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Mercado Legal

El curriculum del abogado no es un diario de vida

Como éste, muchos otros consejos, ejemplos y advertencias fueron entregados a estudiantes de Derecho de la U. Católica de Valparaíso por Matías Ortúzar, reclutador legal. Este gerente de procesos de selección de Idealis también abordó con detalle todo lo que se debe y no se debe hacer al enfrentar una entrevista de trabajo.

14 Septiembre, 2016 Comparte en:
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curriculum del abogadoAdolfo Silva, PUCV y Matías Ortúzar, Idealis Legal Recruitment

Sofía Martin


“Espero que lo aprovechen y hagan preguntas”, dijo el profesor de derecho comercial Adolfo Silva a los alumnos de Derecho de la Universidad Católica de Valparaíso, antes de que se iniciara una charla-taller sobre currículum y entrevistas de trabajo.

En un programa que intenta difundir buenas prácticas para acceder al mercado laboral y así aproximar a estudiantes, egresados y abogados al mercado legal, Matías Ortúzar, gerente de procesos de Idealis dio lineamientos respecto de cómo confeccionar un buen currículum, fácil de leer y donde se resalten los conocimientos y habilidades del candidato que busca que lo contraten.

Lo primero que hizo fue explicar cómo funcionan los procesos de selección de abogados y cómo se va “mapeando” el mercado: “Aunque los perfiles sean distintos, hay patrones comunes”. Asimismo, analizó cómo ha ido cambiando el panorama legal en Chile, desde el tiempo —no tan lejano— en que las colocaciones se hacían “por contacto, a dedo, y no mediante selección profesional”.

El tema es relevante porque el año pasado recibieron el título de abogado más de 3.400 nuevos profesionales y comienzan a tener peso aspectos no académicos, que influyen en que egresados con excelente formación igual tengan problemas de empleabilidad, comentó.

Sobre los posgrados, destacó su importancia, pero se hizo la pregunta ¿vale la pena hacerlos recién tiulado? “Mal no hace, pero el mercado está muy exigente con la edad en que entró al mercado; se espera que a los 28 años el abogado ya tenga algo de experiencia. Y, además, uno le saca más provecho a los posgrados cuando ya ha trabajado”, opinó.

El curriculum del abogado

“Hoy hay que ser rigurosos en la preparación del cv y en su presentación”, sostuvo Ortúzar, destacando la importancia de algunos factores que él considera clave: la universidad de la que se proviene —problema que ustedes no tienen, le dijo a los estudiantes—, haber sido un buen alumno, idealmente haber hecho ayudantías, hablar inglés, ojalá tener algo de experiencia laboral y, si es el caso, tener estudios de posgrado.

Respecto de las calificaciones, afirmó que en su equipo siempre miran las notas, porque éstas hablarían bien respecto de la responsabilidad del postulante y muestran que tiene orden y metodología. “Si no tuvo buenas notas, se demoró en titularse o tardó en terminar la carrera, va a ser difícil que logre que lo consideren para una entrevista”, dijo. Si ya egresó, la recomendación fue que el futuro abogado se preocupe ahora de dar un buen examen de grado y si puede, que alcance a hacer ayudantías en alguna asignatura.

Pero ese es el fondo; la forma es otra cosa. “Hay candidatos excelentes, pero que no lo exponen bien o que se explayan inútilmente”.

“El curriculum vitae no es un diario de vida; su objetivo es conseguir una entrevista y no conseguir trabajo”, advirtió, recomendando que no excedan de 1 página, aunque se deban usar técnicas para comprimir.

Además, dijo, hay que adecuarlo al trabajo al que se postula, haciendo los énfasis adecuados. A los despachos les importan mucho los requisitos duros de la carrera, pero a las empresas les interesa mucho más la experiencia y el inglés, compartió.

