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¿Es el LL.M la forma de mejorar la competitividad?

“Cuando las remuneraciones de abogados que tienen estudios de LL.M y trabajan en estudios medianos o pequeños, aumentan, no tiene por causa principal haber estudiado fuera de Chile. Estos abogados eran considerados desde antes de cursar sus estudios fuera del país como más competitivos y con más proyección que sus pares…”

27 Julio, 2016 Comparte en:
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LL.MAlfonso Dittborn Arteaga

Texto escrito a raíz de la columna “¿Cómo incide el LL.M en tu sueldo?”, de Felipe Lavín Venegas

Alfonso Dittborn Arteaga

De no pocas conversaciones con abogados jóvenes, he percibido que no es posible afirmar que estudiar un LL.M en el extranjero tiene por consecuencia más o menos directa o segura, un aumento de remuneraciones al regreso al país. Al menos, no en estudios de abogados medianos ni pequeños. Sí se da generalmente en los denominados estudios grandes, pero en estos últimos, principalmente, cuando se trata de universidades extranjeras de mucho renombre.

Cuando las remuneraciones de abogados que tienen estudios de LL.M y trabajan en estudios medianos o pequeños, aumentan, ello —considero— no tiene por causa principal haber estudiado fuera de Chile. En realidad ocurre que estos abogados eran considerados desde antes de cursar sus estudios fuera del país como más competitivos y con más proyección que sus pares en sus respectivas oficinas.

Por lo mismo, quienes carezcan de esa proyección positiva antes de estudiar un LL.M no deben pensar que luego de aprobarlo la tendrán fácilmente. Probablemente no tendrán ventaja alguna, y menor aun, si el LL.M no es de una universidad prestigiosa.

Es importante transparentar el escenario en cuanto a que es altamente probable que económicamente no sea rentable estudiar un LL.M (general) en universidades del montón ni tampoco lo es cuando el objetivo no es hacer carrera en un estudio grande. Sí creo que puede tener un gran valor agregado en lo humano y profesional, en sentido amplio, lo que no necesariamente se traduce en mejores remuneraciones. Adicionalmente, tiene un valor importante para quienes quieran —y necesiten— mejorar su nivel de inglés, si la universidad extranjera es de un país de habla inglesa.

Por otro lado, cada vez son más las empresas, ya no sólo las grandes, sino que también las medianas y algunas pequeñas, que están optando por tener abogados internos o con modalidades flexibles de menor costo. Por ejemplo, la asistencia de un abogado externo a la empresa algunos días a la semana —incluso medios días—, o a reuniones semanales, entre otras fórmulas de servicio “interno” que se van ajustando a las nuevas necesidades empresariales, y que externalizan solamente los casos legales más complejos.

He notado también una creciente tendencia de empresas que acuerdan con su estudio de abogados “de cabecera”, que uno de los abogados asociados de éste último trabaje físicamente —exclusiva o casi exclusivamente— en las oficinas de la empresa, dando paso a una especie de subcontratación de servicios legales.

Así las cosas, el abogado que encarece su estructura personal de costos fijos (deuda para el LL.M) debe tener claro que para hacer carrera en un estudio mediano o pequeño, o bien, emprender con su propia oficina, el LL.M económicamente puede ser una carga cuyos beneficios debe mirarlos más bien por el lado formativo integral y no por una aspiración materialista.

En sentido contrario, para los estudios grandes sí es buen negocio incentivar a sus abogados promesas para que estudien fuera de Chile de modo que los “comprometan”, al menos a mediano plazo, y con mayor razón si se les dio la posibilidad de trabajar en el extranjero —lo que implica una experiencia excepcional—, ya que estos abogados al regresar a Chile tendrán una estructura de costos personales fijos que no es de fácil absorción en estudios más pequeños. Por otra parte, además del compromiso de tener que quedarse trabajando por un período no menor, en los casos en que fue la oficina de abogados chilena quien gestionó su contratación en el extranjero.

Ahora bien y para terminar, retomando la pregunta planteada al inicio como título, si el LL.M tradicional no es necesariamente y para todos los casos la mejor opción, sería muy interesante conocer qué otros caminos se pueden seguir como opción para mejorar la competitividad en el mercado profesional.

* Alfonso Dittborn Arteaga es abogado UC y trabaja en URBAC Propiedades Industriales y Comerciales.

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