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jueves, 26 de noviembre de 2020

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Rabinovich y la enseñanza del Derecho – parte 1

“O sea, a ver, dejémonos de jorobar con la historia de que vamos a empobrecer la docencia, ¡porque no podemos empobrecer lo que ya es paupérrimo!”.

- 22 octubre, 2020

Congreso de Pedagogía Universitaria y Didáctica del Derecho: “El futuro de la Educación Jurídica” | Jornada 2 | 29 de septiembre de 2020.

Transcripción de algunas respuestas del profesor Ricardo Rabinovich-Berkman en el espacio de preguntas del público.

Vamos a ver: la vida es muy sencilla. Si con la técnica del cine, la literatura y lo demás, vamos a empobrecer la enseñanza de las universidades… ¡perdón! ¿Usted la va a empobrecer a una persona que no tiene nada? Porque, ehhh ¿empobrecer de qué?

¿Usted está feliz de la manera cómo se enseña Derecho en las facultades de Derecho del mundo? ¿Estamos teniendo éxito, estamos sacando personas pensantes, personas críticas, personas constructoras de un mundo mejor?, ¿personas creativas, personas debatedoras; que hacen trabajos innovadores, originales? ¿O estamos haciendo la fábrica de salchichas de la película The Wall, de Pink Floyd?

O sea, a ver, dejémonos de jorobar con la historia de que vamos a empobrecer la docencia, ¡porque no podemos empobrecer lo que ya es paupérrimo!

Entonces, la verdad es que si estuviéramos conversando en este momento en la Salamanca de 1550 —donde dicho sea de paso, si hubiera habido cine ¡hombre!, las clases se hubieran llenado de temas de cine—, porque no le quepa duda que Domingo de Soto, que Francisco de Vitoria, que Melchor Cano meterían cine y literatura por donde pudieran. Porque de hecho, lo han metido. No el cine, porque no había, pero literatura sí.

Y fíjese usted que ya le puse al viejo de Platón, y Platón no nació ayer. Y Platón, que por cierto muy muy pobre no era en pedagogía, armó toda la historia de la maldita caverna con los tipos pasando por delante del fuego y todo eso… Y resulta que Platón, hoy en día, en el cielo, se está agarrando la cabeza. Y dice “por qué no me esperé 2.500 años para escribir República y metía al cine y no tenía que estar haciendo tanta historia de tipos encadenados como idiotas mirando la pared, y otros que pasan cosas delante del fuego.

Entonces, la verdad de la historia es que yo creo sinceramente que lo que las facultades de Derecho necesitan es ser enriquecidas con estas técnicas y no le veo ningún miedo a que vayan a empobrecer nada. Porque no es que le vamos a prohibir a los alumnos que lean los libros; al contrario, usted va a ver que si le propone a los alumnos la llegada a los libros a partir del cine, a partir de la televisión, van a ir disparados a leer los libros muchísimo más que si usted llega y les dice: “Para mañana me leen tal obra, sí o sí”.

Todo esto requiere que tenemos que pensar qué queremos de una facultad de Derecho. Si lo que queremos es venir a estudiarnos los códigos, las leyes y sabérnoslos de memoria, por supuesto que no meta cine, porque el cine y la literatura son para pensar; no es para repetir como idiotas los artículos de una Constitución.

La cuestión es replantearnos completamente, como dijo en una oportunidad la querida profesora Andrea Gastrón, que dijo “Basta. En las facultades de Derecho hay que barajar y dar de nuevo”.

Esto es lo que yo creo que es fundamental: que tenemos que asumir que lo que estamos haciendo está mal.

 

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