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Lego, violencia policial y los problemas de la consignación: el escándalo de Bricks and Minifigs
Si existe un contrato de consignación entre un proveedor y un vendedor, ¿qué ocurre cuando el consignatario/vendedor se retira y transfiere los bienes a otra persona o entidad? Una controversia que se ha vuelto viral en internet ha llevado a que la pregunta esté en el centro de la discusión digital.
- 10 julio, 2026
La consignación de bienes permite que un proveedor o consignador entregue mercancías a un vendedor o consignatario para su comercialización. La propiedad de los productos se mantiene en manos del proveedor y el vendedor solo paga al consignador su parte, y percibe una comisión, una vez que los bienes son vendidos al cliente final. Este modelo es frecuente en las tiendas de segunda mano, así como en el rubro de bebestibles, donde los artículos que no se comercializan son devueltos a su propietario original.
Sin embargo, si existe un contrato de consignación entre un proveedor y un vendedor, ¿qué ocurre cuando el consignatario se retira y transfiere los bienes a otra persona o entidad? Ese tercero ¿asume las mismas obligaciones, aun cuando no haya suscrito un acuerdo con el consignador?
Esta es la interrogante jurídica que subyace a una controversia que ha generado un amplio debate en internet y que involucra a una tienda de productos Lego de segunda mano, un youtuber conocido por sus bromas y una familia que buscaba recuperar, según afirma, la “mayor colección de Lego Star Wars de la historia”.
El caso terminó involucrando a la policía de American Fork, en Utah, e incluso a miembros de la comunidad mormona, que representa aproximadamente el 40% de la población de ese estado.
La polémica también motivó a diversos abogados del sistema de Common Law a pronunciarse sobre el asunto, generando entre los internautas una oportunidad para conocer los aspectos jurídicos de la consignación y las limitaciones propias de los litigios civiles.
Pongámonos en contexto.
Los ladrillos Lego de la discordia
Bryan MansellA comienzos de la década del 2000, Bryan Mansell y su padre, hoy de 83 años, comenzaron a coleccionar sets de Lego de Star Wars. A lo largo de los años, la familia invirtió cerca de 30.000 dólares y reunió una colección compuesta por más de 780 sets y 1.200 minifiguras, todas conservadas en su embalaje original. Muchas de estas piezas se encuentran actualmente fuera de circulación y son difíciles de conseguir en el mercado.
Cuando Bryan alcanzó la adultez, el valor de la colección se había incrementado significativamente debido a la antigüedad y escasez de muchas de sus piezas. Como explica el youtuber y abogado Legal Eagle en un video dedicado al caso, algunos sets, como el de Cloud City de Bespin, superan los 10.000 dólares de valor de mercado, mientras que minifiguras como la de Darth Vader totalmente cromada se comercializan en internet por más de 1.300 dólares cada una. El propio Mansell estimaba que el valor total de la colección rondaba los 200.000 dólares, aunque esa cifra no fue verificada y, como se leerá más adelante, sería fuertemente cuestionada.
Franquicias e incumplimientos
Con el objetivo de obtener recursos para cubrir gastos personales, Bryan y su padre decidieron vender la colección. Para ello, suscribieron un contrato de consignación con un local de Bricks and Minifigs, ubicado en el área de Salem, en el estado de Oregon.
Esta cadena de tiendas permite a los coleccionistas intercambiar piezas de Lego usadas o sin armar por dinero. La compañía opera bajo un sistema de franquicias, por lo que cada establecimiento administra su actividad de manera independiente, aunque utiliza las marcas registradas, el modelo de negocio y el sistema operativo proporcionados por la empresa que dueña de la franquicia.
Al momento de la firma del acuerdo, la propietaria de la tienda de Oregon era Chrystal Law. La sección 4 del contrato establecía expresamente: “la mercancía en consignación seguirá siendo propiedad de Mansell hasta que se venda”.
Durante el primer año, la relación comercial se desarrolló sin inconvenientes: el establecimiento vendía las piezas, las operaciones eran registradas en hojas de cálculo y el coleccionista recibía la parte correspondiente de los ingresos. Según relató la propia Chrystal Law, a principios de noviembre de 2024 ya se había comercializado aproximadamente la mitad de la colección.
