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Como usar IA en un doctorado y sobrevivir en el intento
Entre los usos expresamente prohibidos se encuentran la formulación sustantiva del proyecto doctoral y aquellas prácticas que, en los hechos, sustituyen al investigador, como la redacción íntegra de capítulos, la inclusión de referencias no verificadas, la omisión de la lectura directa de textos fundamentales y el tratamiento de datos sensibles o información confidencial mediante plataformas de IA que no ofrezcan garantías suficientes de seguridad.
- 20 enero, 2026
De acuerdo con la Encuesta Única de Admisión 2025, elaborada por el Departamento de Pregrado de la Universidad de Chile, el 81% de los estudiantes de primer año utiliza herramientas de inteligencia artificial, principalmente para resolver dudas sobre contenidos específicos, opción mencionada por el 91% de los encuestados. Sin embargo, sólo el 18% considera legítimo su empleo para la realización de trabajos o tareas académicas.
Ruperto PinochetLa incorporación de sistemas de inteligencia artificial como ChatGPT o Gemini se ha vuelto habitual entre estudiantes universitarios a nivel internacional. Así las cosas, la Fundación CYD de España publicó el informe Uso y percepción de la IA en el entorno universitario, que reveló que el 89% del alumnado utiliza este tipo de tecnologías, con un 35% que las emplea a diario. El estudio también indica que los estudiantes recurren a estas herramientas con mayor frecuencia que los profesionales titulados y que apenas un 34% ha recibido formación institucional sobre IA por parte de su casa de estudios.
En este escenario, los académicos Ruperto Pinochet Olave, profesor del Programa de Doctorado en Derecho de la Universidad de Talca, y Sebastián Bozzo, decano de la Facultad de Derecho y profesor titular del Módulo Jean Monnet “IA y Derecho Privado Europeo” de la Universidad Autónoma de Chile, realizaron el seminario “Criterios de uso responsable de la IA en la investigación jurídica”. La actividad abordó diversos desafíos y consideraciones asociadas a la utilización de estas tecnologías, especialmente en el ámbito de los programas doctorales.
“Existe una especie de secreto a voces, ya que muchos están evaluando su uso y hay quienes creen que, por sí solo, resulta indebido. Sin embargo, cuando conocí las aplicaciones basadas en IA, conversé con mi doctorando y lo animé a utilizarlas, porque pueden incrementar la productividad en torno a un 40%”, dijo Pinochet durante el encuentro.
Sebastián BozzoEl académico enfatizó que estas herramientas son axiológicamente neutras y que su impacto depende del uso que hagan las personas. En ese sentido, sostuvo que la incorporación de inteligencia artificial en la investigación debe ser coherente con los códigos de ética universitarios, los comités editoriales, las directrices de revistas académicas y los reglamentos de investigación de pre y posgrado. Asimismo, planteó la necesidad de considerar los principios de la UNESCO sobre inteligencia artificial, adoptados en 2021, y ciertos lineamientos del Acta Europea de IA.
“También es fundamental recurrir a los principios éticos de la investigación científico-humanista, como la dignidad humana, el respeto por la autonomía, el reconocimiento de la capacidad de decisión de las personas y comunidades involucradas», sostuvo Pinochet, entre otros conceptos, evitando usos que generen daños sociales y orientándose hacia el bien común.
Riesgos de alucinaciones
Uno de los aspectos centrales en el uso de la inteligencia artificial es la exigencia de un alto rigor metodológico al momento de trabajar con la información generada por algoritmos. Ello se debe al riesgo permanente de que, frente a consultas como la búsqueda de jurisprudencia, estos sistemas inventen sentencias inexistentes o atribuyan de forma errónea obras doctrinarias.
“Si se cuenta con 12 artículos académicos y se quiere conocer la postura de sus autores sobre un tema específico, se pueden cargar esos textos en el sistema y formular la consulta. Sin embargo, es fundamental exigir que la herramienta indique el número de página y destaque los pasajes relevantes, porque la responsabilidad del investigador, aun cuando reciba resultados en minutos en lugar de días, es verificar absolutamente todo. Nada justifica ni atenúa la falta de rigor metodológico o intelectual”, explicó Ruperto Pinochet.
