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miércoles, 28 de octubre de 2020

internacional

Puertos en Iberoamérica: concesionar o no concesionar

Expertos de Chile, Argentina y España entregan su visión respecto a la realidad de la industria portuaria en la región y cuál ha sido la experiencia del sistema de administración privada.

- 25 septiembre, 2020

En la crisis global, el sector portuario también ha jugado un rol crítico. Su funcionamiento es indispensable para mantener la cadena de suministro de bienes y servicios esenciales para la comunidad.

Y, por lo mismo, “es muy importante analizar la situación actual del sector en la región y sus perspectivas a futuro”, sostiene el abogado chileno Rafael Durán, en su calidad de vicepresidente del Instituto Iberoamericano de Derecho Marítimo, en el contexto de una serie de encuentros sobre la industria, organizados por MundoMarítimo.

Se trata de un ciclo de webinars y a comienzos de septiembre fue el turno de abordar el funcionamiento y regulación de los puertos en Latinoamérica y España. “El seminario sobre Ley de Puertos tuvo por objeto discutir aspectos muy importantes sobre la estructuración legal de la industria portuaria en la región, desde el sistema de concesiones —que ha probado tener éxito donde se ha implementado, como sucede con Chile— hasta otros temas más contingentes, como el estado actual y la proyección de los puertos en Chile, España, Colombia, México, Perú y Argentina”, agrega.

Son temas de alta relevancia, pero que pocas veces se abordan o difunden de esta manera, destaca.

Eficiencia

Para los operadores portuarios, ya sean públicos o privados, el costo de tener y trasladar la mercancía es un punto central en el funcionamiento, situación que reconoce el jefe de asesoría jurídica de los puertos del Estado español José Antonio Morillo-Velarde del Peso, quien dice que los puertos “se convierten en nodos de cadenas logísticas a nivel planetario, en permanente competencia”, lo que ha hecho que los esfuerzos se orienten a la búsqueda de la eficiencia “como un tema central”.

Lo mismo piensa la abogada argentina y especialista en derecho marítimo, María Belén Espiñeira, quien estima que uno de los desafíos más grandes de la infraestructura portuaria en ese país es “adaptarse a la evolución de la industria, que apunta hacia la implementación de buques cada vez más grandes, con el objeto de disminuir los costos. 

Concesionar o no concesionar

El crecimiento de la industria portuaria en las últimas décadas ha obligado a muchos países a permitir el ingreso de los privados a la operación de los puertos. Y la fórmula elegida ha sido casi en todos los casos el método de concesiones. 

Para Espiñeira las concesiones son “el camino correcto”, ya que en el caso argentino “la inversión privada cumple un papel fundamental para el apalancamiento y modernización de la infraestructura portuaria nacional”, la que, dice, ha logrado una “gran transformación”.

El equilibrio entre privado y público es fundamental para José Antonio Morillo, puesto que “la administración pública no puede abandonar su rol de titularidad y regulación en los puertos”, pero, a la vez, “un excesivo intervencionismo puede generar pérdida de competitividad”.

Respecto del caso chileno, Rafael Durán califica como “exitoso”, en general, el sistema de concesiones, pues los privados habrían “elevado el nivel de eficiencia y transferencia de cargas”. No obstante, hace una diferencia: “Creo que no todo es concesionable. Hay actividades que si funcionan bien, no creo que valga la pena concesionarlas”.

Sostenibilidad y ciudad

La relación entre los puertos y la ciudad que los acoge no siempre se ha resuelto de manera armónica y mejorarla es uno de los desafíos en que coinciden los tres expertos.

En materia logística por ejemplo, ya que los costos aumentan debido a los problemas de conectividad según Morillo, quien agrega sobre el caso español: “Disponemos de unas infraestructuras muy potentes por el lado del mar, pero nuestro gran reto es la dotación terrestre”.

Para María Belén Espiñeira, las ciudades, por ejemplo en el caso de Buenos Aires, crecen alrededor de la infraestructura portuaria, “con la consecuente falta de espacios para la circulación de las cargas en el desplazamiento interno y en las entradas y salidas”.

Durán agrega la problemática medioambiental como otro de los aspectos a mejorar. “Es necesario ver quien se hace cargo del impacto ambiental, si es el concesionario o quien ostenta la propiedad del puerto”, dice.

Las mujeres en el sector portuario

María Belén Espiñeira, además de experta en derecho marítimo, es vicepresidenta para Argentina de la Asociación Internacional de Mujeres en el Sector del Comercio y el Transporte Marítimo (WISTA por sus siglas en inglés).

Y citando las cifras de la OIT, cuenta que la participación de la mujer en el sector “Almacenamiento, transporte y comunicaciones” ronda en América Latina y el Caribe entre alrededor del 8% y 12%. “Y cuando vamos a la participación de mujeres en cargos jerárquicos, se encuentra posicionada en un índice de que no supera el 5%”, añade.

Aun así, es optimista y ve posibilidades de cambiar esta realidad: “Creo que la innovación y la tecnología le dan la oportunidad a las mujeres de ocupar cargos que antes eran impensados. Por ejemplo, hoy vemos mujeres que manejan grúas pórtico sentadas en una oficina gracias a los avances tecnológicos”.

La mirada es compartida por José Antonio Morillo, quien, sobre la experiencia española, dice: “La mujer está plenamente incorporada a la gestión. Existen presidentas y directoras en varias autoridades portuarias y, a niveles inferiores, puede afirmarse que la presencia femenina está generalizada, aunque existe un amplio margen de mejora”.

 
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