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Editorial

Corrupción, de arriba hasta abajo

“El pulso se me aceleró, porque antes de que él continuara el cuento, yo ya sabía cómo iba a terminar…”

17 Abril, 2019 Comparte en:

Hace unas horas murió Alan García, quien fuera dos veces presidente de Perú y que iba a ser detenido por su supuesta participación en casos de corrupción. Se disparó en la cabeza antes de la detención.

Aunque la corrupción se mida por rankings internacionales y nuestros países estén en mejores o peores lugares del listado, aunque nos suene lejana, un tema que afecta a autoridades y empresarios, no es así.

La corrupción, como el narcotráfico o las mafias, va ganando terreno poco a poco, lentamente, instalándose en las culturas y haciendo que la vivamos como un ecosistema natural, abarcando cada día más áreas de la sociedad, la política y la economía.

Hace dos semanas, un conductor profesional me comentó que quería comprarse una grúa, pero que eran muy caras: usadas costaban entre US$ 21.000 y US$ 22.600. Un amigo le insistía en que valía la pena invertir en ellas porque cada vez que los llamaban se cobraba muy bien al conductor del auto remolcado.

“Mire”, me dijo, “hace unos meses me chocaron, estaba a una cuadra y media de la comisaría, pero el carabinero no me permitió llevar el auto, y eso que andaba, no tenía ningún problema; yo tenía un corte mínimo en la frente, pero nada grave. Fue tajante y me obligó a tomar una grúa. Me costó 60 mil pesos ir a la vuelta de la esquina”. CLP 60 mil hoy equivalen a entre 90 y 100 dólares.

El pulso se me aceleró, porque antes de que él continuara el cuento, yo ya sabía cómo iba a terminar.

“Mi amigo me ha dicho varias veces: ‘cómpratela, te arreglai con un paco [carabinero] y estai listo'”.

Analizar el tema no es fácil y requiere bastante más tiempo y espacio que estas líneas. Un académico chileno, dedicado hace décadas a temas penales, procesales y la interacción con las policías, me daba un puro aspecto de los muchos desde los cuales se puede analizar este tipo de actos corruptos: una estructura cuya concepción debiera modificarse, con remuneraciones que permitan atraer a gente con habilidades y preparación. Lo doloroso es que a pesar de sus múltiples carencias, Carabineros mantiene un gran respeto en la ciudadanía, mientras que las autoridades de cualquier nivel e institución pierden credibilidad y legitimación a diario. Pero ese respeto y ese aprecio se diluirán si el ciudadano común pierde confianza en el policía que está en la calle para protegerlo.

Este lunes estuvimos conversando en el Garage con Maritza Castro, abogada chilena, autora del libro “Ética pública y rescate del Estado”, y con Eduardo Herrera, abogado peruano, director ejecutivo del Consejo Privado Anticorrupción.

Mientras Eduardo decía frases impactantes como “poner la conciencia en off”, Maritza explicaba en qué consistía la heteronomía: someterse a la voluntad ajena en ausencia de coacción.

Estamos editando los videos para dejárselos disponibles en los próximos días. Espérennos.

Vale la pena ponerse en on.

(y para los que no lo sabían… se puede trabajar en una pestaña, mientras en la otra se deja corriendo un video para escuchar el audio; no hay excusas)

 
Sofía Martin Leyton
Directora
Idealex.press

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