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jueves, 26 de noviembre de 2020

mercado legal

Fondos de Litigación: una tendencia en alza en Iberoamérica

Los Third Party Funding se encargan de financiar los costes del demandante, que incluyen abogado, procurador y perito, entre otros, en litigios de gran envergadura económica.

- 16 noviembre, 2020

Un importante avance en el mercado legal han tenido los fondos de litigación, pasando desde un par de estudios anglosajones que comenzaron con esta práctica hace más de una década hasta el día de hoy, en que España ya cuenta con empresas de este tipo que se han instalado en el ambiente jurídico en los últimos años. Y en el caso latinoamericano, que cuenta con dos fondos creados recientemente, uno peruano y otro chileno.

En términos simples, los fondos de litigación (o también llamados Third Party Funding) se encargan de financiar litigios de demandantes en pleitos y arbitrajes de gran envergadura legal y económica. El método que se utiliza en general consiste en financiar los costes del demandante, que incluyen abogado, procurador, perito, etc.

Si la demanda o el arbitraje llega a buen puerto, generalmente los fondos perciben un porcentaje de la cantidad reclamada, cantidad que es variable dependiendo el país y el estudio jurídico, pero que en el mercado internacional fluctúa entre el 15% y el 50%. También se puede calcular por medio de un múltiplo determinado de la inversión hecha por la oficina.

Apoyo para pequeñas empresas u organizaciones

Uno de los puntos importantes a resaltar de este mecanismo de financiamiento es que asume de igual forma las costas del juicio en caso de perder. Lo que se transforma en un importante respaldo para las empresas u organizaciones sin fines de lucro, que no pueden acceder a estudios jurídicos de mayor renombre por no contar con los recursos necesarios o por el temor de asumir la totalidad de los costos, ante una posible derrota en tribunales.

Este tipo de financiación de juicios puede llegar a ser un mecanismo muy valioso para quienes no pueden costear los gastos de batallas legales en las que están involucradas grandes cifras de dinero. Ante esto, los fondos de litigación se transforman en una herramienta que permite el acceso a la justicia a demandantes de menores recursos económicos.

Hasta el momento se aplican dos fórmulas para financiar litigios: Primero está el costeo directo de un caso, en el que se financian todos los gastos que podría tener el cliente. Mientras que la segunda forma es la financiación de un portafolio de asuntos, donde quien recibe el dinero es un bufete con un paquete de asuntos jurídicos.

Expansión en Iberoamérica

En España esta tendencia va en alza y ya se cuentan varias oficinas nacionales, como Rockmond, y también reconocidas firmas internacionales, como Therium y Calunius Capital, entre otras. No obstante, en América Latina su avance ha sido más lento.

El primero que se constituyó a nivel regional fue la oficina peruana TPFunder Lex Finance, quienes se definen como “un fondo de inversiones que invierte en arbitrajes con un factor de conexión a Latinoamérica, España y Portugal”, con el fin de percibir “una parte de las ganancias que se obtengan del laudo arbitral o una eventual transacción”.

Mientras que en Chile se dio vida al segundo fondo de litigios en América Latina bajo el nombre de Hakamana, que el año 2019 se constituyó con un millón de dólares y que tiene entre sus integrantes a los abogado Ciro Colombara, Andrés Veszpremy y Francisco Orrego; el ingeniero comercial Mario Gómez y la ingeniero Civil Industrial, Carolina Plaza, quien a su vez es la directora ejecutiva de la oficina.

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