Chrystal Law y Benjamin GormanEse mismo mes, Chrystal Law se puso en contacto con la oficina central de Bricks and Minifigs, ya que ella y su esposo planeaban mudarse fuera de Estados Unidos y buscaban explorar la posibilidad de vender la tienda o que la propia compañía la recomprara. Es en este punto donde las versiones de los involucrados comienzan a diverger.
Según Ammon McNeff, CEO de BAM Franchising Inc., la empresa franquiciadora de Bricks and Minifigs, el cierre del establecimiento no era una opción. De acuerdo con su relato, Law y su esposo, Benjamin Gorman, mantenían deudas derivadas de obligaciones pendientes, entre ellas parte del precio original de adquisición del negocio y regalías de franquicia acumuladas, por un monto que oscilaría entre los 100.000 y los 200.000 dólares. McNeff también sostiene que Chrystal habría dejado de pagar a Bryan Mansell las últimas ventas correspondientes a la colección de Lego Star Wars y que, en términos generales, había cesado el pago de sus obligaciones.
En su calidad de franquiciador, Bricks and Minifigs tenía el derecho contractual de asumir el control de un local que incumpliera el contrato de franquicia o que estuviera en riesgo de ser abandonado. Así, en noviembre de 2024, la empresa, junto con quienes serían los nuevos propietarios, tomó sorpresivamente el control de la tienda. Aunque esta actuación era legal en principio, el procedimiento dio origen a la controversia. Según se escucha en las grabaciones de las cámaras de seguridad del establecimiento, y mientras se advertía a Law y Gorman que se llamaría a la policía si se resistían, Chrystal manifestó que primero debía resolver la situación relacionada con la consignación de Bryan Mansell. Sin embargo, un representante de la compañía, Kai Mallister, respondió: “Eso es un asunto de la empresa y no necesariamente tuyo; Brandon se hará cargo del negocio y se encargará de toda la responsabilidad derivada de esa consignación”.
Con el tiempo, todas las personas vinculadas a Bricks and Minifigs, desde su director general hasta los nuevos dueños de la tienda de Salem, Brandon Best y Joshua Johnson, sostendrían que desconocían la existencia del contrato de consignación celebrado entre el establecimiento y la familia Mansell. Asimismo, argumentaron que, al no haber suscrito dicho acuerdo, no estaban obligados por sus términos y que cualquier conflicto relacionado con las piezas de Lego pertenecientes a Bryan Mansell era responsabilidad exclusiva de Chrystal Law y Benjamin Gorman.
El dilema jurídico comienza.
Cuando el consignatario desaparece
Ammon McNeff¿Estaban los nuevos propietarios de la tienda obligados a respetar el contrato de consignación relacionado con los sets de Lego Star Wars, pese a que nunca adquirieron ese acuerdo, aun si las piezas seguían siendo, al menos en teoría, propiedad de la familia Mansell? La respuesta es compleja.
Bajo el Código Comercial Uniforme de Estados Unidos (Uniform Commercial Code o UCC), existe una base jurídica relevante para sostener que los Mansell conservaban la propiedad de las piezas de Lego, especialmente ante la eventual configuración del ilícito civil de «conversion». Conforme al artículo 9 del UCC, una consignación puede ser tratada como una transacción garantizada cuando involucra bienes cuyo valor supera los US$ 1.000 y el consignante, en este caso Mansell, no presenta un formulario UCC-1.
En ese escenario, sus derechos podrían quedar subordinados a los acreedores del establecimiento. Sin embargo, existen excepciones, particularmente cuando el comerciante se dedica habitualmente a vender bienes pertenecientes a terceros, supuesto que podría resultar aplicable a las tiendas de Bricks and Minifigs.
El caso también se complejiza por la incertidumbre en torno a la posición de los nuevos operadores. En particular, surge la duda de si actuaron como “compradores de buena fe”, sin conocimiento previo de la consignación, o si, por el contrario, asumieron implícitamente las responsabilidades asociadas a ésta.
El estado de Oregon no cuenta con una regulación especialmente desarrollada sobre las relaciones entre franquiciadores y franquiciados. Las normas presentes indican que los nuevos propietarios de un negocio no adquieren automáticamente las obligaciones de sus antecesores, ya que se requiere la existencia de «privity», principio del derecho anglosajón según el cual solo las partes directamente involucradas en un contrato pueden demandar o exigir su cumplimiento.
