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Inglés en las mallas curriculares: ¿simple valor agregado o necesidad imperiosa?

“Conversando con abogados contratados en estudios jurídicos y en empresas, tanto chilenas como transnacionales, la pregunta de cómo se puede mejorar el currículum tiene siempre la misma respuesta: trabaja en tu inglés y, en lo posible, en tu inglés jurídico”.

5 Julio, 2017 Comparte en:
mallas curricularesJoaquín Muñoz
Joaquín Muñoz Ayarza

Hace ya un par de décadas que Chile se convenció definitivamente que la apertura a mercados internacionales resulta ser en el mundo de hoy, algo imprescindible para el crecimiento y desarrollo de un país. Con ello, se han posicionado estratégicamente múltiples empresas multinacionales en nuestro país dada la seguridad económica, financiera y legal que existe.

Empresas chilenas, en sus comienzos exclusivamente “locales”, se han también visto beneficiadas por esta apertura al mercado internacional, ya sea posicionándose en países extranjeros o invirtiendo capital en los mismos. Asimismo, estudios jurídicos han experimentado un auge de clientes internacionales que requieren de asesoría legal en diversas materias.

Todo tiene un común denominador: el inglés. El lenguaje universal de los negocios, de las políticas entre Estados, e incluso de las personas naturales —en caso que visiten el extranjero— es precisamente aquél.

Es por ello que surge la siguiente interrogante dentro del mundo de la abogacía en Chile: ¿están nuestras universidades incluyendo en sus mallas curriculares inglés como asignatura necesaria para los futuros abogados?

La respuesta a grandes rasgos es negativa. Con todo, existen ciertas excepciones donde universidades han sido visionarias en agregar cursos de inglés dentro de sus mallas curriculares e incluso algunas ofreciendo líneas de profundización dentro del inglés jurídico o legal. Pero son las menos.

La ausencia del inglés en las mallas curriculares de las universidades es un tema que requiere atención y en mi opinión una consecuente acción. Aun más notable es la ausencia del inglés en planteles de regiones, donde su tratamiento es casi nulo.

No deja de ser curioso, a la vez, que otras carreras de las llamadas “tradicionales”, como ingeniería comercial o ingeniería civil, lo incluyan como materia obligatoria (y no solamente un semestre a lo largo de la carrera), cuestión que en Derecho no ocurre.

Esto no deja de sorprender. Si otras carreras tan orientadas como Derecho hacia lo corporativo, han comprendido la realidad y actuado en conformidad a lo que exige el mercado, ¿por qué no sucedió lo mismo con Derecho?

Conversando con abogados contratados en estudios jurídicos y en empresas, tanto chilenas como transnacionales, la pregunta de cómo se puede mejorar el currículum tiene siempre la misma respuesta: trabaja en tu inglés y, en lo posible, en tu inglés jurídico.

La realidad del mercado legal de hoy demanda que los abogados sepan y ojalá dominen el inglés. Las universidades que imparten la carrera deberían incluir en sus mallas curriculares —tanto a nivel de pregrado como magíster— a lo menos un par de semestres de estudio del idioma, para así brindar a los futuros profesionales las herramientas que el mundo jurídico exige como un piso mínimo en el ejercicio de la profesión.

Si otras carreras ya se dieron cuenta de esta realidad y ya han incorporado el inglés dentro de sus mallas curriculares: ¿por qué en Derecho aún no?

 
* Joaquín Muñoz Ayarza es abogado de la U. de Los Andes, estudió un LLM en la University of California, Berkeley y es profesor de derecho civil e inglés jurídico.

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