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Editorial

La ciencia de comunicar vía webinar

“¿Es tan importante la forma? Es importante, pero nunca va a superar al fondo. Si quisiéramos hacer una comparación con la dicotomía verdad procesal/verdad real o justicia procesal/justicia material… seguro ya entendieron cuál es la respuesta…”

12 Abril, 2017 Comparte en:
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Un webinar es una muy buena herramienta de marketing, pero también una oportunidad muy especial de aportar al desarrollo del Derecho a nivel local o internacional.

Se puede hacer una excelente labor de transferencia de conocimiento, con lo cual, además de mostrar nuestra especialidad, la de nuestros abogados o la de nuestros invitados, recibimos de vuelta un insumo: preguntas y comentarios, que nos permiten entender inquietudes y tendencias.

Pero es imprescindible un anfitrión o anfitriona relajado, con experiencia, que disfrute la conversación, que participe en la danza.

No es fácil hacer una introducción del tema, presentar a los invitados, sonreír, hacer comentarios dentro de las respuestas, dar un par de opiniones propias —coincidentes o no con las del interlocutor— y hacer un buen cierre.

Porque la clave para que un webinar funcione y te mantenga enganchado es sentirte parte de una “conversación”, aunque sea ilusoria. Desde el momento en que nos ponemos a conversar surge la empatía. Lo sé: los abogados no se caracterizan por ello (léanse la columna “Un abogado empático es más eficaz“, del abogado chileno Nicolás Garrido).

La coordinadora del magíster en periodismo (UC-El Mercurio) 2010 nos insistía: “Amen lo que hacen” y citaba a algún autor que no recuerdo y que recomendaba ser “compasivos” con los entrevistados. Sólo al mirar al otro como ser humano, por mucho repudio que nos cause, penetramos ciertas capas a las que no accedemos de otra manera. Y sólo así podemos generar una conexión con la audiencia a la que nos debemos.

Porque, quiéranlo o no, abogados todos, desde el momento en que organizan o aceptan ser parte de un webinar, están dando un paso que los sitúa en el ámbito de las comunicaciones. Y que es un área tan profesional y tan exigente como el Derecho, pero distinta.

¿Es tan importante la forma? Es importante, pero nunca va a superar al fondo. Si quisiéramos hacer una comparación con la dicotomía verdad procesal/verdad real o justicia procesal/justicia material… seguro ya entendieron cuál es la respuesta.

Los abogados no somos los mejores en todo, ni superiores a todos.

Aquí van algunos tips:
– La sonrisa se percibe en la voz. Sonrían mientras “conversan”
– No todos estamos hechos para hablar en público. Algunos tienen la habilidad de manera innata; otros pueden aprender; y otros deberán aceptar que no es lo suyo y encontrar otra manera de aportar
– El audio es sumamente importante; no se puede “colar” el sonido ambiente. El sonido “chicharra” es muy desagradable
– Averigua cuánto cuestan los micrófonos individuales, esos que se prenden a la ropa o se ajustan en la cintura, y que permitan que los expositores se oigan como si estuvieran frente a uno
– Esto no es una carrera: no gana el que habla más rápido y consigue decir más cosas en los minutos asignados
– No pueden “soplarse” cosas. Si alguien cometió un error o se saltó una etapa, para eso está el o la maestro de ceremonias, que en forma transparente va a decir “José Ignacio, perdona la interrupción, pero antes de las preguntas me gustaría que nos comentaras tu opinión sobre el anteproyecto de ley…”
– Las mujeres tienen que controlar el nerviosismo, porque tendemos a agudizar la voz y es desagradable.
– Los hombres tienen que trabajar la voz monocorde: hagan énfasis, cambien de velocidad, hagan pausas, no se coman las últimas 4 palabras de cada frase.
– No hay mejor forma (para hombres y mujeres) de estar tranquilos que ensayar. Verbalizar lo que queremos decir una y otra vez, solos, idealmente frente a un espejo, y con un cronómetro. Todo celular tiene uno
– Si el software te lo permite, cuando des por terminada la sesión, no cortes la transmisión de inmediato. Saca el audio y la imagen, si la tenías, pero mantén abierto el chat unos segundos más para que la audiencia te dé las gracias o mande algún comentario que no alcanzó a hacer.
– La otra posibilidad es hacer un cierre que incluya el tema: “Bien, con esto estamos dando por terminada la sesión de hoy, el chat seguirá abierto los próximos 15 segundos por si quieren enviar algún comentario, y no olviden que ….”

Un buen ejemplo son las entrevistas que hace la abogada argentina Lidia Zommer en cada webinar que emite Mirada 360º, teniendo en claro que se atrevieron a tener una cámara, lo que podría complejizar el proceso, pero en su caso no lo hace.

Otro excelente ejemplo, sólo de audio, son los webinars de Clio. El sonido es increíble y los gringos —no sé cómo lo hacen— son unos expertos al comentar cosas “sin repetir ni equivocarse”.

Ya que entramos al campo de las comunicaciones, este texto es más una columna de opinión que un editorial, pero si volvemos al origen, aquí va: en Latinoamérica los abogados estamos atreviéndonos a hacer cosas que ni imaginábamos hace 5 años en temas de difusión, modelos de negocio y trabajo interdisciplinario.

Todavía falta, pero para allá vamos. Siempre se puede aprender de la experiencia ajena. Hagámoslo y deslumbremos al mundo.

Los temas de Derecho duro también se pueden presentar de una manera amigable. De verdad. Es posible.

 

Sofía Martin Leyton
Directora
Idealex.press
@Idealex_press

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