hace 20 años. La contaminación provoca asma, Parkinson y Alzheimer. Es una ZBE muy poco ambiciosa, su nivel de limitación del coche es poca y tiene muchas excepciones. Es muy tímida”, señala con estadísticas en mano.

Bajas emisiones: mirada microscópica

Según Alfons Perona, abogado, consultor en movilidad y profesor de la Escuela de Prevención y Seguridad Integral de la Universidad Autónoma de Barcelona (EPSI), el problema de la contaminación y el escaso impacto de los planes de mitigación radica en entender que la movilidad es un concepto de muchos modos de transporte y que las zonas de bajas emisiones en España están atrasadas normativamente.

“Estamos hablando mucho de municipios, cuando en Europa se habla de áreas metropolitanas. Si los otros ayuntamientos no toman medidas no habrá impacto. La contaminación no tiene fronteras. Reformas de leyes municipales y que las sedes metropolitanas tengan amparo constitucional son fundamentales para fomentar los cambios”, dice Perona al identificar las causas de no haya impacto en la reducción de la contaminación.

El abogado plantea que en España actualmente hay unas 7 zonas que tienen estructura metropolitana —entre ellas, Madrid, Bilbao, Sevilla y Barcelona— por lo que la solución debería ser global. “Si normamos de manera microscópica no avanzaremos. Primero hay que cambiar la estructura del Estado, basado en los municipios, e ir a zonas más altas. Hay que abrirse a una gobernanza más global del problema”, enfatizó.

Josep Trabado, director general de Endesa X, en tanto, señala que en el caso de España el 70% de la población vive en las grandes ciudades, “los que su vez concentran el 70% de la producción de gases de efecto invernadero, pese a la renovación del parque automotriz, o el cambio progresivo en el mix de producción mediante energías renovables”.

A su juicio, hay 4 claves que hay que impulsar: un cambio modal para variar el sistema de desplazamientos, fomentar el uso de vehículos eléctricos mediante apoyos fiscales, organizar la gestión de la demanda (trabajo fuera de la oficina) para que haya menos desplazamientos y emprender cambios en la edificación, ya que el 40% del co2 viene de este sector por la producción de agua caliente y calefacción”, explicó.

* El 1 de enero del 2020 se activó en Barcelona la zona de bajas emisiones y contempla un área de más de 95 km2 que incluye Barcelona central y algunos de los municipios que la circundan. En la capital catalana quedan fuera de la ZBE, los barrios de Vallvidrera, el Tibidabo y les Planes y la Zona Franca, que aportan gran parte de los desplazamientos en automóvil.

** Los expertos fueron parte del encuentro virtual “Barcelona: zona de bajas emisiones”, organizado el 27 de octubre por Diario La Vanguardia (España), y en el cual el autor participó como oyente, como periodista de Idealex.press

 
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