Entre los riesgos que el académico considera más urgentes al emplear estas tecnologías se encuentran la opacidad del funcionamiento algorítmico, donde los modelos de lenguaje entregan respuestas sin permitir conocer su razonamiento o trazabilidad; la generación ficticia de referencias doctrinales; las eventuales vulneraciones a la protección de datos y a la confidencialidad; así como la homogeneización de los textos, que puede debilitar el criterio propio y fomentar una dependencia intelectual excesiva.
“Será indispensable que los directores de tesis adquieran competencias en inteligencia artificial, porque de lo contrario resultará imposible resguardar y orientar adecuadamente la investigación doctoral y evitar infracciones a las normas de la ciencia jurídica. Algunos académicos tendrán que actualizarse con rapidez”, advirtió Pinochet.
Por su parte, Sebastián Bozzo enfatizó la importancia de no perder el carácter formativo del doctorado cuando se incorporan estas herramientas. A su juicio, el rol del profesor guía debe centrarse menos en el resultado final y más en el proceso que conduce a él. Para ello, planteó la necesidad de establecer hitos de evaluación durante el desarrollo de la tesis, de modo que el doctorando pueda demostrar el conocimiento adquirido y una reflexión genuina surgida de la observación y el análisis del fenómeno estudiado, permitiendo así verificar la autenticidad del trabajo investigativo.
Durante su presentación, el académico expuso un manual de usos permitidos y restringidos de sistemas basados en modelos de lenguaje. Desde su perspectiva, estas tecnologías pueden emplearse para la exploración y delimitación de temas, el apoyo en la organización del trabajo, la corrección lingüística, la orientación metodológica general y la síntesis de materiales aportados por el propio investigador. No obstante, llamó a extremar precauciones cuando la herramienta sugiera autores, obras o corrientes doctrinales, subrayando que no debe citarse ninguna fuente que no haya sido localizada y revisada personalmente en repositorios académicos confiables.
Entre los usos expresamente prohibidos se encuentran la formulación sustantiva del proyecto doctoral y aquellas prácticas que, en los hechos, sustituyen al investigador, como la redacción íntegra de capítulos, la inclusión de referencias no verificadas, la omisión de la lectura directa de textos fundamentales y el tratamiento de datos sensibles o información confidencial mediante plataformas de IA que no ofrezcan garantías suficientes de seguridad.
Nunca dejar de escribir
“Debo utilizar la inteligencia artificial como una herramienta adicional de trabajo, no como un agente que produzca el resultado final. ¿Puedo pedirle que me entregue respuestas? No, esas conclusiones debo encontrarlas yo en las fuentes. El conocimiento, para nuestra disciplina, sigue estando en bases de datos validadas por la ciencia y, por lo tanto, jamás debería emplearse la IA como mecanismo principal de búsqueda de información”, explicó Sebastián Bozzo. Añadió que, al momento de aproximarse a la regulación de una materia en un determinado país, estos sistemas pueden servir como un primer acercamiento a la legislación, pero el doctorando tiene la obligación de revisar, contrastar y validar directamente los contenidos.
Bozzo sostuvo además que los académicos encargados de evaluar tesis deberán analizar los prompts utilizados por los estudiantes al interactuar con estas tecnologías. “Se trata de información plenamente verificable, lo que permite observar, a partir de las instrucciones formuladas, si existe pensamiento crítico, capacidad analítica y de qué manera la IA actuó como apoyo para fortalecer ese proceso. El doctorando debe estar en condiciones de explicar con detalle al profesor guía y al comité cómo recurrió a estas herramientas. Esto debiera integrarse formalmente a los hitos de evaluación del doctorado y formar parte de la revisión académica”, indicó.
Si bien la investigación contemporánea puede verse fortalecida por el uso de algoritmos, Bozzo enfatizó que resulta indispensable que los estudiantes no abandonen la práctica de la escritura: “La redacción es una extensión del pensamiento crítico y del desarrollo cognitivo que se alcanza al profundizar en un tema específico”.
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