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Universidades

Por qué vale la pena atreverse con Law Without Walls

A dos semanas de su término en Miami, los tres estudiantes chilenos que participaron en el programa comparten sus reflexiones y experiencia. También analizan el perfil de quienes deberían hacer todo lo posible por postular.

4 Mayo, 2016 Comparte en:
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Pierina Cavalli

 

Law Without WallsDaniela Aranda *
Daniela Aranda, estudiante de Derecho UC, trabajó con personas de latitudes tan distintas como Australia, Estados Unidos, Londres, Francia, Portugal, Irlanda y Chile. En total 8 participantes: tres estudiantes, cuatro mentores y un Alumni Advisor.
 
Esto fue parte de su participación en el programa internacional Law Without Walls (LWOW) que se dedica a crear una reflexión interdisciplinaria entre la tecnología, la innovación y el Derecho. La actividad -de 15 semanas- partió en enero y terminó el 17 de abril en la Universidad de Miami.
 
Durante este tiempo, los 15 grupos participantes tenían que desarrollar una solución a una problemática elegida para cada uno de ellos. Fueron tres estudiantes de Derecho UC quienes participaron y ahora nos cuentan lo que han podido reflexionar al finalizar el programa.

La experiencia LWOW

Los grupos se juntaron físicamente en enero por dos días para conocerse, luego todo el trabajo se hizo online. Cada uno vuelve a su país y empiezan a trabajar en el proyecto; hay reuniones programadas todas las semanas, se entregan avances del proyecto, y los estudiantes reciben feedback de parte de sus mentores y del LWOW Team.
 
“La verdad es que no encuentro las palabras exactas para explicar lo importante que esta experiencia fue para mí.
Es un programa muy completo, divertido, profesional, integral y que literalmente no tiene barreras ni fronteras para la creatividad: the sky is the limit. El uso de la tecnología, de tus propias capacidades y de la creatividad es un básico para formar parte de este programa. Implica salir de la “comfort zone” y atreverse en todo sentido. A través de la experiencia conoces y formas lazos con gente de todas partes del mundo; te reúnes por videoconferencia con tu grupo más de una vez por semana, y ahí tienes que plantear tus ideas, discutir el tema asignado, para finalmente presentar todo este trabajo frente a más de 200 personas en otro idioma: es un gran desafío”, cuenta Daniela Aranda.

La experiencia de Diego Valenzuela, quien acaba de terminar su LLM en la UC y trabaja en LATAM Airlines, también fue muy positiva: “Es estar con unas 300 personas, en su mayoría abogados, de todas partes del mundo, con tremendos curriculums, brillantes, muchos con granexperiencia y famosos en el mercado, con la única intención de hacer un mundo mejor, traer la innovación al mercado de los abogados y aportar en la forma cómo las empresas lidian con ellos. Enseñar, aprender, crecer, crear redes, y finalmente ser un paso más de buenos cambios. Fue asombroso, y cada vez que lo pienso me da mucha alegría haber estado ahí, especialmente por todo lo que uno comparte y aprende de las personas”.

Los proyectos

Abogados para emprendedores sociales
El tema asignado al grupo de Daniela Aranda era investigar cómo se podía conectar a abogados con los emprendedores sociales. “Para eso necesitábamos que los abogados nos dieran un poco de su tiempo y prestaran asesoría legal a otros, pero que cuando realizaran esta actividad ellos también tuvieran la oportunidad de recibir algo a cambio: la satisfacción de ayudar a otros (emprendedores sociales) y al mismo tiempo encontrarse a sí mismos”, cuenta Daniela.
 
Para lograrlo crearon una aplicación/herramienta: “cYOUpid” que uniera a estos dos grupos, evaluando las necesidades a las que cada uno se enfrenta. “Básicamente consiste en una plataforma en que los abogados ofrecen sus servicios sin cargo (Pro Bono) o de forma remunerada (Paid Service), pero en donde al mismo tiempo quienes ofrecen estos servicios legales y que no se sienten llenos o apasionados con lo que hacen día a día, pudieran señalar lo que les gusta hacer (arte, deportes, medioambiente)”. Con ello, explica, los conectarían (match) con un emprendedor social que necesitara asesoría legal y que estuviera desarrollando un negocio relacionado con lo que a ese abogado le interesa”.
 
