"Más allá de los clichés y más allá de los esfuerzos que hemos conocido de la Corte Suprema chilena, de...
Envidia, creatividad y premios
«En un tema instrumentalizado hasta el cansancio, con defensores y detractores, que no hace más que crecer y crecer, no resolveremos nada en estas líneas, salvo proponer un permanente cuestionamiento; que nos miremos al espejo y nos preguntemos hasta dónde seremos capaces de llegar por mantener vivo nuestro proyecto y nuestros equipos de trabajo».
- 3 febrero, 2026
Puede ser la envidia, que todo lo corroe, no lo niego.
Encontrar un nuevo espacio, tener la creatividad, perseverancia y las competencias para lograr inventar la rueda y obtener réditos por ello es aplaudible. Si se trata de allegar mayores ingresos para la supervivencia, merece la misma o mayor admiración.
La pregunta que me surge es dónde está o cuál es el límite. La creatividad, en teoría, debiera estar siempre abierta.
Férrea defensora de traer códigos y prácticas de otras áreas al Derecho, de adoptar desde el mundo jurídico mecanismos de comunicación y difusión ya probados en otros sectores profesionales o de la economía, me parece un estándar básico. Y sin embargo.
Sin embargo, al leer el asunto de un correo titulado «¡El Open de Arbitraje finalista a Mejor Organización de Congreso 2025 en los AEVEA Awards!», tuve una sensación de irrealidad.
Todos tenemos la legítima expectativa de ser reconocidos en lo que hacemos. Más allá de la legitimidad, es humano. Es parte del combustible que nos alimenta: una gran parte es la propia motivación, pero otra es que seamos percibidos por los otros como útiles o buenos. Puede ser por parte de nuestros pares, de nuestros clientes, actores del sistema en que nos movemos o de la sociedad en su conjunto.
¿Cómo se mide esa percepción? Usualmente con protocolos y metodologías que buscan ser independientes y objetivos, por lo que suelen incluir encuestas, formularios, referencias, verificaciones cruzadas y más.
Hasta aquí vamos bien. Pero si los reconocimientos —rankings de abogados, por dar un ejemplo— se multiplican, se amplían, se estiran por los directorios legales y se autoimpulsan por quien, en definitiva, termina recibiéndolos, los pilares del edificio comienzan a tener más arena que cemento.
Ahora bien, si para ser acreedor del mismo, además la postulación tiene un precio, el premio o el galardón se nos desinfla, se nos cae.
AEVEA (Agencias de Eventos Españolas Asociadas) entrega los premios de su III Edición este 17 de febrero. Se aceptan inscripciones de agencias organizadoras de eventos socias y no socias, «así como OPC`s (Organizadores Profesionales de Congresos), DMC´s (Destination Management Companies), agencias especializadas en viajes corporativos y MICE (meetings, incentivos, conferencias y eventos)».
«También tienen cabida los miembros de asociaciones u organizaciones homólogas y estudiantes menores de 30 años candidatos al Premio Jóvenes Promesas; así como marcas o anunciantes que acrediten buenas prácticas en eventos como parte de su estrategia de marketing y comunicación», se lee en el sitio web de la entidad.
El precio de inscripción es de 250 € + IVA (21%). La categoría Mejor Proyecto Jóvenes Promesas tendrá un precio especial por inscripción de 30 € + IVA. La transferencia bancaria debe hacerse a nombre de AEVEA, a la cuenta del Banco Sabadell que se identifica. El pago con tarjeta o transferencia bancaria es a través del sistema de inscripción. No se admiten devoluciones una vez finalizado el proceso de pago de la inscripción.
En un tema instrumentalizado hasta el cansancio, con defensores y detractores, que no hace más que crecer y crecer, no resolveremos nada en estas líneas, salvo proponer a nuestros lectores un permanente cuestionamiento; que nos miremos al espejo y nos preguntemos hasta dónde seremos capaces de llegar por mantener vivo nuestro proyecto y nuestros equipos de trabajo.
¿Existe la «sana envidia»? Who wants lo live for ever. Just gimme the prize. Queen ya lo dijo casi todo.
Sofía Martin Leyton
Directora
Idealex.press
