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lunes, 8 de marzo de 2021

editorial

Mujeres, justicia y el techo de cristal

Es fundamental que las mujeres puedan aprovechar la aceleración de la digitalización que trajo consigo la pandemia en áreas como el comercio, trabajo y educación. En el ámbito legal, donde su participación es abrumadora, el translúcido límite, más temprano que tarde, va a romperse.

- 9 febrero, 2021

Recientemente se desarrolló en Europa la tercera versión del Women Business & Justice European Forum 2021, evento internacional organizado por el Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB) con el fin de discutir sobre el aporte de las mujeres en distintas áreas profesionales, tales como la justicia, política, economía, tecnología, innovación y cultura. Asimismo, sobre su participación en puestos de liderazgo.

Antes de la realización del evento —que por razones obvias fue de manera virtual— en conversación con nuestro medio, la decana del ICAB, María Eugenia Gay reconocía que pese a los avances era aún muy difícil que la paridad fuera una constante ya que todavía persisten situaciones de discriminación. Diferentes condiciones laborales y salariales, dificultades para acceder a los puestos de decisión, falta de visibilidad del talento femenino y de las aportaciones de las mujeres a los avances sociales, tecnológicos y científicos, son parte de esta.

Llamaba así a superar una especie de verdadero “techo de cristal” que, en la Unión Europea, imposibilitaba que —contrario a lo que podía suponerse en el viejo continente— las mujeres accedieran a más puestos de decisión, llamando a la construcción de políticas que superaran la simple formalidad de las leyes a favor del género.

En el evento, la Consellera de Justicia de la Generalitat de Cataluña, Ester Capella i Farré entregó algunos ejemplos. Una encuesta realizada en el Área Metropolitana de Barcelona arrojó que actualmente un 51% de la población parada en esta ciudad, que se supone ejemplo en Europa, eran mujeres, pese a tener en un 13% más de estudios y competencias que los hombres. Asimismo, que sólo 3 de cada 10 puestos directivos en las grandes empresas y organizaciones eran ocupados por mujeres, pero recibiendo un 18% menos de salario que sus pares masculinos.

Aún más duros, eran los datos que entregó la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Dita Charanzová. La autoridad, teniendo a la mano el Índice de Igualdad de Género de la región, señaló que, pese a que la UE ha puesto su foco en esta materia, aún se registra una baja puntuación en cargos de poder en ámbitos como la salud y la educación. Más aun, detalló que la pandemia ha exacerbado las dificultades en ellas, ya que han debido lidiar con el trabajo (ellas son los que más lo han perdido) y la vida privada (cuidado de los hijos e hijas), con la lamentable acentuación de la violencia intrafamiliar.

Una clave para salir de este atolladero —concluye la vicepresidenta— es que las mujeres puedan aprovechar la aceleración de la digitalización que trajo consigo la pandemia en áreas como el comercio, trabajo y educación. Ante las innovaciones digitales para mantener las economías abiertas y que han derivado en una renovación digital sin precedentes, llamó a que las mujeres aseguren una participación en esos cambios.

Un punto sería trabajar en la disminución de la brecha de género en el conocimiento informático y la alfabetización digital, la que sólo retrocedió en los últimos dos años en un 3%, debido a que, si bien hay más mujeres con estudios en carreras informáticas, aún persisten percepciones culturales negativas sobre estas. “Si la inclusión digital sumara más mujeres el Producto Interno Bruto de la Unión Europea aumentaría en 6 mil millones de euros”, dijo Charanzová.

¿Y la Justicia? El asunto de la paridad también es un problema en América Latina y en Idealex.press lo hemos constatado en el ámbito judicial. Cabe recordar lo dicho hace pocos meses por la abogada socia de CMS Carey & Allende, Pabla Gainza, luego de ser reconocida por el ranking Chambers and Partners. Señaló que la labor profesional de las firmas legales a nivel global y en Latinoamérica develaba que, de un total de 592 menciones, sólo 70 de ellas corresponden a abogadas, lo que representa sólo un 11,8%, pese a que la participación femenina en el ámbito legal —público o privado— es abrumador.

Otro factor que refleja la situación descrita es la baja presencia femenina dentro de las cortes superiores de justicia en Latinoamérica. En un estudio del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe perteneciente a la Cepal el promedio de la región es de un 32,1%.

El listado publicado en estas mismas páginas refleja la situación de cada tribunal latinoamericano entre los años 2017 y 2018, mostrando, por ejemplo, la baja presencia femenina en Brasil y México (18,2%), Colombia (13,0%) y Argentina que, líder en la región en la consecución de derechos— apenas llega al 20%. Los lugares más altos de la tabla —relata la crónica— los tiene Suriname (73,7%), Barbados (71,4%), Jamaica (68,2%), Cuba (62,2%) y Guyana que se empina por el 60%. En el caso de Chile, la presencia femenina en la Corte Suprema alcanza el 30%.

Así, por ejemplo, cuando la ministra vocera del Poder Judicial chileno, Gloria Ana Chevesich —que por lo demás tiene méritos indiscutibles para liderar la Corte Suprema de ese país— en una entrevista televisada afirmó que en ese poder del Estado no había machismo, pero reconociendo que no pueden acceder a escalafones más altos porque “las mujeres tienen otras obligaciones que cumplir”, devela precisamente que el techo de cristal existe, pero más temprano que tarde podría romperse. ¿Acaso la Justicia no es representada por una de ellas?

 
Claudio Soto Coronado
Director para Europa
Idealex.press

 

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