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viernes, 4 de diciembre de 2020

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Errar es humano, seguir equivocándose no

“El texto perfecto no existe. Es imposible no dejar ingresar un mínimo error que una mirada experta pueda encontrar luego de una atenta revisión. Debemos esforzarnos para que estas imperfecciones sean las menos posibles y no salten a la vista”.

Arturo Ferrari - 21 octubre, 2020

Errar es humanoArturo Ferrari

La pandemia fue un detonante para el incremento exponencial en la utilización de distintas aplicaciones que ya gozaban de buena salud. Algunos ejemplos:

  • El Ministerio de Transportes y Comunicaciones en Perú informó que el uso de plataformas de streaming como Neftlix y Amazon había aumentado en junio en 82,9% respecto de febrero. Zoom y Skype crecieron un estratosférico 6.000%.
  • Según el estudio Digital 2020 Global Digital Overview, realizado por DataReportal, en colaboración con We Are Social y Hootsuite, en julio de este año, los usuarios de redes sociales llegaron a los 3.960 millones, mientras que en 2019 la población mundial, según Naciones Unidas, había alcanzado las 7.700 millones de personas. Es decir, una de cada dos personas sería usuaria de alguna red.
  • Un anuncio en LinkedIn puede alcanzar hasta 702 millones de personas.
  • Según la plataforma de gestión de redes sociales Hootsuite, el 61% de sus usuarios se sitúa entre los 25 y 34 años y en Perú 5,5 millones de personas participan en ella, cifra similar en Chile a enero 2020. Un estudio de social listening, realizado por la consultora Milenium Group, detectó que, desde el 16 de marzo, día que se inició el confinamiento en Perú, hasta junio, que es la fecha que se publicaron los resultados, los peruanos habían usado la palabra LinkedIn 5.542 veces, cifra que duplicaba las menciones realizadas durante este mismo periodo durante el 2019.

No es necesario seguir recurriendo a las estadísticas para notar el aumento de publicaciones que la red experimentó durante esta época. Quien ya gozaba de una presencia robusta quiso reafirmar su poder. Quien tenía apariciones ocasionales se esmeró por mejorar su número de publicaciones. Quien apenas había contribuido trató de empezar a generar contenido.

Las herramientas para lograrlo son diversas: apariciones en medios, para los más “profesionales”; blogs propios o sitios de terceros; comentarios a noticias o artículos que hayan aparecido en algún lugar brindando, por supuesto, algún aporte adicional; infografías, etcétera.

La ansiedad que provoca querer cumplir metas autoimpuestas nos lleva a cometer errores. Elegir un tema apropiado, encontrar argumentos convincentes que abonen a favor de nuestra posición, plasmar estos argumentos en un texto que despierte interés y encontrar el mejor medio para su difusión no agotan todas las tareas que debemos realizar. Emplear una redacción adecuada que respete la gramática y la ortografía resulta fundamental al momento de emprender cualquier “reto”, por más pequeño o sencillo que pueda ser.

El texto perfecto no existe. Es imposible no dejar ingresar un mínimo error que una mirada experta pueda encontrar luego de una atenta revisión. Debemos esforzarnos para que estas imperfecciones sean las menos posibles y que no salten a la vista.

Estar al tanto de las modificaciones que la RAE aprueba cada cierto tiempo no es sencillo para la mayoría de las personas, a pesar de que la institución ha hecho esfuerzos para acercarse a los hispanohablantes (la cuenta @RAEinforma en Twitter tiene 1,7 millones de seguidores). También han aparecido iniciativas como la Fundación del Español Urgente Fundéu, auspiciada por la agencia EFE.

Sin embargo, persistimos en errores que están fuertemente enraizados en nuestras mentes. Por ejemplo, al contrario de lo que ocurre con el inglés, el español tiene un signo de interrogación de apertura y otro de cierre y es común encontrar solo el segundo. Es una situación que se repite con los signos de exclamación. Las mayúsculas llevan siempre tilde, no es aconsejable utilizar la expresión “en base a” y los cargos van con minúscula, por ejemplo, presidente y papa. Más difícil es dejar de escribir solo con tilde, una regla que a la RAE le está costando hacer respetar, o colocar guión y no ponerlo.

No dejemos que el entusiasmo nos arrastre al momento de publicar en nuestras redes sociales. Intentemos cultivar, al menos para escribir, la paciencia y el cuidado en los detalles. Errar es humano, pero perseverar (en el error) es diabólico (lo dijo San Agustín).

 
* Arturo Ferrari es gerente de comunicaciones del Estudio Muñiz.

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