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Estudios Jurídicos

Las abogadas empiezan a despertar: quieren igualdad de sueldos

Este año al menos dos mujeres han demandado a uno de los 200 bufetes más grandes de Estados Unidos. La lucha de género se expande al mundo legal.

29 Agosto, 2016 Comparte en:
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Jimena Villegas B.

Patricia Arquette fue quizá quien pegó el primer gran campanazo. En 2015, durante su discurso de agradecimiento por haber ganado el Oscar a mejor actriz secundaria por “Boyhood”, la actriz –integrante de lo que el entretenimiento llama “una dinastía de intérpretes”– aprovechó de repasar a la industria que le da de comer: “Ya es hora de que tengamos de una vez por todas el mismo salario que los hombres”, dijo. Y se ganó una estruendosa ovación.

En el Primer Mundo la discusión va en serio: el camino hacia la igualdad de género ya empieza a tener asfalto en vez de ripio. Y si en Hollywood estrellas que ganan en millones de dólares por proyecto aprovechan su fama para hacer llamamientos sentidos, mundos mucho más privados –como el de la abogacía estadounidense– viven sus propias versiones de la lucha.

Traci Ribeiro (46), una litigante especializada en seguros, es una de las “Patricias Arquettes” de la industrial legal norteamericana. Como integrante del equipo de la compañía Sedgwick, afirma haber desarrollado una de las más grandes carteras de clientes de la empresa. Añade que gracias a ella han entrado decenas de millones de dólares a su compañía y que jamás se tomó un solo día de licencia en 5 años.

No obstante, y a pesar de que hubo promesas al respecto, en ese lustro no logró jamás ser considerada para ser ascendida a socia principal. En julio pasado, finalmente, Ribeiro demando a Sedgwick en un tribunal del estado de California, alegando discriminación sistemática de género. “Si no soy yo, ¿entonces quién?”, se pregunta en el sitio chicagobusiness.com. Y agrega: “Tenía que ser en este momento, porque éste es el año de este tema”. En un comunicado, el presidente de Sedgwick, Michael Healy, afirma que las quejas de la abogada por desigualdad no tienen “fundamento”.

Una encuesta de 2015, hecha por la Asociación Nacional de Abogadas en Chicago, detectó que las mujeres constituyen el 18% de los socios y que aquellas que lo logran ganan 20% menos que los hombres. Otra encuesta, encargada por Crain y la Red también de Chicago a comienzos de año, concluyó que el 46% de las abogadas cree que se les paga menos que a los abogados hombres.

Pese a la evidencia, iniciativas como las de Traci Ribeiro aún son escasas: el gran temor es que la publicidad de estos casos dañe a largo plazo las perspectivas de trabajo. Según Andrea Kramer, socio de McDermott Will & Emery de Chicago, las mujeres que se sienten discriminadas prefieren cambiarse de bufete antes de demandar: “Hacer algo así podría muy bien ser el fin de sus carreras”.

Traci Ribeiro, nacida en Filadelfia, supo que quería ser abogada desde la enseñanza media. Creció en una familia que cambió los roles de género para salir adelante: el padre estaba en casa y la madre, experta en informática en 1966, se convirtió en CEO de una compañía. Tras graduarse en la American University en 1995 y de ejercer en Filadelfia, Ribeiro se trasladó a Chicago en 2006, donde recaló en Sedgwick, un bufete que emplea a más de 300 abogados y que en 2015 reportó US$ 183 millones en ingresos.

igualdad de sueldosPixabay

Ya en 2012 Ribeiro supo de dos jóvenes abogadas de Sedgwick que ganaban decenas de miles de dólares menos que un abogado hombre con igual antigüedad y menos rentabilidad. Pidió un aumento y lo logró, pero no al mismo nivel que sus pares masculinos. Finalmente en 2015 sus porcentajes de ingresos fueron los más bajos de su carrera.

La lucha por la igualdad de sueldos

Ribeiro es la segunda abogada que este año presenta una demanda por discriminación de género en contra una de las 200 firmas de abogados más grandes de Estados Unidos. En enero pasado fue llevado a litigio el bufete LeClairRyan Va., de Richmond. Y Farmers Insurance Group acordó pagar US$ 5,8 millones a un grupo de 300 abogados internos que acusaron discriminación salarial.

La American Bar Association está ocupada en el asunto. Fundada el 21 de agosto de 1878, esta entidad es un colegio de abogados de membresía voluntaria que reúne a 400.000 personas. Este mes se votó a favor de castigar la discriminación basada en el género, la raza u otras características personales. Las sanciones pueden ser incluso suspensión.

Más allá del discurso de Patricia Arquette en el centro emocional del glamour de Hollywood, una de las claves para comprender esta nueva mirada de género puede estar en el corazón del poder norteamericano: la carrera hacia la Casa Blanca. La candidata presidencial demócrata Hillary Clinton es abogada y esta vez parece estar cerca de romper lo que ella misma llama “el techo duro de cristal” más alto de todos. Algo tiene que cambiar.

Lee aquí el artículo original publicado en inglés en www.chicagobusiness.com, en el cual se basó esta nota.

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