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Columnas

PeopleLaw: el sector menos sexy de la abogacía

“Poco se escribe sobre el sector, mucho más abundante de abogados independientes, llamados usualmente solo practitioners en los mercados anglosajones…”

6 Noviembre, 2018 Comparte en:
PeopleLawMauricio París
Mauricio París

La mayoría de los artículos sobre management legal se enfocan en el sector más sexy de la abogacía: el de los grandes despachos de abogados, ya sean locales, regionales o internacionales. Poco se escribe sobre el sector, mucho más abundante, de abogados independientes, llamados usualmente solo practitioners en los mercados anglosajones.

Conforman este grupo profesionales con enfoques muy diversos, desde aquellos que tienen prácticas muy especializadas que han logrado convertir en verdaderas boutiques legales (término que no debería utilizarse a la ligera como sinónimo de despacho pequeño), hasta aquellos con una práctica generalista enfocada en las personas, más que en las corporaciones. Sobre estos últimos, enfocados en lo que se denomina PeopleLaw, versan estas líneas.

El paradigma para este sector de la industria es claro: A) Aunque los particulares son muchos más que las corporaciones, contratan menos servicios legales; B) Existe mayor competencia, no sólo de profesionales sino de prestadores alternativos de servicios; C) Hay menos información disponible para el consumidor para elegir al abogado más adecuado (en buena medida por las restricciones existentes a la publicidad en el sector legal); y D) Es un tipo de servicio por el que el cliente no está en disposición de pagar costos elevados, aun y cuando, en algunos casos esos mismos costos son impuestos por regulaciones gremiales para impedir la competencia desleal entre abogados.

Parte del problema de fondo para este sector radica en el coste de los servicios legales. Piense por ejemplo en las disputas de baja cuantía que puedan surgir entre particulares, a las que se enfocan por ejemplo las plataformas de resolución de disputas en línea. En una disputa de por ejemplo, US$2,000 ¿A cuánto ascenderían los honorarios de un abogado en Latinoamérica?

La respuesta dependerá probablemente de las regulaciones propias de cada jurisdicción y de las condiciones del mercado, sin embargo probablemente en algunos casos el precio de llevar la disputa a resolución final sea incluso superior al monto de la disputa en sí misma, o cuando menos, difícilmente sea tan bajo como el costo de las plataformas en línea anteriormente comentadas.

De igual forma ¿Cuánto tiempo le tomará al abogado resolver la disputa en el sistema judicial y obtener su pago? También dependerá de cada jurisdicción, sin embargo, aun en las jurisdicciones más eficientes, probablemente la respuesta promedio será varios meses.

Pero, además de la competencia que puede surgir producto de la tecnología, en muchos países de Latinoamérica, la competencia viene del propio Estado, o de organizaciones no gubernamentales. Algunas áreas del derecho protegidas como familia, trabajo o consumo, cuentan con plataformas públicas o privadas que ofrecen asesoría jurídica gratuita a los usuarios. Asimismo, la existencia de prestadores no tradicionales de servicio, como las plataformas digitales, ofrecen una amplia gama de servicios para pequeñas empresas, emprendedores o startups, por medio de tutoriales, compra de modelos de contratos, servicios en línea, entre otros.

Parte del problema es que la prestación tradicional de los servicios legales requiere una gran cantidad de horas y esfuerzo humano para conseguir un resultado, y ese hecho es el que influye mayoritariamente en la fijación del precio. En este punto, es imposible competir con las máquinas, que pueden ofrecer una solución más rápida con menor esfuerzo, y desde luego, menor costo.

La clave para este sector de la industria radicará en buena medida en crear nuevas formas de ofrecer el servicio, de comunicarse y de generar valor al cliente.

 
* Mauricio París es abogado costarricense; Regional Manager de ECIJA para América Latina y El Caribe; profesor en la Universidad de Costa Rica y autor del blog bonafide.cr.

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