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¿Demasiados abogados?

“Empleabilidad y emprendimiento legal son tópicos habituales del estudio de la ‘profesión legal’; se trata de materias que podrían ser parte de una cátedra, pero que lamentablemente y por lo general, están ausentes de las mallas curriculares de nuestras escuelas de Derecho, y cuyo valor y utilidad resultan de inestimable impacto en lo que se ha llamado cultura jurídica”.

7 Mayo, 2016 Comparte en:
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demasiados abogadosSebastián Rivas Pérez
Sebastián Rivas P.

Era 1921 y el jurista italiano Piero Calamandrei, en su obra titulada “Demasiados abogados”, tempranamente sentenciaba: “El excesivo número de abogados destruye todas las ventajas de la abogacía libre; el problema fundamental de ésta consiste, pues, en impedir, a través de una severa selección intelectual y moral, que el número de profesionales de la abogacía salga fuera de los límites compatibles con las finalidades públicas de la profesión. Son necesarios pocos abogados y bien escogidos; de otro modo, la utilidad social de la abogacía es una mentira y una ironía”.

Vemos que casi un siglo atrás el procesalista llamaba la atención de la comunidad jurídica italiana con su obra cuestionando un hecho que no pasa desapercibido en ningún mercado de servicios legales. La propuesta de Calamandrei no se trataba de una crítica somera y desarticulada de los problemas que traía consigo el abundante número de abogados que “inundaban”, por entonces, el mercado jurídico del país mediterráneo, sino que ahondaba prolíficamente en sus causas, efectos e incluso posibles remedios.

Su desazón y abierto rechazo con la inacción latente de la comunidad jurídica italiana, ante el incremento en la oferta en el mercado de servicios legales era categórica —y algo pesimista—; sin embargo, con gran elocuencia se dirigió al problema que es a mi juicio el meollo del asunto en estas materias.

En un mercado de servicios legales sin contornos orgánicos ni funcionales estrictos —como el italiano de la época— Calamandrei es tajante al proponer la relación inversamente proporcional que se da entre el incremento caótico de la oferta en los servicios legales y la merma que se sigue de manera necesaria en los estándares éticos observados por la comunidad jurídica particular.

Los ingentes esfuerzos que han de emprender los agentes —abogados— en un mercado con alta competitividad, conducen a que el ejercicio profesional adopte prácticas desaprensivas con el cumplimiento de los mínimos deontológicos aceptados, de forma invariable en un mercado que ha roto por mucho el punto de equilibrio entre oferta y demanda.

Ahora, por estos días (el domingo 10 de abril) el doctor en derecho y consejero de la orden Arturo Prado Puga, mediante una carta publicada en el diario El mercurio titulada “Abogados y trabajo”, volvió sobre la discusión planteada de manera expresa por Calamandrei el siglo pasado y analizó si existen en Chile demasiados abogados.

Lo hizo resaltando otro previsible problema que subyace al incremento explosivo en la oferta del mercado de servicios legales: la empleabilidad. Ahí aprovechó para llamarnos a cultivar la fraternidad profesional en estos tiempos a fin de hacer frente al problema de la ocupación laboral en el mercado y realzó, entre otras cosas, el particular problema de empleabilidad o movilidad laboral que se cierne en dos segmentos del mercado profesional (los “abogados senior” y aquellos que han venido a llamarse los “jóvenes profesionales”) como los más perturbados por el fenómeno.

Al día siguiente, en un artículo editorial titulado “Información transparente, parte de la modernización”, este medio tomó la posta de la centenaria y transnacional discusión, reanimada por estos días con la carta suscrita por el consejero, y en ella, pese a compartir el diagnóstico de los problemas que acarrea el desempleo en el mercado de servicios legales, hace un interesante contrapunto a las causas propuestas por el autor y las redirige.

Con su enfoque, básicamente distrae la atención depositada en el análisis del incremento explosivo de la oferta y plantea derechamente que las causas del problema radicarían en: la falta de modernización que aqueja a la profesión, el desacople tecnológico, la carencia de formación continua en los abogados y la falta de democratización de la profesión.

Los análisis y aproximaciones que suscita el mercado legal chileno, tanto desde el punto de vista de la oferta o la demanda de servicios legales; los estándares de responsabilidad profesional; la empleabilidad y emprendimiento legal, son tópicos habituales del estudio de la “profesión jurídica” o “profesión legal”.

Se trata de materias que podrían ser parte de una cátedra, pero que lamentablemente y por lo general, están ausentes de las mallas curriculares de nuestras escuelas de Derecho, y cuyo valor y utilidad resultan de inestimable impacto en lo que se ha llamado cultura jurídica.

* Sebastián Rivas Pérez es abogado de la Universidad Andrés Bello. Ocupa el cargo de Abogado de Secretaría de Reclamos del Colegio de Abogados de Chile A.G. y profesor de ética y responsabilidad profesional de la Universidad Gabriela Mistral.

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