Fuente:Bricks and MinifigsNo obstante, esta regla también admite excepciones. Por ejemplo, si la operación se considera una “mera continuación” del negocio anterior o una fusión de facto, el sucesor puede heredar determinadas obligaciones.
El propósito de estas excepciones es impedir que una entidad utilice estructuras formales para eludir responsabilidades mediante el cierre de una franquicia y la apertura de otra idéntica en su reemplazo.
Asimismo, puede configurarse una excepción cuando, aun en ausencia de un acuerdo suscrito, la conducta de las partes demuestra que aceptaron determinadas obligaciones. Precisamente, la familia Mansell sostiene que ello ocurrió cuando Kai Mallister afirmó que asumirían las responsabilidades derivadas de la consignación, declaración que quedó registrada en las cámaras de seguridad.
A ello se suma el principio de nemo dat quod non habet, según el cual nadie puede transferir aquello que no posee. Desde esta perspectiva, BAM Franchising Inc. y los nuevos propietarios difícilmente podrían sostener de manera simultánea que no asumieron obligación alguna y, al mismo tiempo, retener bienes que no les pertenecían.
Incluso después de que BAM Franchising Inc. afirmara que el sistema de consignación era una práctica que no autorizaba en sus franquicias, pese a que un contrato de 2023 demostraría que sí lo llegaron a permitir, ello no les otorgaría el derecho de tomar posesión y comercializar productos entregados en consignación. De hecho, varios comentaristas jurídicos han señalado que ambas posturas resultarían contradictorias.
Tras intentar recuperar sus pertenencias mediante llamadas telefónicas, cartas certificadas, denuncias policiales y gestiones de abogados, Mansell llegó a la conclusión de que los costos de litigar contra Bricks and Minifigs superaban el valor real de lo que restaba de la colección. Ante la decisión de la policía de tratar el caso como un asunto de naturaleza civil y la imposibilidad de avanzar por la vía judicial tradicional sin asumir gastos desproporcionados, la familia optó por trasladar la disputa a la esfera pública y buscar apoyo a través de internet.
Mormones y youtubers
Con el propósito de ejercer presión mediática a Bricks and Minifigs y tratar de recuperar sus bienes, la familia Mansell se puso en contacto con Ben Schneider, más conocido en internet como Reckless Ben.
El creador de contenido ya contaba con experiencia exponiendo cultos religiosos acusados de estafar a sus fieles, aunque también era conocido por su estilo particularmente caótico y por transformar los conflictos que abordaba en auténticos espectáculos mediáticos.
Ben SchneiderEntre las múltiples acciones emprendidas por Schneider en este caso se encontraban acudir a la tienda para intentar recuperar el dinero de los Mansell y las piezas de Lego restantes, confrontar a empleados y propietarios, presentarse en la sede central de Bricks & Minifigs y conversar con su director general.
También creó una religión registrada con el propósito de organizar un sorteo de los sets de Lego y tratar de convertir la controversia en un caso penal que atrajera la intervención de las fuerzas del orden.
A ello se sumaron la presentación de numerosas demandas de menor cuantía contra la tienda, la empresa y los nuevos dueños del establecimiento; la constitución de una compañía denominada «Robamos a los Ancianos»; la creación de una estructura de «franquicia» para esa entidad, con el objetivo de emplear un argumento similar al de Bricks & Minifigs, según el cual el franquiciador no puede ser considerado responsable de las actuaciones de sus franquiciados; y la instalación de carteles denunciando la desaparición de las piezas de Lego, entre otras iniciativas.
Desde una perspectiva jurídica, estas actuaciones tenían escaso peso legal y parecían estar orientadas, principalmente, a captar atención pública.
Durante todo el proceso, la policía intervino en repetidas ocasiones a raíz de llamadas realizadas por representantes de Bricks & Minifigs, entre ellos Ammon McNeff, y por los propietarios de la franquicia de Salem, Joshua Johnson y Brandon Best.
En ese contexto surgió una nueva controversia: la policía detuvo en varias oportunidades los vehículos en los que se desplazaba Schneider. En una ocasión, los agentes afirmaron falsamente que no se habían detenido ante una señal de stop, pese a que la cámara del automóvil mostraba lo contrario. En otra oportunidad, él y sus acompañantes fueron retenidos durante horas bajo la sospecha de que transportaban drogas, las que finalmente no fueron encontradas tras el registro del vehículo.
Parte del trasfondo de estos hechos radica en que el youtuber intentaba demandar a Joshua Johnson ante un tribunal de reclamaciones de menor cuantía. Sin embargo, el tribunal le indicó que primero debía intentar resolver el conflicto directamente con Johnson, quien, según Schneider, había bloqueado su número telefónico y llamaba a la policía cada vez que él o sus colaboradores se acercaban a su domicilio. En un momento, Johnson incluso habría ofrecido devolver las piezas de Lego a Mansell si este se disculpaba públicamente, aunque posteriormente no cumplió con esa propuesta.
Una de las protestas que Reckless Ben realiza contra la tiendaTambién se intentó sostener que la campaña de GoFundMe impulsada por Schneider para ayudar a la familia Mansell a recuperar el dinero perdido y financiar gastos legales infringía alguna disposición legal.
En paralelo, el youtuber obtuvo acceso a diversas grabaciones de cámaras corporales de la policía, cuyo contenido parecía especialmente comprometedor para las autoridades. Entre ellas se encontraban declaraciones de agentes que admitían no creer que Schneider y sus acompañantes hubieran cometido infracción alguna. Más tarde, el jefe de policía de American Fork negó esas afirmaciones en un controvertido video publicado por el departamento de policía de la ciudad, al que el propio Reckless Ben respondió mediante otro video.
La controversia se volvió viral en redes sociales e incluso alcanzó a los medios de comunicación tradicionales. Las acusaciones y los memes sobre una supuesta “mafia mormona” comenzaron a proliferar debido a que miembros de la policía de American Fork, el CEO y los nuevos propietarios de la tienda de Bricks & Minifigs en Salem, Brandon Best y Joshua Johnson, pertenecen a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Algunos internautas sostuvieron que los estrechos vínculos entre la comunidad mormona, directivos de BAM Franchising Inc. y la policía local de American Fork, en Utah, influyeron en la forma en que se gestionó la adquisición de la franquicia y las disputas posteriores. Otros, en cambio, argumentaron que atribuir las actuaciones de determinadas personas a una supuesta conspiración religiosa constituye una forma de discriminación basada en las creencias de sus integrantes.
Sea como fuere, Ammon McNeff y BAM Franchising Inc, representados por abogados de Dentons, interpusieron una demanda en contra de Ben Schneider, Bryan Mansell y un grupo de personas vinculadas a ellos.
La empresa invocó el estatuto RICO de Utah, la Ley de Actividad Ilegal Organizada, una herramienta jurídica concebida originalmente para combatir el crimen organizado, aplicándola a lo que las autoridades locales habían tratado hasta entonces como un conflicto de naturaleza civil. En la demanda se acusó a Schneider y Mansell de conspiración y extorsión, reclamando una indemnización de 1,3 millones de dólares. Además, la compañía obtuvo una orden de restricción temporal ex parte, que prohibía a Schneider publicar nuevos videos sobre el caso.
Aclarando los números
En ese momento entró en escena el youtuber Coffeezilla, conocido por desenmascarar estafas financieras, fraudes vinculados a criptomonedas y falsos gurúes de internet.
Entre sus trabajos más reconocidos destaca la entrevista que realizó a Sam Bankman-Fried, fundador de la plataforma de intercambio de criptoactivos FTX, semanas antes del colapso de la compañía y de su posterior arresto por fraude masivo.
El creador de contenido decidió investigar el caso y detectó inconsistencias en los relatos de las partes involucradas, contradicciones de BAM Franchising Inc. respecto de la presencia de un camión U-Haul, que se sospechaba había trasladado las piezas a otra tienda, y la existencia de una hoja de cálculo con el inventario consignado. Este documento había sido elaborado meses antes del cierre del local y se encontraba almacenado en los propios servidores de Bricks & Minifigs, cuya existencia, según afirmó, era desconocida para Ammon McNeff.
CoffeezillaCoffeezilla realizó además su propia auditoría y concluyó que nunca existió el supuesto “gran robo” de 200.000 dólares que se viralizó en redes sociales. Según su investigación, esa cifra correspondía a un valor promocional utilizado para publicitar la colección cuando comenzó a comercializarse en la tienda.
