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miércoles, 28 de octubre de 2020

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Octubre y la filosofía de la transformación digital en Chile

“La desinformación, la desigualdad, la precarización del trabajo, la minería de datos mal utilizada, los bots en campañas políticas, las violaciones a la privacidad, el microtargeting y la burbuja de filtros son peores, porque permean cada ámbito de nuestras vidas cotidianas…”.

Catalina Guzmán - 28 septiembre, 2020

Catalina GuzmánCatalina Guzmán

Este año, de manera inédita, el “Mes Nacional de la Ciberseguridad” será inaugurado mediante una sesión especial del Senado convocada para el jueves 1 de octubre y titulada “Hacia una República Digital”. El coronavirus ha expuesto las debilidades de la digitalización en Chile. La desigualdad de acceso a internet, el flujo masivo de desinformación, la extracción no autorizada de datos, las brechas en alfabetización digital, los vacíos legales del teletrabajo, la falta de modernización de los procedimientos administrativos del Estado; entre muchas otras precariedades que sabíamos que existían, pero no habíamos tenido tiempo de resolver. Hasta que como dice Cristina Colo, la Directora de Digital de Future Society, tenemos que reconocer que la “emergencia digital” es una realidad.

Una realidad que reconoce el parlamento chileno al convocar esta sesión que apunta a favorecer “el desarrollo de la cultura necesaria para alcanzar la transformación digital, la certeza jurídica de los nuevos procesos a través de la interoperabilidad del Estado, y la soberanía digital, que permitan a Chile ser un actor y no un mero espectador de la presente revolución tecnológica”, según se declara en la página web del Senado. Este mes de ciberseguridad, en plena emergencia digital, nos obliga a hablar de ética, responsabilidad y libertad. Así como lo ha hecho la pandemia con sus restricciones al desplazamiento, sus llamados al autocontrol y sus debates acerca del actuar ético y responsable.

Nunca ha sido más necesario distinguir libertad negativa de libertad positiva; porque aparece explícita la diferencia de que a un individuo se le impida salir a la calle, ver a su familia o ir a trabajar; de que pueda ejercer su libertad para socializar, trabajar y realizar trámites a través de internet, contando con el necesario entendimiento de sí mismo, y la capacidad personal para hacerlo.

Si libertad negativa es aquella que se define por la ausencia de coacción externa, se entiende por libertad positiva la capacidad de cualquier individuo de ser dueño de su voluntad, de controlar y determinar sus propias acciones. Y nunca fue más propicio que durante esta “emergencia digital” el cuestionarnos cuántos chilenos realmente entendemos a cabalidad las consecuencias de todo lo que hacemos en internet y estamos en capacidad de ejercer nuestra voluntad al hacer uso de las tecnologías a nuestro alcance (para aquellos que las tienen a su alcance).

A casi un año de que el virus se detectara en China, hemos logrado pasar del pánico, a la duda y la reflexión y ya han aparecido propuestas de cómo pasar a la acción. Y ahora tenemos la oportunidad explícita de usar bien este octubre, mes de la ciberseguridad, para hablar del sentido de la transformación digital y del criterio que asumiremos para definir las normas que regularán nuestro actuar en la red, el trabajo a distancia, la responsabilidad de compañías en uso de datos, las políticas de equidad en acceso y conectividad, la formación tecnológica para acortar brechas, entre muchas otras.

No sólo los hackers amenazan nuestra seguridad en la red; la desinformación, la desigualdad, la precarización del trabajo, la minería de datos mal utilizada, los bots en campañas políticas, las violaciones a la privacidad, el microtargeting y la burbuja de filtros son peores, porque permean cada ámbito de nuestras vidas cotidianas y lo hacen en forma silenciosa. Por eso más que nunca la ciudadanía digital debe ser empoderada, y no hay otra forma de hacerlo que acelerando la alfabetización digital tanto como la automatización, para que nuestra inteligencia colectiva esté al menos al nivel de la inteligencia artificial.

El Seminario “Actuar en Red: Libertad, Afectividad y Trabajo en la Era Digital” apunta justamente a eso. Este curso de actualidad y filosofía es dictado en 5 sesiones intensivas e interactivas vía zoom durante los jueves de octubre. Esta instancia es una experiencia de aprendizaje colaborativo, interdisciplinario e intergeneracional basada en metodologías como lectura crítica de textos, el análisis de fenómenos actuales desde bases filosóficas y actividades grupales para idear soluciones que pongan la tecnología al servicio del bienestar humano.

Algunos autores tratados son Martin Heidegger, Hannah Arendt, Michel Foucault, Zygmunt Bauman, Yuval Noah Harari, Byung Chul Han y Chantal Mouffe; para dar luz a problemáticas actuales. En tiempos de fake news este espacio de diálogo se abre para darle paso al pensamiento crítico y cuestionarnos cómo avanzar en una digitalización nos de más y no menos seguridad en todo ámbito.

Para mayor información del curso visita: https://www.pensarenred.cl/

 
Catalina Guzmán Valencia es periodista de la Universidad Católica de Chile, Master en Comunicación y Globalización por la Aarhus Universitet (Dinamarca) y la Universität Hamburg (Alemania). Es también profesora universitaria y gestora de proyectos. Catalina Guzmán también es cofundadora de Pensar en Red.
 

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