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Pedagogía y didáctica del Derecho: ¿cómo se enseña hoy?

“Hasta el momento, a nuestra formación jurídica lo único que se le está robusteciendo es la memoria y la replicación dogmática”, dice un académico mexicano. Un estudio realizado en Chile le da la razón: los estudiantes encuestados dijeron que alguna vez o casi nunca los profesores generan instancias de diálogo y discusión (69,4%) o incentivan a los estudiantes a trabajar, investigar y profundizar en las diferentes temáticas (68,1%). Y sólo un 54,7% de ellos estimó como una práctica habitual que los docentes estimulen mayormente el aprendizaje y no tanto el resultado.

4 Julio, 2016 Comparte en:
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Paz Vásquez Gibson / Sofía Martin Leyton

 
“Hasta el momento, a nuestra formación jurídica lo único que se le está robusteciendo es la memoria y la replicación dogmática”, dijo enfático el abogado Enrique Cáceres Nieto, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Autónoma Nacional de México (UNAM), en entrevista para el Observatorio Judicial Dominicano.
 
Y es que —agregó— “en la parte pedagógica seguimos adoleciendo de un retraso muy importante debido a que sigue predominando la conferencia o la clase magistral”. Así lo confirma, también, un estudio de caracterización del estudiante de Derecho realizado por la Unidad de Pedagogía Universitaria y Didáctica del Derecho de la Universidad de Chile que da cuenta de que el 57,9% de los estudiantes de Derecho —de Arica a Punta Arenas— considera que sus profesores casi nunca o alguna vez “utilizan en sus clases diversas dinámicas de trabajo”.
 
Más aún: “Fomentamos relativamente poco el razonamiento a través de la argumentación —confiesa Cáceres—, pero el razonamiento jurídico no es solamente argumentación”, explica. ¿Qué más es, entonces?
 
Esta es una de las preguntas que se intentó responder en el Primer Congreso Internacional de Investigación en Pedagogía y Didáctica del Derecho, realizado a fines del año pasado. Allí se discutieron diversos temas relacionados no sólo con los métodos de enseñanza del Derecho, sino también con la evaluación de conocimientos en la formación jurídica universitaria, el diseño curricular y la implementación de recursos didácticos.
 
Cáceres Nieto también dijo que en todos los países “se están discutiendo las mismas clases de problemas y se están reportando intentos por cambiar las cosas”. Ello, a su juicio, implicaría que es un problema real de nuestra tradición jurídica.
 
Chile no está al margen de estas discusiones. De hecho, desde hace 5 años la Unidad de Pedagogía Universitaria y Didáctica del Derecho viene trabajando estos temas con un equipo multidisciplinario de abogados, sociólogos, lingüistas y expertos en educación.
 
A nivel de estudiantes, por ejemplo, trabajan “los géneros académicos del Derecho” —tesis, artículos científicos, informes y otros—, pues “la lógica de las fuentes y la construcción es distinta en el Derecho Civil, en Filosofía del Derecho o en Historia del Derecho”, explica María Francisca Elgueta, directora de la Unidad.
 

didáctica del DerechoMaría Francisca Elgueta. Fac. de Derecho U. de Chile

También realizan un test para medir las competencias lectoras y escriturales en Derecho, acompañando a los estudiantes de bajo desempeño con estrategias pedagógicas de nivelación. Algunos ayudantes, en tanto, reciben apoyo de lingüistas durante un semestre para, a su vez, formar a otros ayudantes después.
 
Para el caso de los profesores, por otra parte, la Unidad ha realizado numerosas capacitaciones en Didáctica del Derecho, además de un curso obligatorio sobre este tema para los estudiantes de posgrado, pues muchos de ellos planean dedicarse total o parcialmente a la academia.
 
El objetivo es, a largo plazo, desarrollar un corpus de profesores iberoamericanos que esté bien preparado y que sea capaz de interactuar con otros especialistas. Para ello lideran una red internacional de pedagogía y didáctica del Derecho que en octubre de este año realizará un Congreso organizado en conjunto con la Universidad de Buenos Aires.
 
También editan una revista que se publica dos veces al año y en donde difunden prácticas innovadoras tanto en la enseñanza como en el aprendizaje del Derecho. “La literatura en el proceso de investigación y enseñanza del Derecho”, “Thinking like a lawyer: experiencias didácticas en el aula para fortalecer la formación de un abogado” o “La transformación curricular en Derecho” son algunos de sus artículos destacados.

Algunas estadísticas

En el “Primer Estudio Nacional de Caracterización de Estudiantes de Derecho”, dirigido por María Francisca Elgueta, Francisco Zamorano y Eric Eduardo Palma, se investigó cuantitativamente sobre aspectos específicos de la enseñanza jurídica.
 
Por ejemplo, hubo un ítem llamado “Relación académica con docentes”, que arrojó que un 86,6% de los estudiantes desarrolla casi nunca o alguna vez la variable “Trabajo con profesores en actividades adicionales al trabajo del curso”; seguido por un 82,1% de mala evaluación en el ítem “Hablo sobre los planes de mi carrera profesional con un profesor” y de un 78% en el ítem “Discuto las calificaciones o tareas con el ayudante o el profesor”.
 
También destacó la baja frecuencia de la acción “Discuto ideas sobre mis lecturas o las clases con profesores fuera del salón de clases” (77,6%) y “Recibo respuesta pronta del profesor sobre mi rendimiento” (58,8%).
 
Separados por universidad, el estrato de las universidades miembro del Consejo de Rectores, específicamente de la Región Metropolitana —Santiago y alrededores— mostró que sólo un 11% del estudiantado declaró hablar “siempre” o “bastante veces” sobre los planes de su carrera profesional con un profesor.
 
Por su parte, en el ítem “Desempeño de los docentes”, se hizo una evaluación de 5 variables, que consideraron la frecuencia con que realizan ciertas prácticas pedagógicas: un 94,2% del alumnado manifestó que los docentes “Demuestran un alto manejo de contenidos” siempre o bastantes veces.
 
Más atrás se ubican los ítems “Son tolerantes con los estudiantes y sus opiniones” (70,7%); “Habitualmente generan instancias de diálogo y discusión” (69,4%) e “Incentivan a los estudiantes a trabajar, investigar y profundizar en las diferentes temáticas” (68,1%). Sin embargo, se evidenció una evaluación negativa en la variable “Son capaces de identificar sus errores y buscan modos de corregirlos”, pues un 50,2% de los estudiantes declaró que los docentes desarrollan esta práctica “alguna vez” o “casi nunca”.

Profesores y sus metodologías

El mismo estudio mostró que los estudiantes reconocen que sus docentes practican siempre o bastante los siguientes aspectos: “Son personas que habitualmente cumplen con el horario de clases” (77,5%); “Sus sistemas de evaluación son claros” (69%); “Generalmente tratan de interrelacionar los contenidos teóricos con actividades prácticas” (67,3%); “Emplean de manera adecuada en sus exposiciones diferentes medios” (63,5%); y “Estimulan mayormente el aprendizaje y no tanto el resultado” (54,7%).
 
Dentro de la comparación por estratos, la investigación resalta que el segmento antes mencionado fue el que presentó menor frecuencia en la utilización por los académicos de diversas dinámicas de trabajo en sus clases: apenas un 34,2% de los estudiantes evaluó positivamente a sus profesores con respecto a este ítem.
 

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