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lunes, 24 de junio de 2024

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VTubers y Derecho: consideraciones legales en una industria novedosa

Incumplimientos de confidencialidad o conflictos de derechos de autor son alguno de los temas jurídicos que pueden surgir en la creciente industria de las VTubers.

- 6 abril, 2022

El 19 de octubre de 2016 fue creado el canal de YouTube A.I.Channel, en cuyos videos una chica japonesa llamada Kizuna Ai realizaba rutinas cómicas o se grababa jugando un videojuego, como varios otros influencers realizan en la plataforma. Lo llamativo es que Kizuna Ai no era una chica de carne y hueso, sino que era un avatar digital que era controlado por medio de la captura del movimiento, expresiones faciales y voz de una persona real.

VTubersKizuna Ai

La aparición de Kizuna Ai empezaría una tendencia donde varios creadores de contenido usarían este formato de avatares digitales -la mayoría mujeres y con estética anime en sus videos, en los que se presentan como personajes virtuales y realizan diversos tipos de actividades como jugar videojuegos, cantar o simplemente conversar con sus espectadores. Esta nueva tendencia pasaría a ser llamada Virtual YouTubers o VTubers y de ser un nicho disfrutado por usuarios japoneses se convertiría en un fenómeno viral a nivel internacional.

La popularidad de este tipo de influencers se disparó en el año 2020 cuando Hololive Production, agencia japonesa de talentos de VTubers propiedad de la empresa Cover Corp, reveló su línea de VTubers de habla inglesa dirigida a una audiencia occidental. Desde entonces, el formato de YouTubers virtuales ha crecido de manera constante, surgiendo VTubers de empresas como es el caso de la chica oveja N-ko que pertenece a Netflix y otras que trabajan de manera independiente, como Nimu Spacecat quien es la Vtuber latinoamericana que más suscriptores tiene, siendo de 1,37 millones al momento de publicación de esta nota.

La popularidad de este formato es evidente en las grandes cantidades de dinero que mueve; de acuerdo al sitio de estadísticas Playboard, las 9 YouTubers que más dinero recibieron por medio de donaciones durante el año 2021 fueron todas VTubers de la agencia Hololive, quienes obtuvieron una ganancia anual de US$ 9.177.337.

VtubersCrecimiento de espectadores de VTubers hasta octubre de 2020. Fuente: YouTube

Si se considera que hay herramientas para ser VTuber que se pueden descargar gratis en sitios como Steam o se puede por un bajo precio contratar a un ilustrador para la confección de un avatar, no es de extrañar que ante la posibilidad de ganar mucho invirtiendo poco, diversas personas busquen empezar su carrera como influencer por medio del formato VTuber, no sólo en YouTube sino también en plataformas de streaming como Twitch.

Sin embargo, el flujo de nuevas VTubers y la creciente aparición de nuevas agencias como la israelí idol, AkioAIR o VShojo, trae también nuevos desafíos en el marco regulatorio y en la resolución de controversias que ocurrirán y han ocurrido en la industria, especialmente las que afectan a las áreas de propiedad intelectual, privacidad, derecho contractual y tributario.

¿De quién es el cuerpo?

La creación de una VTuber no suele ser el trabajo de una sola persona, incluso en los casos de streamers independientes. La encargada de darle vida al avatar virtual con su voz y movimientos generalmente trabaja con un ilustrador para que haga el diseño del personaje y un programador, que se encarga de preparar el cuerpo para que posea ciertas animaciones, expresiones y sea capaz de captar movimiento, lo que dentro de la industria se llama “rigging“.

VTubersEjemplo de "rigging" o calibración de un avatar con una persona real. Fuente: Steam

El avatar o cuerpo del personaje es una creación colaborativa, lo que lleva a la pregunta de quién es el titular de los derechos de propiedad del mismo. Una controversia respecto a tal tema fue lo que ocurrió con la VTuber Projekt Melody quien, de acuerdo a una nota de The Verge, pagó US$ 5.000 a un ilustrador para que le diseñara su cuerpo, pero luego el propio artista acusó a la VTuber de infringir sus derechos de autor por pagos no cumplidos por otros servicios, lo que causó que el canal de Twitch de la streamer fuese dado de baja.

Diego Pinto BravoDiego Pinto Bravo

Diego Pinto, abogado del estudio especializado en esport y streamers E-Lawyer y quien asesoró jurídicamente a la agencia de VTubers latinoamericana OWOZU, cuenta que el cuerpo digital de la influencer se debe entender como obra intelectual y, por ende, se debe revisar a nombre de quien está inscrita. “Hay dos formas de establecer quién es autor de la obra, aquel que parece en principio al divulgarse como dueño o, por otro lado, a quien señale la respectiva inscripción”, añade.

