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Abogados de regiones, sí, son buenos y de excelencia… ¿pero en Santiago?

“Nuestra inocente lógica nos indica que atendida la prestigiosa institución universitaria de origen, el buen desempeño académico demostrado a lo largo de los años o incluso, los más avezados, debido a sus investigaciones y publicaciones, las puertas de las oportunidades se deberían abrir sin más…”

7 Febrero, 2018 Comparte en:
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Mauricio LavadosSofía Martin | idealisLex
Mauricio Lavados Concha

“Para el hombre de la calle no escapa la existencia del “palacio” en el cual, los que son admitidos a los trabajos (y a los banquetes) son pocos, y los otros, en la mejor de las hipótesis, se quedan mirando, cuando el palacio es en todo o en parte, como los castillos de los cuentos; invisible” El futuro de la Democracia. Norberto Bobbio.

Haciendo eco de esta reflexión es que comienzo este relato, conmigo sentado en un parque de Providencia. Desde un tiempo a esta parte he seguido de cerca (más de lo que me gustaría), como gran parte de las y los colegas que se informan periódicamente a través de artículos de prensa de la actualidad del mundo legal en nuestro país, la polémica generada a partir del reportaje (titular en primera plana incluido) publicado durante enero en el diario “Las Últimas Noticias” respecto del sueldo promedio que obtienen los abogados cuando ya llevan un año trabajando. En una infografía, el artículo clasificaba dichas remuneraciones según la universidad de donde provienen y los años de experiencia.

Mi mamá me decía “estudia medicina”: a veces lamento no haberla escuchado.

La polémica se ha visto acrecentada en virtud del editorial publicado posteriormente en este medio, el cual y valga el reconocimiento, expuso los fundamentos por los cuales existe este fenómeno.

Sea como sea, lo cierto es que esta “revelación” sin lugar a dudas levantó polvo, despertando pasiones en forma inusitada.

Así he visto pasar por redes sociales un sinfín de discusiones y debates sobre el tema, iniciados principalmente por quienes no fuimos incluidos en esta muestra y que con justa razón, nos sentimos desplazados de las perspectivas proyectadas en el informe, cuando en realidad llevamos silenciosamente varios años haciendo patria en la capital, aportando y demostrando toda la capacidad y conocimientos que tras arduos y rigurosos años de una implacable y estricta enseñanza hemos adquirido.
Y tras jurar, nos hemos encargado de demostrar nuestra formación dondequiera que nos sitúe el devenir profesional, sea en estudios jurídicos grandes, “boutique” o pequeños, empresas del sector privado, instituciones u organismos del sector público, Poder Judicial o ejerciendo libremente la profesión como abogado independiente.

Me refiero a los abogados formados en Facultades de Derecho de universidades regionales, que han emigrado a Santiago en búsqueda de una mejor suerte y que de un modo u otro se han sentido “invisibilizados” producto del comentado reportaje.

Ahora bien, salvado el honor y la tradición de nuestras respectivas “almas mater” en cada uno de los comentarios publicados en redes sociales, pasada la indignación y mirando los fríos hechos en perspectiva: ¿Es esto acaso un maquiavélico invento de la prensa o bien una encubierta medida de publicidad efectuada con el fin de desacreditar nuestros orígenes profesionales? A la luz de la pesada realidad y según mi experiencia, debo sentenciar, con mucho pesar, que lamentablemente eso no es así.

Ya con varios años en Santiago, puedo decir con certeza que la dura realidad se sobrepone a los justos deseos de acceder por méritos o antecedentes al área de práctica que cada cual soñaba con ejercer: una vez que hemos recibido el merecido título, el camino a seguir para llegar a esta opción es en la gran mayoría de los casos pedregoso, y muchas veces por causas ajenas a nuestra voluntad o rendimiento académico.

Porque una vez en Santiago, nuestra inocente lógica nos indica que atendida la prestigiosa institución universitaria de origen, el buen desempeño académico demostrado a lo largo de los años o incluso, los más avezados, debido a sus investigaciones y publicaciones, las puertas de las oportunidades se deberían abrir sin más, obteniendo el trabajo ideal en un tiempo prudente, con una renta de mercado acorde a los parámetros señalados en la mencionada infografía, pero no.

Lo cierto es que el círculo de selección se reduce drásticamente, y los empleadores suelen priorizar a abogados de ciertos apellidos, de ciertos colegios, con ciertas amistades, por sobre aquellos que venimos de fuera de Santiago. Si a eso le sumamos el inglés, el panorama para quienes estudiamos en regiones se pone realmente oscuro.

 
* Mauricio Lavados Concha es abogado de la Universidad de Concepción, Chile. Tiene experiencia en materias de derecho corporativo, comercial, tributario e inmobiliario. Trabajó en la Fiscalía Corporativa de Empresas SB.

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