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Reputación: ética, calidad y visibilidad

El profesional deberá enfrentarse al debatido concepto de la verdad o veracidad, tanto desde el punto de vista de la viabilidad del encargo como de su estado, en cada una de sus etapas. Para ello será imprescindible que haya cultivado la capacidad de reconocer sus errores, pues únicamente después de asumirlos se abrirá la posibilidad real de enmendarlos adecuadamente…”

25 Septiembre, 2018 Comparte en:
Gustavo RodríguezGustavo Rodríguez
Gustavo Rodríguez

Definir el concepto reputación desde una perspectiva abstracta da para mucho; sin embargo existen definiciones que de alguna forma pueden ayudarnos a precisarla. Me refiero, concretamente, a una definición extraída de la RAE: “Opinión o consideración en que se tiene a alguien o algo” o también “Prestigio o estima en que son tenidos alguien o algo”.

Mi intención al escribir este artículo es explorar, a la luz de estas definiciones, sobre cómo podemos describir, de forma más tangible o concreta, cuáles son los componentes que favorecen la construcción de la reputación, para un estudio de abogados, para su construcción de marca y sus profesionales. Dado lo anterior, cuando me refiera a estudios de abogados me estaré refiriendo, conjuntamente, a la reputación de su marca y por tanto del estudio y de los profesionales que lo integran. Más aún estos conceptos, también, son aplicables para un abogado visto como individuo independiente.

Mi primera aproximación fue pensar en factores o elementos que atentan contra ella y elaborar una propuesta que defina con claridad cómo se obtiene o construye la reputación.

Podemos decir que la reputación contiene tres componentes principales: ética, entendida como el buen actuar; calidad,entendida como el trabajo bien hecho; y visibilidad, entendida como darme a conocer a quienes quiero atraer, acorde con lo que somos.

Con el correr de los años, la experiencia me ha demostrado que para entender la ética profesional, más allá de un concepto abstracto y filosófico, hay que profundizar en aquellos principios que la conforman o definen.

Así veremos que el rigor en el actuar juega un papel preponderante. Y para ello es necesario hacer “lo que se debe hacer”, cumpliendo con ciertos estándares, que pueden ser los exigibles o ir incluso más allá.

Aunque suene de perogrullo, el abogado requerirá contar con el conocimiento idóneo y la experiencia demostrable para abordar un determinado caso y estudiarlo a fondo.

Luego, el profesional deberá enfrentarse al debatido concepto de la verdad o veracidad, tanto desde el punto de vista de la viabilidad del encargo como de su estado, en cada una de sus etapas. Para ello será imprescindible que haya cultivado la capacidad de reconocer sus errores, pues únicamente después de asumirlos se abrirá la posibilidad real de enmendarlos adecuadamente.

Consistencia en el actuar es el otro elemento que debería tenerse en consideración al reflexionar sobre la ética profesional. El abogado debe abordar sus casos y causas siguiendo una línea lógica y valórica que no mute durante todo el desarrollo de su trabajo. Porque no dependerán del encargo en particular, sino de la forma en que se aborde, cuestión que trasciende el mero caso particular.

Ahora bien, la ética no sólo se mide desde lo profesional, sino que también podemos hablar de una ética comercial, que se construye partiendo por la propuesta que se presenta al cliente hasta el último cobro de los servicios. Incluso podríamos ir más allá y extender esta ética hasta la “posventa”.

En este ámbito, las recomendaciones son:

· definir la propuesta de trabajo y su alcance con la debida claridad, de tal forma de evitar malos entendidos
· rigor en las horas cobradas distribuyendo adecuadamente las horas según nivel profesional que requiere el caso
· evitar ser un cobrador que no deja pasar ningún minuto sin incluirlo en el conteo de honorarios: no lo cobres “todo”
· flexibilidad comercial al momento de establecer el precio, acorde con la realidad y capacidad financiera del cliente
· el cálculo de los honorarios y el cobro de éstos debe estar en sintonía con el valor que se le aportará o en definitiva se le aportó al cliente

En una próxima columna abordaremos calidad y visibilidad, como factores que conforman la reputación.

* Gustavo Rodríguez Lazcano es ingeniero civil industrial, socio de GR Soluciones, y se dedica hace dos décadas a prestar asesorías en gestión para firmas de abogados, en temas como modelo de negocios, modelos societarios, procesos internos y capital humano.

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