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martes, 15 de junio de 2021

editorial

De los deberes del funcionario auxiliar de la justicia

“Las voces escalaban. El trabajador repetía ‘¡¿Entiende mi molestia?, dígame ¿pero entiende mi molestia?!’. Y el funcionario, a su vez, repetía ‘No puedo hacer nada. Es un problema de la empresa’. Una y otra vez”.

- 13 abril, 2021

Entrando a una notaría del centro de Santiago por una autorización para un menor de edad que debe dar su examen de conducir, además del termómetro y el alcohol gel, me topé con un funcionario que preguntó si llevábamos el certificado de nacimiento.

La respuesta fue “No, pero ando con el computador” e hice el gesto de “no hay ningún problema”.
— Se necesita impreso. Dos locales más allá puede…
— Pero lo pueden descargar acá en la notaría— lo interrumpí con asombro, pues el certificado es gratuito y toma unos segundos obtenerlo.
— No, vaya un local por medio hacia la Alameda y ahí se lo imprimen.
— ¿Y por qué no ustedes?— Contraataqué ya con risa e incredulidad.
— No se puede.

Me devolví unos metros, mientras por mi teléfono pedía el certificado en el sitio web del Registro Civil y lo enviaba directo al correo pegado en el ventanal del lugar, donde lo imprimieron y me cobraron $100 (US$ 0,15 hoy).

No dejaba de pensar en el usuario que no puede o no sabe cómo hacer algo tan fácil y para el cual se trataría de una dificultad de tal magnitud que incluso podría llevarlo de vuelta a su casa con las manos vacías.

Ya de pie frente a una ventanilla, a la espera de que otro funcionario rellenara una plantilla con los datos, se empezó a oír una voz que se alzaba con rabia. Un señor pedía que le solucionaran algo relativo a su finiquito de trabajo y quien lo atendía le decía que no era problema de la notaría y que en la empresa tenían que arreglarlo.

Las voces escalaban. El trabajador repetía “¡¿Entiende mi molestia?, dígame ¿pero entiende mi molestia?!”. Y el funcionario, a su vez, repetía “No puedo hacer nada. Es un problema de la empresa”. Una y otra vez.

Alguien acababa de perder su trabajo en plena segunda ola de la pandemia.

Las empresas suelen enviar los finiquitos siempre a la misma notaría. No dejaba de pensar en que probablemente ese era el caso y bastaría una llamada telefónica al contacto usual para que corrigiera y enviara el documento a ese correo electrónico y a esa impresora que a mí me habían negado.

Cuando nos entregaron la autorización, había un párrafo en el que asumíamos la responsabilidad por cualquier daño que pudiera causarse con motivo del uso de la licencia de conducir.

Fueyo Podcast se hizo presente con Claudia Bahamondes conversando sobre cómo ha subido la vara de la exigencia a notarios y conservadores, más allá de la letra de la ley, incluyendo los deberes de información y hasta de asesoría a la parte que lo necesita.

En paralelo, Lucía Rizik y Carlos Pizarro desentrañaban la responsabilidad civil de los padres por el hecho de los hijos.

auxiliar de justiciaIdealex.press

Es cierto que lo que voy a decir no atiende a la imparcialidad más mínima [porque Gramatical los produce e Idealex.press los difunde], porque nos sentimos parte del proyecto, aunque haya un encargo profesional de por medio. Porque se nos ha otorgado una confianza y una libertad que agradeceremos siempre.

Bienvenida esta forma de hacer pedagogía, de actualizar conocimientos, de acercar las puntas de la tela en que se combinan la ley, la jurisprudencia, la doctrina y la práctica. No dejen de escucharlos. No dejen de incluir a sus alumnos.

 
Sofía Martin Leyton
Directora
Idealex.press

 

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