¿Otros consejos? “Siempre pidan que alguien lo revise y que no tenga errores de tipeo”; entregarlo en formato pdf para que no se desconfigure; no ponerle foto; no poner párrafo introductorio con habilidades que uno mismo escribe; y, en general, no perder espacio colocando referencias. A menos que quien te recomiende sea un verdadero prócer. Ah… y no titularlo “Curriculum Vitae”; se entiende.

Sobre el paso siguiente, que es dar a conocer el currículum, Ortúzar sugirió en primer lugar hacerlo circular en las redes de contacto: familia, amigos, universidades, bolsas de trabajo. Y, en paralelo, estar permanentemente ingresando a los lugares que publican avisos, como Laborum y Trabajando.com, que aunque nadie lo crea, sí son usados para contratar abogados. La tercera herramienta clave, añadió, es hacerse un perfil en LinkedIn, al que recurren tanto departamentos de recursos humanos como reclutadores. Y en este caso sí es imprescindible subir una fotografía: “He sabido de casos en que por no tener foto, la persona que está seleccionando simplemente deja fuera a ese abogado”.

El inglés

Que el inglés hoy es un requisito no es algo novedoso, pero no por ello se deja de recalcar. Los principales estudios elaboran informes a clientes extranjeros y hay muchas empresas que reportan a sus matrices en el exterior.

“Cuando una persona tiene un buen nivel de inglés, lo ideal es que lo certifique”, fue enfático Matías Ortúzar, pues hay candidatos que ponen fluido o avanzado, pero en la entrevista no se atreven a hablar en inglés. “Lo hemos visto”, dijo.

No tiene por qué ser el TOEFL o el IELTS, que son caros. “Hay un test que hace el Instituto Chileno-Norteamericano, con un examen que se hace en un par de horas y te tienen el resultado muy rápido”, recomendó.

El nivel de inglés debe ser funcional: darse a entender principalmente de manera verbal; lo que se catalogaría como “intermedio-avanzado”. “El básico y el medio quedan fuera”, reveló.

Dar una buena entrevista de trabajo

En lineamientos generales, este reclutador de la única empresa dedicada al headhunting legal en Chile dijo que una buena entrevista se produce cuando una persona logra transmitir quién es, ni más, ni menos. Ni se calla y responde con monosílabos, ni habla todo el rato de sí mismo.

Antes de partir, la recomendación fue estudiar el lugar al que se postula, analizar qué hace, quiénes lo integran, hitos importantes, polémicas y prensa. Si se tiene interés sobre el posible empleador,
denota mucho interés.

Ortúzar también contó que muchas veces, cuando se llama a entrevista, se le avisa al candidato con quiénes es la reunión. En tal caso, sugirió averiguar y estudiar los perfiles de los entrevistadores. “Es distinto si es un abogado o si es alguien de RRHH; la entrevista va a ser diferente y me ha tocado que el abogado no sabe comunicarse con quien no lo es, y termina siendo descartado del proceso”, advirtió.

La memoria tampoco debe fallar: es muy importante conocer muy bien la propia historia, con fechas, ex empleadores, materias y cada detalle.

Otros aspectos a cuidar son la puntualidad: llegar a la hora. Puedes llegar 5 o 10 minutos antes, pero no media hora antes. Si vas a llegar algo tarde, avisa a tus entrevistadores antes de la hora que estás con un problema y vas a retrasarte unos minutos.

Para la ocasión usa ropa formal y sobria, sobre todo los recién titulados. “Hemos visto candidatos que han llegado muy informales y que los han descartado sólo por la apariencia”.

No ir con discursos preparados; no decir garabatos; no hablar mal de nadie fue la siguiente recomendación. “Nos da muy mala espina el que dice que todo lo malo que le ha pasado en la vida es por culpa de otros”, contó.

¿Tú o usted? “Tratar de tú genera cercanía y demuestra que tienen buenas habilidades”, dijo, y aconsejó no tenerle miedo a interactuar: si al finalizar la entrevista tienes preguntas que no sean sobre la remuneración o la jornada de trabajo —las que sería preferible dejar para una siguiente reunión—, mostrará que realmente estás interesado en el trabajo.

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