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Columnas

¿Abogados en crisis o evolución?

“Sí va a existir caos y estrés por parte de muchos abogados y prestadores de servicios legales, pero ello constituirá un buen síntoma de la evolución que por mucho tiempo venía cocinándose en la industria legal…”

23 Julio, 2018 Comparte en:
Abogados en crisisMauricio Ocampo
Mauricio Ocampo Villaseñor

Conforme a la mayoría de las teorías evolutivas, la evolución es sinónimo de adaptación, por lo que es necesario el caos y crisis para que un organismo salga de su área de confort y eche a andar sus sistemas de defensa y adaptación que le permitan sobrevivir y asegurar
su trascendencia.

En efecto, es cuando salimos del área de confort cuando realmente hay una evolución, pensemos en un fenómeno natural, como la adaptación biológica de los pingüinos que perdieron la característica de volar como consecuencia de la extinción de los dinosaurios y fenómenos sociales, como el paso de la ilustración al romanticismo y luego a un humanismo más aterrizado.

Para muchos se pierden características o virtudes de origen con el paso del tiempo, pero pareciera que es necesario este paso de una aparente “pérdida” para ganar en otro aspecto.

Con base en lo anterior, mucho se habla y comenta respecto de la “desaparición” de la profesión legal o la “crisis” de los abogados frente a servicios automatizados representados por máquinas o vehículos de voluntad e inteligencia “artificial”.

Pero ¿qué tan artificial resulta ser?

Si lo analizamos desde su emisor, podría ser el conjunto de circuitos y lenguaje programado el que artificialmente emite actos de voluntad, pero si se analiza desde su resultado, lo artificial resulta relativo, ya que hay muchos casos en los cuales no es posible distinguir entre un emisor artificial y un humano, la ya famosa prueba de Turing.

Resulta necesario señalar que, en efecto, sí va a existir caos y estrés por parte de muchos abogados y prestadores de servicios legales, pero ello constituirá un buen síntoma de la evolución que por mucho tiempo venía cocinándose en la industria legal y que encuentra
base y camino mediante los retos que la tecnología hoy le presenta a las, hasta el momento, intocables esferas leguleyas de máxima aceptación, como aquella que señala que el Derecho y las leyes son sólo para humanos.

Hay un gran camino que empieza a recorrerse en el plano legal y consiste en adaptarse a una nueva manera de percibir la realidad y sus
manera de aplicar el Derecho, y sobre todo, de enseñarlo.

Hoy, para efectos legales, las personas ya no pueden seguirse dividiendo en físicas y morales (jurídicas), ni pretender que sólo éstas son el centro de imputación de derechos y obligaciones. Hoy la tecnología nos permite pensar en una aplicación más amplia y aterrizada del Derecho, y no sólo hacia los seres “artificiales” que están ya generando cambios importantes en nuestro mundo. Podríamos, por ejemplo, pensar en un Derecho que ha extendido sus efectos y que la protección de la vida incluye a los bosques, ríos, mares, flora y fauna. Porque muchos de ellos están en grave peligro de desaparecer y ello se debe a que el humano en algún momento decidió ejercer una superioridad frente a los demás seres vivos, justificándose en una racionalidad que supuestamente le permite tener un juicio más equilibrado y justo.

Hoy el Derecho comienza a extender sus campos de aplicación y, lamentable o afortunadamente, este control está en quienes lo ejercemos y practicamos.

Ya no podemos sólo ser practicantes del Derecho, sino creadores del mismo. Y ello requiere una conciencia y preparación más flexible y multidisciplinaria.

Dejemos a un lado el ego de abogado —que nos rigidiza— y canalicemos nuestros esfuerzos hacia la creación de nuevas soluciones, herramientas y procesos que realmente permitan, por un lado que los iguales sean tratados de esa manera, y que los que se encuentren en planos desiguales reciban un tratamiento equitativo, aunque no igualitario.

El reloj sigue dando vueltas y las inteligencias artificiales haciéndose más capaces y equilibradas, pero nosotros todavía no dejamos de desgarrar vestiduras por pensar que el Derecho ha dejado de ser sólo humano.

Tal vez si flexibilizamos nuestros conceptos y nuestra práctica, podamos volvernos realmente asesores legales que estemos a la altura de lo que la realidad y el mercado requieren.

Dejemos la burocracia procedimental para que se haga por máquinas automatizables de trámites legales y convirtámonos en verdaderos estrategas legales, con una visión más amplia y objetiva, haciendo a un lado al gran juez que constantemente quiere ocupar los micrófonos e imponer su voluntad.

 
* Mauricio Ocampo Villaseñor es abogado (Ciberabogado) especialista en tecnología legal y financiera. Tiene el Legal Hub Techno Law Geek. También tiene intereses en Psicología y Filosofía del Derecho, y ha liderado Legal Hackers en México.

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