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El abogado es el médico de los conflictos sociales

Un académico de la Universidad de Jaén comenta el libro “Necesito un abogado …”, de Jordi Nieva Fenoll, en el que se tocan temas como la falta de formación jurídica en los planes de estudio de la educación primaria y secundaria para los ciudadanos, y cómo la confianza abogado-cliente es de la mayor importancia.

19 Julio, 2017 Comparte en:
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necesito un abogadoEditorial Atelier

Pedro Manuel Quesada López, investigador de la Universidad de Jaén, reseñó el libro Necesito un abogado. Cómo escoger a un buen abogado y qué puede hacer por ti, del catedrático de la Universidad de Barcelona Jordi Nieva Fenoll.

Para Quesada, “el papel de los letrados ha evolucionado, variando en relación a la configuración de la sociedad y su democratización”. Ha tenido en ello un impacto indiscutible la oferta masiva de egresados del Grado en Derecho, prosigue, respecto de épocas pretéritas. Por otra parte, se nota “la falta de formación jurídica en los planes de estudio de la educación primaria y secundaria en la conducta del ciudadano a la hora de optar por un abogado o valorar su trabajo”, opina.

Nieva Fenoll, “con un poderoso ejercicio de pedagogía, va respondiendo a lo largo de los cinco capítulos a las preguntas estereotípicas que cualquier ciudadano se formularía ante el momento clave de necesidad de un abogado: ¿Para qué lo necesito? ¿Cómo sé si es bueno o no? ¿Es especialista? ¿Hasta qué punto debo fiarme? ¿Cuánto me costará?”.

En una España que cuenta con 150.000 abogados ejercientes colegiados, a los que se suman 100.000 abogados no ejercientes, la posición como experto en Derecho facilitaría la negociación y mediación con pares expertos, “a pesar del perfil del mal profesional o la distinta concepción de estas vías en función de la cultura jurídica”.

Desde el punto de vista del comentarista, la responsabilidad profesional pone tierra de por medio con el “abogado enredador”, planteándolo como un supuesto excepcional en contraposición al cumplidor.

Por ello, prosigue Quesada, el autor se posiciona a favor de una interacción del ciudadano con la justicia desde un punto de vista fiel, patrocinado por abogados transparentes y proclives a la prevención y paliación del conflicto social. El abogado asume el rol de “médico de los conflictos sociales”.

Necesito un abogado… de confianza

En el capítulo cuarto del libro publicado por Editorial Atelier, Nieva Fenoll aborda la idea de la confianza, “aspecto vital en cuanto a la extensión en el tiempo de la relación profesional”.

A pesar de la exigencia de confianza en la relación profesional abogado-cliente mantenida por el autor, defiende el mantenimiento de cierta distancia de cara a las diferentes responsabilidades que puedan surgir, manteniendo en todo caso la cordialidad.

La confianza a su vez tiene consecuencias en la labor y resultados del abogado, partiendo del carácter necesario de que el cliente cuente la verdad al abogado, dimensión en la que el abogado deberá abstenerse de juzgarle moralmente en pos del derecho a la defensa; así como de proporcionar la documentación completa al letrado.

En cualquier caso, la falta de información determinará el fracaso de la defensa, que tendrá un margen de maniobra y respuesta muy limitado ante las disquisiciones del proceso y conductas de la parte contraria. La transparencia se erige como el valor que debe regir las relaciones entre el abogado y el cliente.
 
* El presenta artículo es un extracto de la recensión sobre el libro Necesito un abogado (…) hecha por Pedro Manuel Quesada López.
** Te puede interesar también “Repensando el abogado“, publicado en Idealex.press

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  • Ignacio Márquez

    Tal vez esto no suceda tanto en nuestros contextos, donde a la profesión de abogado se la asocia rápidamente con el ámbito judicial o político (recordemos que muchos presidentes argentinos han sido abogados); es real que el modelo de formación, especialización y posgraduación está generando escenario mucho más complejo al referirse a las profesiones, donde es casi imposible hablar de alguna en términos monolíticos o exclusivos.
    Por otra parte, el interés en los abordajes más sociales, posiblemente pongan por delante el gran desafío a los profesionales abogados de capacitarse y especializarse en problemáticas y políticas sociales, donde el aporte de “lo legal” es indispensable. Slds.