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viernes, 23 de octubre de 2020

mercado legal

Chambers hizo noticia por ignorar a las abogadas

Según el último listado de “Chambers & Partners 2021” sólo fueron destacadas 62 mujeres lo que representa un 13% del total de profesionales mencionados.

- 7 octubre, 2020

Sofía Martin / Marcelo Cerda

“La industria legal de elite chilena es machista y elitista”. El autor de esta frase es el académico Rafael Mery y la pronunció en el contexto del seminario “Reconocimiento de abogadas en ranking legales: diagnóstico y propuestas” realizado el pasado jueves 1 de octubre y que fue organizado por la Comisión de Abogadas del Colegio de Abogados de Chile.

Para justificar esta aseveración puso énfasis en las cifras que muestra el ranking: “Si uno toma 350 firmas chilenas, tienen en su equipo un 69% de hombres y un 31% de mujeres”, dijo. Y si miramos a los socios, según Mery, los números serían 89% versus 11%”.

De una opinión similar fue Daniela Maino quien en su calidad de directora de procesos de Ortúzar Consulting dijo que las mujeres “están absolutamente subrepresentadas” en Chambers. No obstante, más que atribuirlo a los directorio, afirmó que “reflejan una realidad social”.

De acuerdo a su experiencia, aún se repiten dentro de los procesos de selección frases como “ojalá sean hombres los seleccionados porque nos complica esto de la maternidad”.

Renovar las firmas

La Comisión de Abogadas de la asociación gremial chilena publicó una carta en el diario “El Mercurio”, en la que sus integrantes manifestaron “desilusión” ante lo que, escribieron, es una constatación de cómo “ciertas publicaciones consideradas como referentes en materia legal siguen minusvalorando el aporte femenino”.

En el encuentro, los invitados indagaron sobre las causas del problema, cuyas raíces, opina Rafael Mery, pueden rastrearse hasta el siglo XIX, cuando se crearon los estudios de abogados, que habrían sido “diseñadas por y para hombres”. “Las abogadas mujeres son bienvenidas siempre que adopten las preferencias de sus pares hombres: trabajar muchas horas, complacer a los clientes y si no pueden hacer eso, no sirven”, añadió.

Daniela Maino agrega como problema “que en esta profesión se mide el trabajo por la cantidad de horas facturadas y no por la calidad del trabajo aportado y eso perjudica a las mujeres, particularmente en la etapa de la maternidad”.

Empoderamiento y cuotas

Para ambos expertos, las cuotas de género pueden ser un camino de solución ante esta situación, pues permitiría a los rankings “visibilizar y reconocer el trabajo de las abogadas”. Por su parte Maino señala que “imponer cuotas podría implicar el empujón necesario para que se produzca el cambio cultural”.

“Yo creo que a las mujeres abogadas les falta empoderarse; les falta tomar la iniciativa para hacerse cargo de grandes transacciones, se automarginan y se quedan en segunda línea” dijo Mery. Daniela Maino insistió en la misma línea: “Debemos romper el círculo vicioso; a veces por inseguridad, nos restamos y no golpeamos la mesa”.

 

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