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viernes, 16 de abril de 2021

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“Muchas de las escuelas de Derecho son fábricas de desempleados”

La enseñanza del Derecho bajo la lupa de Luis Fernando Pérez, académico mexicano, que en el marco del seminario “El futuro de la Educación Jurídica” realizó una radiografía a la enseñanza del derecho en América Latina, analizando los factores que explican el gran crecimiento que han tenido las escuelas en la región y particularmente en su país.

- 26 noviembre, 2020

“Muchas de las escuelas de Derecho son fábricas de desempleados”. La frase es de Luis Fernando Pérez quien en su calidad de director del Centro de Estudios sobre la Enseñanza y el Aprendizaje del Derecho es voz autorizada para analizar la situación de la pedagogía dentro de las facultades de Derecho en América Latina.

Esta afirmación fue pronunciada por el abogado mexicano durante la primera jornada del Congreso de Pedagogía Universitaria y Didáctica del Derecho titulado “El futuro de la educación jurídica”, que se realizó de manera telemática el pasado mes de septiembre.

Según los datos del centro de estudios que dirige, el principal rasgo de la enseñanza del derecho en la región es el “crecimiento”. Al respecto Pérez afirmó que en “México por ejemplo hemos crecido al ritmo de una escuela de Derecho a la semana y este año sobrepasaremos las 2.000 escuelas”.

Asimismo —indicó— esta situación tiene un correlato con el aumento de la matrícula de la educación superior en general. “Desde hace más de tres décadas ha habido políticas públicas muy agresivas para aumentar el número de espacios en la educación superior en toda América Latina”, enfatizó.

Universidades privadas

El abogado mexicano estableció como segundo factor de crecimiento la existencia de un mayor número de postulantes a la educación superior que hizo que la oferta de las universidades públicas fuera insuficiente. “En el ciclo 2017 – 2018 había cerca de 26.000 cupos para estudiar derecho en instituciones públicas y casi 79.000 postulantes. En el 2019 aumentó a más de 93.000 postulantes”, señaló.

Universidad en el centro histórico de Puebla

Por ende, existió un crecimiento de las universidades privadas, instituciones que en 1975 representaban el 7% de la oferta de escuelas de derecho y, en la actualidad mexicana, representan el 91%. Pérez dice que este proceso ha sido “facilitado desde el gobierno” ya que aún cuando abrir una escuela privada es “muy burocrático” afirmó que en la práctica es relativamente fácil ya que lo puedes obtener con autoridades federales o estatales.

También criticó la “laxitud” del sistema mexicano para obtener la cédula que permite ejercer la abogacía ya que sólo requieres registrar el título ante las autoridades federales y, según señala, el recibo que te entregan en ese momento “es tu cédula profesional y con ella puedes ejercer en cualquier tribunal durante toda la vida sin ningún requisito adicional”.

Asimismo, reconoce que no siempre dichas universidades entregan la mejor infraestructura y tienen una baja calidad académica. Además, agrega, que poseen muy baja cantidad de matriculados, ya que más de la mitad de las escuelas de derecho poseen menos de 100 estudiantes. “Algunas incluso pueden ser un fraude para el estudiantado ya que les ofrecen diferentes cosas una vez egresados o que se les va a abrir el mundo, y en general no cumplen esas expectativas”.

Foto de la primera generación de abogados en una Universidad en Chiapas.

No obstante cuenta que muchas de esas universidades defienden su gestión diciendo que están ofreciendo oportunidades de acceso a la educación superior en lugares o sectores de la población que antes no tenían acceso. Afirmando además que son planteles con programas adecuados y enfocados a lo que necesitan sus egresados en ese contexto local.

“En la foto pueden ver la primera generación de licenciatura en derecho con enfoque intercultural de una universidad en Chiapas donde, por ejemplo, los padres del egresado no hablan español y los estudiantes hacen además el rol de traductores de parte de esas comunidades indígenas cuando llegan a la fiscalía”, cita Pérez a modo de ejemplo.

Enseñanza a distancia

El último factor distintivo en la enseñanza del Derecho en la región, según el académico, tiene que ver con el “crecimiento de programas en modalidad distinta a la escolarizada, que son las que requieren la presencia del estudiante en la sala”.

Al respecto, señaló como dato que “durante el ciclo académico anterior había mil 954 escuelas de derecho en México y entre todas ellas ofrecían 2.330 programas de licenciatura en Derecho, es decir, varias de ellas ofrecían 2 y hasta 3 programas distintos”.

Este aumento está básicamente enfocado en las versiones semi presenciales o directamente a distancia. “Hace 15 años, estos programas representaban el 20% y hoy es casi el 40%”, enfatizó.

Presentación de Luis Fernando Pérez

A pesar de este crecimiento, criticó la falta de información que existe sobre este tipo de programas que no permite aprender de su funcionamiento. Agregando: “Debe haber algunas que suben a una nube los mismos programas presenciales, pero habrá otras donde sí habrá un trabajo especial para poder ajustar los contenidos”.

Por último, afirmó que esto juega un rol central, sobre todo considerando el contexto de la pandemia que “nos ha enseñado que no es subir una clase presencial y transmitirla por zoom o meet sino que se trata de un trabajo totalmente distinto”.

 
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