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Inteligencia Artificial: lo que ofrece a los juristas (y lo que requiere de ellos)

“Indudable: la inteligencia artificial (IA), junto al blockchain son las palabras de moda en el sector legal. Se habla de su impacto en el empleo: de cómo van a quitarnos el trabajo a jueces, abogados, notarios, registradores y de cómo será imposible cometer errores…”

8 Marzo, 2018 Comparte en:
inteligencia artificialEmprendeLaw
María Jesús González-Espejo

Indudable: la inteligencia artificial (IA), junto al blockchain son las palabras de moda en el sector legal. Se habla de su impacto en el empleo: de cómo van a quitarnos el trabajo a jueces, abogados, notarios, registradores y de cómo será imposible cometer errores fiscales y defraudar. En suma, de cómo desaparecerá la necesidad de ser asesorado en ese campo o la de ser defendido en un contencioso y es que Hacienda lo sabrá todo. ¿Es todo esto verdad?, y si lo es ¿cuándo previsiblemente ocurrirá? En esta columna intentaré responder a estas dos preguntas.

La Asociación Europea de LegalTech (ELTA, European Legal Technology Association) realizó el primer webinar en donde dialogamos junto a Richard Tromans (Artificial Lawyer) y Francisco Martín (BigML, Inc.) sobre la inteligencia artificial: “Qué puede ofrecer y qué necesita de la profesión jurídica”.

Hoy estamos ante un nuevo sector económico y, como tal, ante una oportunidad de negocio. Los abogados que entiendan sobre regulación de robots tienen seguro un futuro prometedor. Sin embargo, aún falta mucho por decir de la IA. Estamos en una fase de debate y construcción del marco legal. Preocupa la ética, preocupan los derechos, preocupa la responsabilidad derivada de este tipo de herramientas. La IA necesita de juristas con ganas de generar doctrina y construir un marco legal, para asesorar a quienes están desarrollando herramientas basadas en tecnología de inteligencia artificial.

La IA puede ayudarnos a desempeñar nuestro trabajo, facilitando y agilizando nuestras tareas y a gestionar nuestras organizaciones de una forma más adecuada. Ya hay en el mercado varias herramientas que apoyan el trabajo del jurista, agilizando y mejorando por ejemplo procesos de análisis y búsqueda de información. Pero veamos primero qué es la inteligencia artificial.

Bajo esta denominación se encuadran tecnologías de diferente tipo: machine learning, deep learning, reinforcement learning, data mining, data analytics y redes neuronales, las cuales hacen tareas normalmente desempeñadas por el ser humano y permiten que la máquina aprenda de forma autónoma o semiautónoma, gracias a la información que se le suministra.

La tecnología de la inteligencia artificial se cataloga en tres grupos dependiendo de las funciones que pueda llevar a cabo. La superinteligencia, que supera a la mente humana con el subsiguiente temor de que deje de obedecernos, sin embargo, su existencia aún se encuentra lejos. La fuerte, que tampoco existe y que podría realizar cualquier tipo de tarea por nosotros. Finalmente, la débil que hoy está disponible y que da apoyo al hombre en tareas concretas.

La IA data de los años cincuenta, pero no ha sido hasta los últimos años que se han empezado a producir apasionantes avances en el desarrollo de las mismas. Esto ha sido posible gracias a los desarrollos del hardware y al aumento exponencial de la capacidad de las computadoras de tratar ingentes cantidades de datos.

Su aplicación a funcionalidades que de una u otra forma afectan a los profesionales del Derecho es relativamente reciente. Una de las primeras noticias que leí sobre el uso de IA al sector legal fue una herramienta que, basada en el lenguaje natural, predice si un asunto prosperará o no en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (ver artículo). Otra es la solución de computación cognitiva, basada en la tecnología deep learning de IBM Watson, desarrollada por Ross. A través de esta herramienta, los abogados encuentran la respuesta a sus dudas en segundos.

Por ahora, son sobre todo despachos de abogados los que anuncian que están desarrollando soluciones basadas en la inteligencia artificial, pero sabemos que hay también en España organismos públicos trabajando en soluciones de este tipo.

Las tecnologías de IA son algo muy nuevo y se encuentran en una etapa muy poco madura de su desarrollo. Esto hace que sea una tecnología que demanda muchos recursos a quien la incorpora y por ello, no son muchas las organizaciones que pueden permitírselo. Aunque, según Tromans, el número de firmas del Reino Unido que están usando estas soluciones es creciente.

La incorporación de estas tecnologías solo está al alcance de grandes firmas, ya que disponen del capital para ponerlas en marcha. Es el caso del despacho Garrigues, que ha decidido apostar por la IA para agilizar el trabajo del despacho y ha creado una herramienta que permite transcribir e indexar audios, vídeos y textos escaneados de carácter jurídico de una manera sencilla y rápida. Uría Menéndez ha desarrollado dos herramientas: una que permitirá mejorar la eficacia en los procesos de revisión de contratos y otra que consiste en un robot capaz de asistir en el análisis de la documentación en las due diligence. EY está aplicando técnicas de robotización a los servicios legales y fiscales para reducir el tiempo de ejecución, el coste de los procedimientos administrativos y para liberar a los profesionales de la realización de tareas de carácter repetitivo.

Dentro de las diferentes subcategorías de IA creemos que las siguientes son las que tienen una mayor aplicación y utilidad en el sector legal. El Machine Learning o aprendizaje automático, tiene por objetivo crear aplicaciones que permitan a los robots aprender y tomar decisiones propias. La Machine Vision utiliza como materia prima las imágenes y, a través de ellas, permite realizar determinadas tareas. Este tipo de inteligencia podría ser de utilidad también en el sector legal, por ejemplo, en el reconocimiento de personas en los casos penales.

La tecnología de IA basada en el procesamiento del lenguaje natural (PLN) es posiblemente la más interesante para un sector que vive sobre todo de su “lenguaje”. Estamos seguros de que en el futuro habrá herramientas centradas en solucionar retos como que el ciudadano entienda mejor las leyes y las sentencias, traduciendo del lenguaje legal al coloquial. También habrá herramientas de búsqueda y selección de documentos y otras que servirán para la prevención del conflicto. Todas ellas basadas en el PLN.

Para entender la utilidad que puede tener cualquier tecnología es interesante analizar los casos de uso. Existen herramientas que sirven como apoyo en la definición de estrategias procesales para extraer conclusiones sobre determinadas materias. Otras que sirven para el análisis masivo de documentos, para la prevención y predicción de delitos e infracciones o para la atención al cliente/ciudadano, los bots.

El desarrollo de la IA nos exige comprenderla. Esta es una tecnología que difiere de los conocimientos clásicos del Derecho y si bien no es necesario que nos convirtamos en expertos informáticos, sí que debemos aprender a trabajar con quienes pueden desarrollarla para lograr herramientas que respondan a las necesidades de la sociedad y de nuestros clientes.

 
* María Jesús González-Espejo es socia fundadora del Instituto de Innovación Legal y es socia directora de EmprendeLaw.

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