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jueves, 26 de noviembre de 2020

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Rabinovich y la enseñanza del Derecho – parte 2

“O sea, la gente en la Facultad de Derecho la ha pasado tradicionalmente muy mal. Los alumnos han estado tachando las materias como los presos los días que están en la cárcel para ver cuando terminan y se pueden ir”.

- 27 octubre, 2020

enseñanza del DerechoRicardo Rabinovich-Berkman

 
Congreso de Pedagogía Universitaria y Didáctica del Derecho: “El futuro de la Educación Jurídica” | Jornada 2 | 29 de septiembre de 2020.

Transcripción de algunas respuestas del profesor Ricardo Rabinovich-Berkman en el espacio de preguntas del público.

Rabinovich y la enseñanza del Derecho – parte 1

Primero y fundamental, no creo en la aprehensión del conocimiento. O sea que ahí tengo una pequeña y muy simpática discrepancia. Tampoco creo que el conocimiento sea algo que se pueda entregar: ¡Oye, te doy mi conocimiento! Uy, gracias profe. No creo en eso para nada.

Además, tengo mis serias dudas de lo que significa el conocimiento. La verdad es que creo que la vida es un proceso de toma de conciencia de la ignorancia, no de aumento del conocimiento.

Pero más allá de todo esto, creo que la cuestión de pasarlo bien en el aula es esencial. Cuando empecé con la carrera de Filosofía y Letras —porque la carrera de Derecho me parecía insoportable, a pesar de que vengo de más de 200 años de abogados en mi familia—, la primera cosa que me impactó es que la gente lo pasaba bien. Porque en la facultad de Derecho la cosa era como si nos estuvieran torturando, poniéndonos agujas oxidadas en las coyunturas del cuerpo.

O sea, la gente en la Facultad de Derecho la ha pasado tradicionalmente muy mal. Los alumnos han estado tachando las materias como los presos los días que están en la cárcel para ver cuando terminan y se pueden ir.

Lo que es indiscutible —me parece a mí— es que sólo lo pasas bien cuando te estás divirtiendo y solamente aprendes cuando la estás pasando bien. Entonces, yo creo que las aulas no tienen que incorporar el aspecto de pasarla bien: todo tiene que ser pasarla bien.

Tú tienes que conseguir que tus alumnos, en vez de salir con su pareja y tener sexo toda la tarde, prefieran venir a tu clase; que en lugar de irse a bailar, en lugar de irse a cenar a un restaurant bomba o el lugar de irse a tomar un rico carménère chileno se vengan a tu clase a pasarla bien. Y que incluso se traigan la novia. O se traigan el novio. O la novia y el novio.

Pasándola bien es distinta la actitud y las cosas se reciben de otra manera.

Como cuando una maestra de uno de mis hijos nos hizo ir a la escuela a la mamá y a mí para darnos una filípica de por qué nuestro hijo era infradotado, porque no sabía las tablas de multiplicar. Y luego a la tarde mi hijo me mostraba los pokemones con todas sus evoluciones y todos los nombres en japonés.

Entonces yo fui y le dije a la maestra: Mire, ¿sabe qué? La que tiene el problema es usted. Porque usted no es capaz de generar que los alumnos tengan la misma empatía cuando aprenden las tablas de multiplicar que cuando aprenden las evoluciones de los pokemon.

La cuestión fundamentalmente para mí es que la gente la tiene que pasar bien y para eso es esencial que las autoridades de la facultad de Derecho permitan hacer clases diferentes. Por eso yo agradezco a las autoridades de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de Girona, mis dos centros de actividad, por el permanente apoyo y disposición a que uno haga clases diferentes.

Nosotros trabajamos muchísimo con música. Una tesis de maestría, brillante, que me tocó dirigir en el Máster de Cultura Jurídica de la Universidad de Girona sobre los derechos humanos en las letras de Joan Manuel Serrat, fue hecha por Elizabeth Silva. Cuando ella comentó en la comisión del doctorado de la Universidad de Buenos Aires que había hecho la tesis de maestría sobre ese tema, los profesores que la escucharon pusieron más o menos la misma cara que si en ese momento Elizabeth hubiese abierto un pescado podrido de 4 semanas atrás.

Lo que necesitamos es una apertura mental de nuestras autoridades y, por supuesto, como bien dijeron recién, que esto sea tema de tesis doctorales. No puede ser que Brasil, el país que inventó la telenovela y la llevó a unos niveles insuperables, no tenga una maldita tesis doctoral en una facultad de Derecho sobre la relación de la telenovela y el cine.

No puede ser que en un país como Brasil donde hay una canción para todo —desde la filosofía existencialista de Karly Jaspers hasta para la teoría política de Jelinek—, no hay una tesis doctoral sobre la música y el Derecho.

Esto es lo que tenemos que cambiar, pero les advierto que va a haber un problema. Las facultades de Derecho no van a tener espacio. Va a haber fila, imagínense, en la plaza Italia al frente de la Chile. La gente va a decir, ¡¿qué?! Volvió el alzamiento popular. Y no, es toda la gente que ha venido del sur y del norte de Chile porque quiere estudiar Derecho.

Si queremos terminar eso de que serás lo que quieras ser y si no, serás abogado, realmente tenemos que representarnos todo esto.

 
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