Así, lograron conectar a los abogados con los emprendedores sociales, quienes necesitan asesoría legal barata y buena, dado que son generalmente empresas non profit o profit pero en etapa inicial; y al mismo tiempo lograron que los abogados “perdidos” pudieran: encontrarse a sí mismos y ser reconocidos por el trabajo que hacen mediante una certificación (cYOUpid Certification).

Agencia de rating
El proyecto de Diego Valenzuela y su grupo fue The Right to Rat: Protecting Whistleblowers from a Bad Rap. Tenían que desarrollar una agencia con base en China y que proporcionaba rating e información de corporate governance y compliance de 500 empresas listadas en las bolsas más importantes de Japón, China y Corea del Sur.
 
“La idea era que los inversionistas extranjeros pudiesen tener información fiable de estas empresas, las cuales han tenido grandes problemas por diferentes escándalos que existieron en el pasado, por ejemplo, Toshiba, Olympus, SK Corporation, Glaxo China por nombrar algunos. Esta agencia otorgaba información actualizada acerca de estos temas, y permitía además hacer evaluación a las mismas empresas que analizaban de forma que pudiesen mostrar al mercado que eran empresas saludables”, explica Diego.
 
Lo primero que tuvieron que hacer fue solucionar dos grandes necesidades que existen a nivel mundial y principalmente en Asia. La primera, hacer una traducción cultural de aquellas empresas en China, Corea y Japón para los inversionistas extranjeros. La segunda, proporcionar a diversos actores del mercado y sobre todo inversionistas directos, portfolio investors.
 
“Lo interesante es que esta agencia se enfocaba solo en estos temas de compliance y gobierno corporativo, por lo que la hacía una agencia super especializada, y esta es información que hoy cualquier persona que trabaja en el mundo de la empresa, ya sea bancario, corporativo, financiero o de grandes industrias sabe que es cada día más importante, y estoy cien por ciento seguro que seguirá creciendo su relevancia. Hace rato que el mundo de la empresa cambió, y esto es de los temas que juegan un rol fundamental”, argumenta el estudiante.
 
Acercar las brechas generacionales
El tema que LWOW le asignó al grupo de Nicolás Abdala dice relación con la brecha generacional que existe en los estudios jurídicos. “El problema que tratamos con nuestro proyecto fue el del alto índice de rotación de abogados jóvenes. Diseñamos un software que facilita la comunicación entre abogados de distintas categorías e incentiva un feedback constante, que busca generar sentidos de pertenencia en los abogados de la generación de los millenials”, cuenta Nicolás.
 
Este proyecto quedó dentro de los finalistas y distintos inversionistas los felicitaron dándoles el contacto, porque quedaron fascinados con el proyecto y encantados con la idea de poder invertir en el software.

100% recomendable

Estrés, frustración, el inglés, son parte de los contras de este programa, pero aún así los tres participantes entrevistados lo recomiendan a ojos cerrados. “Cualquiera que tenga la posibilidad de ir y quiera desafiar su inglés y su habilidad de trabajar en equipo con personas a las que uno no está acostumbrado, debería postular. El proyecto en sí es difícil, y a ratos muy frustrante, pero al final del día resulta ser una experiencia inigualable de la cual se aprende un mundo”, dice Nicolás Abdala.
 
Daniela define las características que hay que tener para postular: “estar dispuestos a conocer gente nueva y con otra forma de ver el mundo; que no les importe salir de su zona de seguridad; sin miedo a crear y tener ideas nuevas; y, sobre todo, es recomendable para quienes se atreven a ser distintos”, cuenta.
 
Y que expone su experiencia personal: “Enfrenté un gran desafío, me atreví, trabajé duro (mientras estoy preparando mi examen de grado), y presenté en un idioma distinto. Creo que ya con eso me doy por pagada; además de que hice una cantidad de amigos alrededor del mundo (que sin duda iré a visitar en cuanto pueda). Ahora soy parte de una comunidad única y diferente que no pienso dejar por nada en el mundo, así que ojalá otros tengan la misma oportunidad que yo de participar en algo así”.
 
Por ahora, solo la Facultad de Derecho de la UC está inscrita en este programa. “Creo que fue una tremenda oportunidad, y una vez más creo que la Facultad de Derecho UC está en la vanguardia del Derecho a nivel mundial”, piensa Diego.
 
 
* En la foto el equipo chileno completo que viajó a Miami (de izq. a der.): Patricia Silva (alumni advisor), Daniela Aranda (student), Marco Salgado (director del programa), Diego Valenzuela (student), Nicolás Abdala (student) y María Pedrique (LWOW Intern).
 

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