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viernes, 15 de octubre de 2021

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Arbitraje, pymes y acceso a la justicia

“El decreto de estado de excepción paralizó varios procedimientos judiciales, lo que ha incidido en que los tribunales estén actualmente muy congestionados, aún más de lo normal. Al respecto, es interesante verificar cómo estas circunstancias han propiciado un mayor protagonismo de mecanismos alternativos de solución de conflictos, léase el arbitraje o la mediación”.

Ana Velásquez - 27 septiembre, 2021

Ana Velásquez Osorio

El decreto de estado de excepción paralizó varios procedimientos judiciales, lo que ha incidido en que los tribunales estén actualmente muy congestionados, aún más de lo normal.

Al respecto, es interesante verificar cómo estas circunstancias han propiciado un mayor protagonismo de mecanismos alternativos de solución de conflictos, léase el arbitraje o la mediación.

La gran piedra de tope, sin embargo, es que estos mecanismos no suelen ser considerados como opción por personas y pymes, entre otros motivos por la infundada creencia de que son muy caros y especializados.

Pero lo cierto es que el arbitraje puede ser un medio muy eficiente y económico para solucionar conflictos.

Dado que las partes tienen la libertad de acordar previamente las bases del procedimiento, pueden conocer anticipadamente el costo del procedimiento y con frecuencia obtendrán un resultado mucho más rápido, en virtud que el proceso es más flexible y el fallo que pone fin al conflicto se fundamenta en sus propios intereses, lo que incita a las partes a colaborar y obtener una solución en poco tiempo.

Otra ventaja de los juicios arbitrales es su confidencialidad, la que no suele imperar en juicios civiles ordinarios. Podríamos pensar en el caso de los socios de una empresa que quieren disolverla y liquidarla.

Ciertamente, hay todo tipo de temas sensibles para el negocio, que podrían impactar negativamente a las partes —o al resultado de esa liquidación— si se hacen públicos.

Un arbitraje es, igualmente, la mejor forma de hacer una partición de bienes en el caso de una herencia con muchos herederos o con bienes difíciles de dividir. La existencia del árbitro, ese tercero que media de manera confidencial, conciliadora y con buena fe, permite evitar discusiones personales y eventualmente ayuda a solucionar aquellos conflictos que se arrastraron en el tiempo.

Por otro lado, como desde un punto de vista práctico las materias sobre las cuales se lleva a cabo un proceso arbitral son diversas —comerciales, inmobiliarias, de incumplimiento contractual, etc.— se esperaría que este tipo de procedimientos vaya en aumento, y que no sea un tipo de juicio solo destinado a los conflictos de grandes empresas.

Más, si se considera que este tipo de tribunales ha adoptado diversas herramientas tecnológicas a fin de facilitar los procedimientos y acercarlos a las personas, como las notificaciones por correo electrónico, expedientes en línea, la grabación de audiencias, videoconferencias.

Son precisamente estos aspectos que transforman al arbitraje en una gran oportunidad para el pronto acceso a la justicia de personas y pymes. Finalmente, una forma de potenciar los mecanismos alternativos de solución de conflictos es que el Poder Judicial los difunda de manera más generalizada, específicamente hacia esos segmentos de la población.

El acceso a la justicia debe ser rápido y asequible. Es un derecho clave y en este momento hay muchos chilenos que carecen de éste.

 

*Ana Velásquez Osorio es abogada y diplomada en derecho del trabajo con mención en procedimiento y litigación laboral de la Universidad Católica de Chile. Actualmente, es asociada en Eguiguren Abogados.

 

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