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Mercado Legal

Los robots están tomando el control y el Derecho es su próximo objetivo

Su nombre es ROSS y está diseñado para ayudar a los abogados simplificando su investigación jurídica. Pero el trabajo legal es más que eso: los clientes suelen llegar con miedo, malestar o confusión. Así las cosas ¿verán afectadas sus oportunidades laborales los abogados en un futuro cercano?

27 Julio, 2016 Comparte en:
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ROSSPixabay

 
Como consecuencia de la última recesión que vivió Estados Unidos, se están impulsando grandes cambios en el mercado legal. Las empresas están recortando presupuestos para los servicios legales y reforzando los equipos internos para exigirles resultados efectivos más rápidos, más baratos y con mayor predictibilidad para las empresas que los contratan, según informa el sitio de noticias Crain´s Cleveland Business

Pero ¿cómo se puede lograr?

Un informe publicado en enero por The Boston Consulting Group hace hincapié en cómo la tecnología revolucionará a las empresas en tres puntos principales: la digitalización de los datos jurídicos, la eficiencia en el manejo de casos y en el trabajo administrativo; y el apoyo o sustitución de los abogados en las tareas jurídicas de transacciones y litigios.
 
Todavía estamos muy lejos de que los abogados sean reemplazados por computadores. A gran parte le ha tocado alguna vez el tedioso “servicio militar” —como buscar información en montañas de documentos— que a nadie le gusta hacer, pero del que no pueden escapar por ser novatos y mano de obra no tan cara. A pesar de que la inteligencia artificial está en su infancia, algunas empresas del sector legal están considerando lo que podría pasar si la ocupasen. Después de todo, según TechCrunch, los startups en tecnología legal atrajeron más de US$150 millones de inversión total en capital de riesgo en 2013. Esta cifra se espera que crezca de manera exponencial en los siguientes años.
 
En mayo de 2016, ROSS Intelligence anunció una asociación con la firma BakerHostetler, para poner en práctica a ROSS, una máquina diseñada para comprender el lenguaje, proporcionar respuestas a preguntas, formular hipótesis y realizar un seguimiento en el sistema, todo esto exclusivo para el mundo legal.
 
ROSS se construye sobre la plataforma Watson —el computador cognitivo de IBM capaz de responder preguntas gracias a la información de una base de datos que proviene de una multitud de fuentes incluyendo enciclopedias, diccionarios, artículos de la prensa, obras literarias, etc.—. En el fondo, es como un Google para abogados.

Las funcionalidades de ROSS

¿Qué puede hacer específicamente? Según su sitio web:

1. Entrega una respuesta de alta precisión relevante —no 1.000 resultados, por ejemplo— a tu pregunta, la que no necesita formularse mediante palabras claves o kew words, sino que puede plantearse en lenguaje natural.

2. Monitorea las modificaciones legales que pueden afectar positiva o negativamente a tu caso, “en lugar de inundarte con noticias legales”.

3. En la medida que tú y otros abogados más lo usen, ROSS más aprende.

4. Es fácil de usar y funciona en todos tus dispositivos.
 
“En Baker & Hostetler, creemos que las tecnologías emergentes como la computación cognitiva y otras formas de aprendizaje en máquinas pueden ayudar a mejorar los servicios que ofrecemos a nuestros clientes. Estamos orgullosos de formar un equipo con innovaciones como ROSS y vamos a seguir explorando estas tecnologías de vanguardia a medida de que se vayan desarrollando”, dijo Bob Craig, director de información de la empresa en un comunicado de prensa publicado en mayo.

¿Qué pasará con los abogados?

 
ROSS está diseñado para ayudar a los abogados a simplificar su investigación jurídica. Si bien esto puede disminuir la necesidad de un pequeño número de profesionales y empleados de la industria en materia de investigación, las firmas seguirán necesitando asociados para hacer otras tareas.
 
Shannon Achimalbe, abogada, en una columna para el sitio Above The Law se hace las siguientes preguntas: ¿”Pueden los robots llegar a reemplazar a los abogados? ¿Qué habilidades necesitarían para ello?”. Y plantea las cosas que un “robo-abogado” tendría que saber cómo hacer para tener la oportunidad de reemplazar a un abogado:

Escribir resúmenes, mociones, documentos y cartas. Es muy bueno que ROSS pueda hacer la investigación jurídica más eficiente, pero si los resultados no están escritos en papel es inútil. Tendrá que aprender a redactar solicitudes y otros documentos judiciales de manera que cumplan con las reglas establecidas por los tribunales y las idiosincracias específicas de cada juez; además de aprender a redactar contratos y documentos personalizados.
 
Investigar y encontrar hechos. Como la mayoría de los abogados en ejercicio saben, los clientes rara vez dan a conocer todos los hechos. Y las pocas veces que lo hacen, hay que corroborarlos. Esto significa hablar con potenciales testigos. El robo-abogado tendrá que saber cómo analizar las pruebas y determinar si son pertinentes.
 
Ir a tribunales y a juicios. Aunque es divertido pensar en que dos robots discutan en los juzgados acerca del caso de sus clientes, “esto sólo podría pasar en un episodio de Los Supersónicos”, dice Achimalbe.
 
Interactuar con las personas. Por último, y no menos importante, los abogados tienen que ser capaces de conectarse con sus clientes, aconsejarlos, y convencerlos de qué es lo mejor para ellos. Las personas suelen acudir a un abogado, porque tienen miedo, malestar o están confundidos, sobre todo cuando se trata de un litigio. En esas situaciones, el potencial cliente no quiere solamente oír una opinión objetiva de su caso, sino que quieren a alguien que los escuche, los calme y les proporcione esperanza. Y en este momento, un robot no puede hacer eso.
 
“Un día vamos a vivir en un mundo donde los humanos no trabajen en absoluto. Pero a la luz de lo anterior, será extremadamente de sustituir un abogado por un robot. La inteligencia artificial puede investigar y organizar resultados más rápidos que un ser humano. Y puede que sea capaz de dar una respuesta humana a una cuestión jurídica. Pero en este momento, un robot no puede negociar con el abogado openente. No puede escribir un contrato, ni ir a un juicio. Tal vez un día, podrá hacer todas esas cosas y más. Pero hasta ese entonces, los seres humanos no tendrán que preocuparse por el ascenso de las máquinas”, concluye la abogada.
 

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