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“Nada más escurridizo que un millón de dólares»
«En muchos casos, las inversiones en real estate en EEUU no han cumplido las expectativas del sueño americano. Los proyectos se alargaron, las tasas de interés subieron y algunos General Partners (quienes supervisan las inversiones de capitales privados o de riesgo) no dieron el ancho».
Tomás Valdés Riesco - 26 marzo, 2026
De un tiempo a esta parte, ha ido en alza el requerimiento de asesoría profesional para quienes, a raíz del “despertar de Chile” de octubre de 2019, vieron una gran oportunidad para invertir en negocios inmobiliarios en Estados Unidos.
Tomás Valdés RiescoPor lo visto, en muchos casos las inversiones en real estate en EEUU no han cumplido las expectativas del sueño americano. Los proyectos se alargaron, las tasas de interés subieron y algunos General Partners (quienes supervisan las inversiones de capitales privados o de riesgo) no dieron el ancho.
Otros, derechamente, no utilizaron los fondos percibidos para los usos presupuestados, por decirlo de una manera elegante. Y, en muchos otros casos, los negocios eran incompatibles con la mayor de las crisis sanitarias del siglo, como, en general, los edificios de oficinas.
El problema se agrava ahora, en plena guerra con Irán.
Con la victoria de la derecha en nuestro país y las expectativas de mejoría económica, la asesoría requerida ahora es la inversa: “¿cómo puedo traer mi inversión?”; “¿hasta cuándo esperar los retornos?”; “creo haber sido estafado”; “no he recibido la información completa del estado de los proyectos”.
En los proyectos atrasados, el comentario usual es otro: “Me piden poner más dinero para recuperar mi inversión”.
Esto puede sonar a estafa piramidal (para los chilenos, al cuento de los “quesitos”), pero muchas veces es real: los proyectos se resfrían con un alto nivel de endeudamiento y vencimientos de corto plazo. Efectivamente, no son pocas las ocasiones en que no hay otra alternativa que concurrir al aumento de capital.
La pregunta que recibimos es la siguiente: “¿Vale la pena contratar un estudio de abogados en Estados Unidos que me asesore?… ¿Conoces a alguien?”.
La respuesta no es unívoca. Dependerá del estado del proyecto, el monto de la inversión, la regulación de la sociedad en la cual se participa, la correspondencia del proyecto con el PPM (private placement memorandum) y, por supuesto, de los honorarios de los colegas del hemisferio norte.
Vale la pena recordarlo: el orden documental es esencial para abaratar costos y mitigar riesgos, cualquiera sea la decisión que se tome al respecto: Subscription Agreements, Operating Agreements, PPM u otros.
Entonces, la admonición al señor inversionista es: ¿cuenta con toda la documentación necesaria para eventualmente reclamar en los tribunales norteamericanos un incumplimiento?; ¿tiene clara la estructura de propiedad y financiamiento del proyecto?; ¿qué grado de conocimiento se tiene de los GPs?
La importancia de tener asesores en Chile que entiendan del negocio, con redes suficientes para abordar el problema —estudios de abogados, auditores, inspectores, e incluso investigadores privados— y que tengan la experiencia suficiente para comprender la situación, incluso antes de incurrir en contrataciones en el extranjero, es fundamental para evaluar, a un costo razonable, las alternativas a seguir.
No es necesario partir con reuniones desde cero con abogados de Estados Unidos. Puede costar, efectivamente, una fortuna. Pretender que el dinero volverá por sí solo es una ilusión. Como dicen allá, en el gran país del norte, “no hay nada más escurridizo que un millón de dólares”.
Tomás Valdés Riesco es abogado de la Universidad Diego Portales y socio de Valdés Riesco Abogados.
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