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Mercado Legal

Abogados y alcohol: una relación complicada

Canadá, Estados Unidos y Australia muestran su preocupación por este fenómeno, que ha sido objeto de investigación y genera constante atención en el sector legal.

28 Marzo, 2018 Comparte en:
alcoholPixabay
Javiera Bianchi / Sofía Martin

Tomar alcohol y ser abogado a veces parecen dos cosas inseparables. Según un estudio hecho en 2015 en Estados Unidos, un 21% de los titulados en ejercicio de ese país tienen problemas en alcohol. Esto es casi cinco veces más que el rango de las personas en general. Ahora, si vieras a un colega en esa situación, es válido preguntarse cuál es la manera más efectiva de abordar el tema.

Michael Bryant es un abogado canadiense que lleva 12 años sobrio y que luchó contra el alcoholismo la mayor parte de su vida adulta. Hoy, después de ejercer como abogado de defensa criminal durante dos años, se desempeña como director ejecutivo de la Asociación Canadiense de Libertades Civiles.

En Law and Style, el profesional comentó sobre la forma en que se debe tratar a un cercano con problemas de consumo excesivo de alcohol. Lo que principalmente aconseja es no juzgar ni atacar, mostrando una genuina preocupación.

“Si esa persona tiene problemas en todas las áreas de su vida y se dice a sí mismo: ‘Es culpa del jefe, del cónyuge, es el mundo, son las elecciones’, tal vez no lo es y sí es culpa de la bebida”, dice Bryant. La mayoría de las personas buscan ayuda solo después de que se dan cuenta de que el alcohol es la variable común en una serie de problemas, lo que el canadiense califica como “la prueba más útil”.

Según el abogado, si efectivamente te acercas a esa persona y enfrentas el tema sobre su consumo de alcohol, es probable que la relación se dañe por un tiempo.”Tuve un compañero que un día me dijo que me observó bebiendo demasiado”, dice Bryant. “Tenía razón, y yo estaba furioso. Pero él me ayudó a ver la verdad. Más tarde, pude agradecerle”.

El problema se repite en Australia

En Australia la situación no es tan distinta. En 2014 la Universidad de New South Wales hizo un estudio en que encontraron que 32 de cada 1.000 abogados tienen problemas con el alcohol. Además, el estudio relacionó que la gente que regularmente bebe en forma excesiva es más propensa a tener depresión, ansiedad y estrés.

Un miembro de Alcohólicos Anónimos (AA), cuya identidad no fue revelada, dijo en Australasian Lawyer que hay un grupo cerrado de abogados en AA en Sydney que ha permanecido por muchos años. “Hay abogados (barristers y solicitors) y jueces, pero no mantenemos registros”, dijo. Hizo una distinción entre ser alcohólico y tener problemas con el alcohol y agregó: “Los abogados que tienen mucho trabajo y beben para aliviar el estrés no necesariamente son alcohólicos, pero es posible que no se estén haciendo ningún favor mental o físicamente”.

Tan vulnerable

En una columna publicada en Above the Law, que sorprende por su sinceridad y capacidad de exposición, el abogado estadounidence Brian Cuba, contó su experiencia con el alcohol y el consumo de drogas como la cocaína.

“Llevo 10 años de mi recuperación de la adicción. Todavía tengo depresión clínica y tomo medicamentos diariamente. Voy al siquiatra una vez a la semana. Además, soy abogado. Soy parte de la profesión que tiene una de las tasas de suicidio más altas; una tasa alarmante, también, de consumo de diversas sustancias, y sobre todo de alcohol. Hablo constantemente con muchos otros abogados que están luchando contra lo mismo: algunos incluso han contemplado la idea del suicidio. Les pregunto a qué le tienen miedo, qué es lo que los frena a dar ese primer paso hacia un cambio positivo”, dice Cuban.

“Casi siempre se trata de pérdida, desde el trabajo hasta la familia”, agrega. Pero, como se dice en Chile, “uno toma para ahogar las penas, sin darse cuenta que las penas aprenden a nadar muy rápido”. A ello se agrega el estigma de la adicción, un problema que afecta a todas las personas, pero que es particularmente poderoso en la profesión legal.

¿Por qué? Porque tradicionalmente el abogado se asocia a un ser fuerte, entrenado desde la universidad para considerar la debilidad como un defecto, lo que lleva a que no sepa reconocer su propia vulnerabilidad y lo deja sin herramientas emocionales cuando necesita ayuda.

 

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