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Estudios de título: otra disciplina que evoluciona

“Mi consejo para todo abogado que desea optimizar su trabajo y mejorar su eficacia es perderle el miedo a la tecnología. Hay herramientas para todos los bolsillos y todos los intereses”.

13 Febrero, 2019 Comparte en:
Kristal Scheel
Kristal Scheel

Trabajando en estudios jurídicos y como subgerente legal de una institución financiera, me di cuenta de la enorme relevancia del criterio bancario y la cercanía con el uso de la tecnología para el ejercicio del derecho inmobiliario.

El problema está en que no todos pueden acceder a un abogado que conozca la práctica en el sistema financiero desde adentro. Al final, los mismos bancos, fondos de inversión, empresas de factoring y leasing y otras entidades con grandes capitales son los que acuden a este tipo de profesionales.

Por eso creamos Estudia Tu Título, para que hubiera una instancia que permitiera acercar esta asesoría especializada y necesaria al público general.

¿Cómo podríamos vincular una materia tan tradicional como el estudio de títulos inmobiliarios con los últimos avances tecnológicos? Aunque pueda parecer algo distante, la realidad es que el uso de software y de inteligencia artificial en el mundo del Derecho ha probado tener muchos beneficios que, finalmente, se traducen en una mejor y más rápida atención a nuestros clientes.

En materia inmobiliaria e hipotecaria, existen múltiples labores que no adquieren un mayor valor por el hecho de ser realizadas manualmente por un abogado. Por lo tanto, usar tecnología que aliviane y acelere dichas tareas representan un ahorro en tiempo, dinero e incluso reducción de las posibilidades de cometer errores humanos.

Un ejemplo de esto es la tediosa transcripción de la singularización de inmuebles, desde una inscripción hacia un archivo digital. Hoy en día se puede entregar a un programa capaz de reconocer el texto y extraerlo, limitándose el abogado a revisar que el producto esté correcto.

Además, existe tecnología que automatiza el proceso de generación de contratos y de informes legales. Un software recopila una serie de datos que son llenados manualmente por un técnico, abogado o por el rescate de la información que la institución ya posee de las partes y de los bienes, y luego aplica dichos datos a una plantilla de contrato o informe predeterminado por la empresa, que finalmente es revisado por el abogado y adaptado al caso concreto.

Conocidos son, igualmente, los programas de seguimiento y alerta, que permiten manejar el flujo de cada negocio, hacer seguimiento a los procesos de constitución de derechos reales y la obtención de información útil sobre etapas y plazos. Estos ayudan a los abogados emitiendo alertas para que puedan cumplir con sus obligaciones en tiempo y forma.

Otros desarrollos tecnológicos van dirigidos a tareas prácticas, como calcular fácilmente los costos, honorarios e impuestos de las operaciones legales según las características de cada caso.

Ahora, los principales usuarios de software especializado son, nuevamente, Bancos y otras instituciones con alto poder adquisitivo. Es cierto que un abogado independiente o un estudio pequeño no pueden acceder fácilmente a estos programas ni menos encargar el desarrollo de uno propio, pero ello no significa que estén impedidos de incorporar herramientas tecnológicas a su trabajo.

Lamentablemente, para quienes no pueden acceder a este tipo de herramientas, Excel y Word son los programas de Office que están a la mano. Tampoco hay que pasar de ellos, pues ofrecen grandes posibilidades al mundo legal. Ambos pueden ser aprendidos de manera autodidacta o accediendo a capacitaciones de bajo costo, incluso en línea.

En mi experiencia personal, yo solo poseo un nivel intermedio en estos dos programas, y en el transcurso de mi carrera han rendido muy bien. En Excel he podido desarrollar desde calculadoras de gastos legales e impuestos de timbres y estampillas hasta plantillas de generación de informes. Asimismo, he construido tablas de seguimiento de operaciones y plazos para mantener el orden y transparencia con clientes internos y externos. En Word, a su vez, he creado bases de contratos que me han permitido adaptarlos a las necesidades de mis clientes de manera más rápida y con menos errores.

Mi consejo para todo abogado que desea optimizar su trabajo y mejorar su eficacia es perderle el miedo a la tecnología. Hay herramientas para todos los bolsillos y todos los intereses.

 
* Kristal Scheel Osorio es abogada de la Universidad Católica de Chile, donde cursó estudios de postítulo en Derecho y Negocio Inmobiliario. Ha trabajado en el área inmobiliaria y de garantías en una institución financiera y actualmente es abogada y directora ejecutiva en Estudia Tu Título.

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