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jueves, 5 de febrero de 2026

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Antiguo medio de prueba: la «balanza de la bruja», mito, realidad o verdad a medias

Diversos fueron los métodos que según el folclor y la Historia fueron utilizados para comprobar la culpabilidad o inocencia de personas acusadas de ejercer la brujería. En una localidad de los Países Bajos aún se conserva como atractivo turístico una de estas herramientas. Pero, ¿se condice con la historia esta práctica o es simplemente una leyenda local?

- 4 febrero, 2026

En la ciudad de Oudewater, a medio camino entre Rotterdam y Utrecht, aún se conserva una balanza de gran tamaño, testimonio de un pasado vinculado al cultivo y comercio de materias primas, principalmente de cáñamo, que debía ser pesada allí. Sin embargo, esta atracción turística no se relaciona particularmente con la elaboración de cuerdas para barcos o el pesaje de otras mercancías, sino que la báscula mantiene su lugar por otras razones.

El folclor señala que dicho utensilio, instalado en 1595, fue utilizado como medio de prueba para declarar la inocencia de personas sospechosas de brujería. La creencia popular señalaba que una bruja, para poder volar, debía pesar menos que una persona «normal»: si el peso correspondía a su complexión, podían obtener un certificado de parte de las autoridades de la ciudad, documento que podía usar para demostrar que era inocente.

De acuerdo a la fama de Oudewater y su «balanza de la bruja», innumerables personas habrían sido absueltas de acusaciones de brujería. Sin embargo, son diversas las fuentes históricas que aterrizan esta leyenda y le quitan, en parte, el velo fantasioso que la envuelve.

Un vistazo a la historia

Hans De Waardt es un historiador neerlandés especializado en la investigación sobre brujería, asunto que abarca diferentes episodios ocurridos tanto en Países Bajos como en otros territorios del norte de Europa, entre los siglos XV y XVII.

En su artículo «Oudewater: el peso de la Balanza de la Bruja o la destrucción de un mito histórico» («Oudewater.
Eine Hexenwaage wird gewogen oder: Die Zerstörung einer historischen Mythe!»), el autor se sumerge en diferentes testimonios y fuentes documentales relacionadas con la práctica de pesar a las personas para demostrar su inocencia.

El primer testimonio que entrega De Waardt es el de Nicolaas Borremans, ministro remonstrante —movimiento protestante surgido en Holanda en el Siglo XVII—, que en 1657 publicó un escrito donde relata el pesaje de dos mujeres en Oudewater. Estas fueron Maria Konings, de Bocholt, Alemania, quien se pesó el 23 de febrero de 1644, y Leentje Willems, de Lange Linschoten, a pocos kilómetros de Oudewater, el 7 de enero de 1648.

Unas décadas después de Borremans, Balthasar Bekker, ministro holandés, crítico de las creencias sobre la brujería, puso especial atención a las balanzas. Bekker calificaba esta práctica de superstición negativa y apuntó a los habitantes de territorios católicos como Colonia, Münster y Paderborn, como los principales usuarios de este tipo de pruebas.

Ya en el Siglo XX, Kurt Baschwitz, periodista de origen alemán afincado en Países Bajos, profundizó en la investigación sobre la pesa de brujas de Oudewater. En su libro «Brujas y juicios de brujas», relata el caso de un hombre de Renania-Westfalia, a quien, debido a diversas disputas, se le aconsejó obtener un certificado de Oudewater para protegerse de las calumnias.

Al regresar a su ciudad sin el documento, sus bienes fueron confiscados por la justicia. El sujeto debió volver a Oudewater, para esta vez sí obtener el certificado de pesaje, el que le permitió recuperar sus pertenencias.

Cabe destacar que las fuentes primarias utilizadas por Baschwitz para su pesquisa fueron principalmente las obras de Borremans y Bekker. La mirada de De Waardt es crítica y señala ciertas incongruencias en este trabajo, cuyas bases parecen morderse la cola entre ellas. El historiador afirma que no se conoce ninguna prueba de que los certificados de pesaje de Oudewater tuvieran algún papel en los juicios de brujas en Münster, Westfalia ni en ningún otro lugar del noroeste de Alemania.

Balanza de la Brujamuseum.nl

Los pesajes que sí ocurrieron

Las fuentes documentales muestran que no más de 13 personas fueron las que recibieron un certificado de pesaje en Oudewater: 12 mujeres y 1 hombre. De estas personas, se conoce nombre y apellido: dos de ellas fueron las ya nombradas María Konings y Leentje Willems.

Otro caso documentado es el de Aeltien Brouwers, proveniente de Eibergen, quien fue señalada por sus vecinos como bruja. Ella se sometió voluntariamente a la ordalía del agua, otra prueba utilizada para demostrar la inocencia frente a acusaciones de brujería y que en algunos casos resultaba mortal. En 1694, acudió a la pesa de Oudewater.

El certificado obtenido no fue de ayuda a su causa. A su regreso, se enteró de que, a pesar de sus esfuerzos, seguía siendo sospechosa de brujería. Al ser miembro de la iglesia protestante se interpretó su participación en la ordalía del agua y el pesaje como actos supersticiosos y fue castigada. Como resultado, quedó completamente aislada en su ciudad natal, la cual abandonó en 1695.

En la investigación de De Waardt se registran los nombres de las otras 10 personas que fueron pesadas en Oudewater, con mayor o menor información sobre ellas.

El historiador señala que la báscula de Oudewater, no tuvo la influencia beneficiosa que se le atribuyó durante siglos y que en realidad sólo algunas de las personas que la utilizaron tenían que temer una muerte espantosa en la hoguera. Y que incluso, considerando el último caso relatado, se puede dudar del éxito de un pesaje en Oudewater.

Sin embargo, no deja de ser fascinantet que, aunque fuera en casos aislados, una balanza se utilizara como medio de prueba para determinar inocencia o culpabilidad.

 
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