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Literatura

Carlos Ruiz Zafón: La sombra del viento

“Las novelas de Ruiz Zafón parecen calzar perfectamente con el guion de alguna película o serie televisiva. Él rechaza cualquier posibilidad de que ello pueda ocurrir”.

18 Noviembre, 2019 Comparte en:

Editorial Booket

Arturo Ferrari

 

Ávido coleccionista de dragones (ha reunido más de 600 piezas) y aficionado a la música (considera que esta es también una forma de narrativa), Carlos Ruiz Zafón es el escritor español más visitado desde Cervantes. El diario The Washington Post colocó como título de una entrevista realizada a raíz de la publicación de su última novela, “El laberinto de los espíritus”, que “Este es el escritor español más leído en el mundo aunque a usted no le suene”. Ha vendido más de 35 millones de libros y ha sido publicado en más de 40 países.

Las historias de sus libros se desarrollan en Barcelona, su ciudad natal, lo que ha llevado a más de un operador turístico ofrecer con singular éxito recorridos a pie por los lugares en ellos mencionados. Dejó un empleo muy bien remunerado como publicista, con mudanza incluida a Los Angeles, para dedicarse a escribir a tiempo completo. Intentó con poca fortuna incursionar en la escritura de guiones para películas de Hollywood. Sin embargo, lo contrario ocurrió con sus libros. “El príncipe de la niebla” fue su primera novela. El éxito y los premios empezaron a tocar su puerta. El diario italiano Corriere della Sera ha afirmado que en su país el escritor “es considerado como el rey Midas del best seller made in Spain”.

Pero no solo es blanco de elogios. También ha recibido críticas feroces. Sergio Inestrosa, colaborador del medio online chileno Cine y Literatura, escribió refiriéndose a “La sombra del viento”, que “hay en el texto frases trilladas, lugares comunes y una historia que se alarga por vericuetos innecesarios”. Inestrosa dedica, quizá con poca amabilidad, algunas líneas a los seguidores de Ruiz Zafón: “… existen todo tipo de lectores y hay, tal vez con demasiada abundancia, aquellos que gustan de esta clase de sancochos literarios…”.

El crítico literario Santos Sanz Villanueva le pidió a la Revista de Libros, una publicación cultural española, poder volver a leer la citada novela. ¿La razón? La primera vez no se sentía capaz “de dar un juicio razonado acerca de qué pretendía el autor con la sarta copiosa de sucesos que cuenta…”. El resultado no fue de todo halagador para el escritor catalán: “… lo que en el primer contacto me pareció caos hoy lo considero taimada estrategia constructiva […] una acumulación deliberada de modelos narrativos que ahora constituyen la base del éxito comercial […] interesante y de lectura amena, pero limitada a la evasión o golpe de efecto…”. El tiempo no había menguado la acidez de los comentarios. Mientras que la crítica de Inestrosa fue escrita a inicios de este año, la de Sanz Villanueva data de hace 17 años (2002).

“La sombra del viento” (2001) es la primera novela de un grupo de cuatro libros que pueden leerse de manera independiente, pero que comparten algunos escenarios y personajes; “El laberinto de los espíritus” fue la última (2016). Esta tuvo una tirada inicial de 700.000 ejemplares y fue traducida a 40 idiomas.

Daniel Sempere es llevado por su padre al Cementerio de los Libros Olvidados, una casa en la parte antigua de la ciudad, donde permanecen guardadas una cantidad inimaginable de obras. Elige una, aquella que cambiará su vida: “La sombra del viento” de Julián Carax. A partir de ahí desplegó denodados esfuerzos por conocer más acerca de este autor desconocido. Resultó una tarea titánica. Sus huellas se perdían en la noche. Daniel inicia un camino que lo llevará a desenterrar historias que parecían desaparecidas para siempre. Su terquedad pondrá en peligro su vida y la de sus eventuales compañeros de viaje. Daniel recorre Barcelona indagando por Carax, alimentando leyendas y espíritus (The New York Times publicó hace unos meses los lugares predilectos de Ruíz Zafón en la “ciudad condal”, lo que seguramente abonará a favor de quienes se han dedicado a usufructuar monetariamente su vertiente viajera). ¿Podrán algunos villanos detener su ímpetu? A un cierto punto ambas existencias, la de Daniel y Julián, empiezan a parecerse.

Escenas con tintes un tanto exagerados, descripciones poco creíbles de personajes que asumen rasgos fantasmagóricos y líos amorosos que sirven para rebajar la intensidad de situaciones que desfilan sin parar, son algunos de los insumos que los críticos de Ruiz Zafón emplean para dispararle sin piedad (además de criticar el número de páginas que llegan a tener sus libros). Fórmulas utilizadas hasta la saciedad por otros autores y estructuras endebles y poco consistentes (con giros bastante forzados), son otros de los argumentos esgrimidos para dejar sin piso al escritor catalán.

Daniel logra trasladar al lector la ansiedad que va acumulando a cada momento. Quién es realmente Julián Carax asume ribetes que despiertan curiosidad y una intriga creciente. Las novelas de Ruiz Zafón parecen calzar perfectamente con el guion de alguna película o serie televisiva. Él rechaza cualquier posibilidad de que ello pueda ocurrir. “Los libros son un homenaje a la literatura”, dijo al diario ABC de España durante una entrevista. Habrá que preguntarles que piensan a algunos de sus críticos más recios.

 

*Arturo Ferrari es Gerente de comunicaciones de Muñiz, Olaya, Meléndez, Castro, Ono & Herrera Abogados

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