Pinto cuenta que entre streamers y artistas la mayoría de las veces no existe un contrato escrito de manera legal cuando se solicita un trabajo, sino que se realizan acuerdos de palabra. A pesar de eso, el abogado aclara que en el caso de la ley 17.336 de propiedad intelectual, en la normativa chilena se cubren tales situaciones.

“Cuando se encarga realizar una obra, el dueño es aquel que hizo el encargo”, comenta Pinto respecto del caso de Projekt Melody, añadiendo que se puede clasificar a una VTuber como una obra colectiva, la que de acuerdo al artículo 5 de la ley de propiedad intelectual es “la que sea producida por un grupo de autores, por iniciativa y bajo la orientación de una persona natural o jurídica que la coordine, divulgue y publique bajo su nombre”.

Gracias por el Superchat

Una de las principales formas en las que una VTuber consigue dinero es vía donaciones de sus fans, y en el caso de YouTube ello se efectúa por medio del sistema Superchat, donde una persona viendo una transmisión en directo puede donar un monto determinado de dinero al streamer y acompañarlo con un mensaje que aparece destacado en el chat del video. Mientras más se pague, más largo será el mensaje y más tiempo de exposición tendrá en el chat de la transmisión.

width="291"Ejemplo de Superchat. Fuente: Youtube

Bajo este sistema, las VTubers han obtenido ingentes ganancias tanto para ellas como para las agencias a las que algunas de estas streamers pertenecen. Pinto señala que la presencia de una empresa detrás de una VTuber determinará la carga tributaria que se tendría que pagar, siendo distinto con aquellas que son profesionales independientes. “Cambia la carga tributaria, pero el hecho gravado sigue siendo el mismo, entonces esta VTuber puede ser una persona natural y sólo tiene que pagar el impuesto global complementario, en un tramo de 0% a 35%, dependiendo de cuánto ganó en el período tributario. Si es una empresa, no va a pagar el impuesto de 0% a 35%, sino que se va a calcular respecto de lo que tributa un servicio común y corriente, que es de un 22,5% a un 27%”, comenta Pinto.

¿Es recomendable mantenerse como independiente o crear una persona jurídica? “En términos tributarios, en Chile al menos, va a depender de cuando está ganando el Vtuber, porque si en algún momento alcanza el impuesto global complementario sobre un 25%, tendría que comenzar a evaluar si le vale la pena constituirse como empresa”, añade.

Identidades secretas

Uno de los beneficios que trae ser VTuber son los mayores niveles de privacidad que ofrece al influencer, al poder separar su rostro real de aquel que conocen los usuarios de internet. Dentro de las comunidades de seguidores de VTubers es mal visto revelar la identidad real de la persona que se encuentra detrás del avatar, dado que afecta a la privacidad de la persona y se rompe la “verosimilitud” del personaje.

Tal norma también es promovida por las agencias de VTubers, las cuales por medio de acuerdos de confidencialidad (Non Disclosure Agreements – NDA) en los contratos les prohíben a las streamers virtuales revelar sus identidades reales a sus espectadores. Si un tercero revela tal información, Diego Pinto es de la opinión de que no existen acciones penales que se puedan intentar en su contra, mas no significa que no haya otras opciones legales. “Podría ser materia de un recurso de protección respecto de la intimidad o derecho a la vida privada y por ende uno podría interponer un recurso solicitando que se termine esa divulgación, pero no me parece que existe un delito asociado; sí se podría demandar con una acción civil por los perjuicios que ocasionó esa divulgación”, dice Pinto.

VtubersCanal de YouTube de Uruha Rushia antes de ser borrado tras su despido. Fuente: YouTube

Hay casos de quebrantamiento de NDA por parte de algunas VTubers en empresas que llevan a que sean dadas de baja. El caso más reciente y conocido es lo que ocurrió con la VTuber Uruha Rushia de Hololive, quien reveló información privada de ella y de la propia empresa, lo que llevó a que la persona detrás del personaje fuese despedida a pesar de ser la YouTuber que más dinero conseguía por donaciones de todo el sitio. “Hoy en día los contratos de confidencialidad son muy estrictos en términos de redes sociales y es cada vez más relevante en varios tipos de negocios. Ahora bien, con las VTubers es más importante porque se puede caer una marca y una VTuber completa si se conoce a la persona que hay por detrás”, concluye Pinto.

 
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