A su juicio, el caso respondía más bien a una gestión deficiente del inventario y a incumplimientos en los pagos. Tras revisar la información disponible, estimó que la deuda derivada de la consignación adeudada a Bryan Mansell oscilaba entre 50.000 y 83.000 dólares. Aunque el monto inicialmente difundido no sería correcto, consideró indiscutible que piezas de Lego Star Wars pertenecientes a la familia Mansell permanecían indebidamente bajo control de Bricks and Minifigs.
Posteriormente, BAM Franchising Inc. emitió diversos comunicados de prensa en los que informó que, de acuerdo con sus propias evaluaciones, el valor real de la colección se situaría entre 95.000 y 100.000 dólares. Asimismo, anunció el cierre definitivo de la tienda de Salem y un acuerdo de separación con Brandon Best y Joshua Johnson.
Bricks and Minifigs también señaló que había tomado contacto directamente con Bryan Mansell y su familia para reunirse con ellos, revisar la documentación revelada durante la investigación y alcanzar una solución mutuamente satisfactoria, incluso ofreciéndole excluirlo de la demanda. “Los nuevos franquiciados que se hicieron cargo del local no eran conscientes de las responsabilidades que conllevaba hacerse cargo de una tienda, ni estaban preparados para ellas, desde el punto de vista de una auditoría forense”, señaló Matt McNeff, director de operaciones de la empresa, en uno de los comunicados.
Lista encontrada por CoffeezillaSin embargo, las nuevas declaraciones generaron un problema adicional para la compañía. En su demanda, BAM Franchising Inc. había afirmado bajo juramento que solo se habían podido localizar menos de 5.000 dólares en inventario de Lego. No obstante, en sus comunicados posteriores se admitió que la colección tendría un valor aproximado de 100.000 dólares, contradiciendo las afirmaciones contenidas en su propia acción judicial. Además, respecto de la hoja de cálculo identificada por Coffeezilla, Ammon McNeff reconoció que no había realizado una búsqueda exhaustiva, afirmando que “no buscamos en cada rincón”. Esta declaración también parece entrar en tensión con su aseveración bajo juramento de haber investigado adecuadamente los hechos antes de presentar la demanda.
Lo mismo ocurre con el reconocimiento de que Brandon Best y Joshua Johnson no estaban preparados para realizar una auditoría forense, pese a que las conclusiones de tal auditoría fueron utilizadas como fundamento de la acción interpuesta contra Ben Schneider, Bryan Mansell y sus colaboradores por parte de Bricks and Minifigs.
Leonard French, abogado y youtuber dedicado al análisis de controversias judiciales, sostiene que si la empresa hubiese realizado oportunamente una auditoría interna, el conflicto probablemente se habría resuelto de manera rutinaria, sin necesidad de recurrir a grandes firmas de abogados ni de involucrar a la policía. En su opinión, la agresividad de la demanda de BAM Franchising Inc., que reclama una indemnización de 1,3 millones de dólares, ha sido interpretada por parte de la opinión pública, no como una respuesta proporcional a un daño real, sino como un intento de silenciar una historia que la propia empresa permitió que escalara al no gestionar adecuadamente sus registros contables.
La especulación de plazos y cuantías
Con el tiempo, la orden de restricción temporal fue apelada, lo que permitió a Ben Schneider publicar un nuevo video sobre el caso.
En él sostuvo, apoyándose en correos electrónicos, que la compañía nunca intentó alcanzar una solución con Bryan Mansell. Por su parte, el resto de la demanda presentada por BAM Franchising Inc. fue trasladado desde la Corte Estatal de Utah al Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Utah, llevando el litigio al ámbito de la justicia federal, estando todavía en curso.
Mike Masnick, escritor del blog jurídico y tecnológico Techdirt y creador del concepto de “efecto Streisand”, sostuvo en un artículo sobre el caso que todas las partes involucradas debieron haber consultado a abogados desde un inicio en lugar de permitir que la situación se saliera de control.
Asimismo, destacó que esta controversia evidencia un problema estructural del sistema jurídico estadounidense: la existencia de un auténtico vacío en los litigios de cuantía media de cinco cifras: “Demasiado grandes para los tribunales de reclamaciones menores, demasiado pequeñas para justificar el costo de un proceso civil completo, es precisamente el rango en el que un demandado con recursos suficientes puede hacer una apuesta calculada a que la otra parte se quedará sin dinero o sin paciencia antes de obtener justicia. Esa es una característica del sistema que Bricks & Minifigs aprovechó, pero no es exclusiva de ellos”.
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