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miércoles, 11 de marzo de 2026

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El uso de IA y el abuso del consumidor

«Se ha detectado en los restaurantes que ofrecen servicios de delivery que se ha incrementado la cantidad de reclamos, porque la comida comprada estaría deteriorada. Los consumidores reciben el producto, lo consumen en parte o incluso, antes de consumirlo, toman fotos de este y luego reclaman a la plataforma de envíos. La IA, en estos casos, se usa para intervenir la foto original».

Patricia Leal - 11 marzo, 2026

La inteligencia artificial (IA) se utiliza para todo: desde crear caricaturas que muestran a qué nos dedicamos hasta redactar una demanda y construir las pruebas de un caso. Lamentablemente, la IA también se está usando para estafar. Como señalamos en las pasadas XV Jornadas de Derecho de Consumo, la IA se está utilizando para mejorar la publicidad de un producto, mostrar objetos o tiendas nuevos y, en muchos casos, inexistentes, con imágenes tan verosímiles que han hecho caer a cientos de consumidores que han comprado productos falsos en tiendas que no existen.

IA consumidorPatricia Leal

Pero los consumidores también están usando la IA para engañar a los proveedores. Recientemente se ha detectado en los restaurantes que ofrecen servicios de delivery que se ha incrementado la cantidad de reclamos porque la comida comprada estaría deteriorada. En estos casos, los consumidores reciben el producto, lo consumen en parte o incluso, antes de consumirlo, toman fotos de este y luego reclaman a la plataforma de envíos que los alimentos no tienen las características que fueron publicitadas, que contienen un ingrediente alérgeno no informado en la descripción del producto o bien que la comida está podrida, mal cocida o incluso cruda.

La IA, en estos casos, se usa para intervenir la foto original del producto, mostrando un supuesto deterioro y concretando así la estafa. Con esta foto intervenida comienza el proceso de reclamo a la plataforma de envíos de comida. Este procedimiento culmina, en la mayoría de los casos, con la devolución de lo pagado o con una rebaja sustantiva del precio y, en el peor de los casos para la plataforma, con «dinero» virtual para adquirir nuevos productos gratis o por una fracción del precio de venta. Se trata, pues, de una situación en la que quien reclama casi siempre obtiene una solución beneficiosa, que va desde recuperar totalmente el dinero gastado en la comida hasta obtener una rebaja sustantiva.

Si bien esta práctica solo está afectando actualmente a los proveedores, no se descarta que a largo plazo termine afectando también a los consumidores. Por ejemplo, los productos podrían encarecer, dado que los proveedores trasladarían al precio el riesgo de pérdidas por reclamos o devoluciones; o bien el producto o servicio podría desaparecer del mercado al no resultar rentable mantenerlo. Estas situaciones podrían afectar el mercado mediante la desaparición o el encarecimiento de productos y servicios, sin que la necesidad se vea cubierta, producto de la desconfianza que este tipo de conductas genera.

Como se puede intuir, es muy difícil perseguir estas prácticas y su sanción se torna compleja. Por lo tanto, seguirán practicándose y probablemente en mayor escala, con consecuencias que, por el momento, no son medibles para el mercado. La creación de leyes que controlen el uso de la IA no ha sido recomendada hasta ahora por una parte de los expertos, quienes señalan que es necesario permitir su desarrollo para poder construir posteriormente una regulación adecuada. Por ello, la ética sigue siendo el principal punto de control en el uso de esta tecnología.

Si bien la propia comunidad o entorno censuran y condenan las conductas en las que se usa la IA de manera contraria a la ética —como ocurrió en el caso del abogado que utilizó información falsa en el escrito de una demanda—, lo mismo debería ocurrir cuando el uso desmedido, antiético y superficial de la IA afecta o afectará no ya a grupos de profesionales específicos, sino a toda la sociedad.

 
* Patricia Leal es doctora en Derecho y académica de la Universidad Central.

 
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