Suscríbete
Columnas

La gestión: el “vientre blando” de los estudios

“Sus esquemas mentales, su formación argumentativa y su entrenamiento en descubrir brechas y aporías en los razonamientos ajenos, no facilitan precisamente la toma de decisiones, aunque sí ricos análisis de las situaciones…”

22 Marzo, 2018 Comparte en:
Juan San AndrésJuan San Andrés
Juan San Andrés

Describiendo los escenarios para combatir a Alemania en la 2ª Guerra mundial, Winston Churchill se refirió a Grecia, a los países balcánicos y, a veces, también a Italia como el “vientre blando” de Europa.

Se refería a que ese era el flanco más débil y fácil de atacar para poder llegar hasta Berlín.

Permítanme usar esta anécdota histórica para hacer un símil y decir que el “vientre blando” de los estudios de abogados es la gestión de la organización y con ello estoy hablando del conjunto de estructuras funcionales, personas y procesos que mantienen vivo un negocio y permiten hacerlo crecer.

Naturalmente no me refiero a los aspectos más transaccionales de la organización, como puedan ser la gestión de los archivos, de las facturas y los cobros, de los documentos fiscales o el seguimiento de los plazos procesales; me refiero a la Organización, así, con mayúsculas.

Eso implica aspectos tales como el diseño organizativo: qué unidades funcionales o departamentos tendremos, con qué niveles de supervisión y de autonomía de gestión, por mencionar algunos. También implica el proceso de fijación de objetivos anuales y su despliegue, comunicación y seguimiento en la firma.

Luego tenemos los diversos procesos de gestión del capital humano, incluyendo el desarrollo de buenas prácticas de liderazgo, tan centrales en los estudios de abogados. Y procesos de planificación; de desarrollo de los sistemas de información; de desarrollo consciente del negocio; de aseguramiento de la calidad; de gestión del conocimiento… Es un tanto abrumador, son muchas cosas, lo sé.

Gestionar bien no es fácil. Hay un gran salto cualitativo entre dirigir un bufete de 5 abogados y dirigir uno de 15; y hay otro gigantesco cuando se supera la barrera de los 50.

En Chile y otros lugares de Latinoamérica muchas firmas afrontan crisis de crecimiento; entendámoslo como los problemas derivados del incremento exponencial de la complejidad en la gestión del negocio debido al aumento de actividad. Y ello ocurre tanto cuando ese aumento ha sido orgánico como cuando ha sido inorgánico, por ejemplo, debido a fusiones.

Cada caso tiene problemáticas distintas, pero ambos tienen en común la necesidad imperiosa de cuidar sus prácticas y procesos organizativos, y la salud organizativa resultante. Sin embargo, hacerlo requiere tiempo y dedicación; tiempo que los abogados, obviamente, prefieren utilizar para hacer trabajos facturables a los clientes. Ese tiempo detraído al trabajo “de provecho” debería ser considerado una inversión, no un lucro cesante, pero cuesta verlo así.

Por otro lado, ni la formación ni los intereses de los abogados –ni los de los arquitectos o los médicos–, suelen incluir la gestión.

Sus esquemas mentales, su formación argumentativa y su entrenamiento en descubrir brechas y aporías en los razonamientos ajenos, no facilitan precisamente la toma de decisiones, aunque sí ricos análisis de las situaciones.

Tampoco ayuda la crónica falta de tiempo disponible. ¿Cómo “gastar” tiempo en gestionar o, peor aún, cómo “gastar” tiempo en aprender a gestionar, cuando tantos días se sale del estudio a las 10 de la noche?

Si un estudio quiere crecer, encontrará en la combinación de los elementos enunciados un freno muy importante. Tomar conciencia de ello es un primer paso imprescindible para luego iniciar el camino de la profesionalización de la gestión en sus firmas.

En Europa y Estados Unidos este desarrollo ha tomado, y sigue tomando, un largo tiempo: América Latina puede aprovecharse de sus experiencias y acelerar su propia curva de aprendizaje.

Periódicamente iremos presentando en este espacio aspectos relevantes de la gestión, especialmente en lo referente a la organización y al capital humano. Son innumerables los temas a cubrir y, en general, no están regidos por axiomas o leyes inamovibles, sino por principios. Ello se debe a que el campo de conocimiento al que se refieren es ultracomplejo. Algo similar a lo que ocurre al intentar comprender y predecir el clima.

* Juan San Andrés es Licenciado en Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y tiene un Máster en Dirección de Recursos Humanos. Es consultor de dirección y coach.

Comparte en: