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Internacional

¿Te estás portando mal? Tinder todo lo sabe…

“Personalizar la experiencia” de tus apps y entregarte publicidad dirigida especialmente a ti son algunas de las razones con que fundamentan la cantidad de información personal que te piden. Y que entregas. Todo. Todo queda registrado.

30 Enero, 2018 Comparte en:
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tinderAnastasiya Babienko
Nicola Z.

Es verano en el hemisferio sur y en las ciudades abundan viudos y viudas de verano. Todos hemos leído sobre el exceso de información que maneja Facebook o Google sobre nuestros datos, pero ¿qué pasa con Tinder, la famosa aplicación donde la gente hace “match” —o 1313, si se quiere— con aquellas personas que le parecen atractivas para conocerse en una cita?

Un informe de 2017 reveló que sus usuarios están excesivamente predispuestos a entregar información sin siquiera pensarlo, porque aplicaciones como ésta estarían tomando ventaja de un simple fenómeno emocional: “No podemos sentir los datos. Por eso que cuando ves todo impreso, te golpea. Somos criaturas físicas. Necesitamos la materialidad”, comentó Luke Stark, sociólogo especializado en tecnología digital de la Universidad de Dartmouth, a Judith Duportail, para un artículo publicado en el periódico británico The Guardian.

El artículo, que ha sido replicado por medios de todo el mundo y en todos los idiomas, fue escrito luego que la periodista decidiera utilizarse como sujeto de investigación, a ella y su historial de Tinder, iniciado a las 9.24 de la noche del miércoles 28 de diciembre de 2013, cuando —cuenta— le escribió “hola” a su primera coincidencia en la aplicación.

Desde ese día hizo “match” con 870 personas y envió 1.700 mensajes. “Recuerdo a unos cuantos muy bien: aquellos que se convirtieron en parejas, amigos o terribles primeras citas. He olvidado a todos los otros. Pero Tinder no”, cuenta en el artículo donde se determinó a conseguir en papel —de modo físico, como el sociólogo decía— todo su historial. Duportail averiguó que existían 800 páginas sobre ella, “y también de ti, si eres uno de sus 50 millones de usuarios”, agregó.

En marzo del año pasado le pidió a la aplicación acceso a sus datos, considerando que todo ciudadano europeo está permitido a ello según la ley de protección de datos personales de la Unión Europea, aunque muy pocos lo hacen, según dicen desde la propia empresa.

Así, con la ayuda de Paul-Olivier Dehaye, un activista en temas de privacidad del sitio personaldata.io, y el abogado especializado en derechos humanos Ravi Naik, comenzó su solicitud: primero, un correo a Tinder solicitando su información personal; sin embargo, lo que recibió fue mucho más abultado de lo que esperaba.

Las 800 páginas

Desde los “like” de Facebook y su número de “amigos” hasta links hacia donde sus fotos de Instagram debieran haber estado si Duportail no hubiese eliminado la asociación de ambas cuentas. Desde los datos sobre su educación y el rango de edad de los hombres en los que alguna vez se mostró interesada, hasta la información de cuándo y dónde cada una de las conversaciones que tuvo a través de Tinder ocurrió… y la periodista asegura, sin embargo, que la lista no terminaba ahí.

“Estoy horrorizado, pero para nada sorprendido con la cantidad de datos”, comentó Olivier Keyes, un experto en información de la U. de Washington. “Cada aplicación que usas regularmente en tu teléfono posee este mismo tipo de información. Facebook tiene cientos de páginas sobre ti”, agregó.

Duportail continuó su investigación revisando lo que Tinder manejaba sobre ella y su reacción fue de culpa: “Estaba impactada por toda la información que voluntariamente entregué: desde lugares, intereses y trabajos, hasta fotografías, preferencias musicales y lo que me gusta comer”.

“Tinder sabe mucho más sobre ti cuando estudia tu comportamiento en la aplicación”, explica Alessandro Acquisti, profesor de tecnología de la información de la U. Carnegie Mellon. “Sabe con qué frecuencia te conectas y en qué momentos, el porcentaje de hombres blancos, negros, asiáticos con los que hiciste ‘match’, qué tipo de personas están interesadas en ti, qué palabras usas más frecuentemente, cuánto tiempo pasan las personas viendo tu fotografía antes de deslizarla, y así. La información personal es el combustible de la economía. Los datos de los consumidores se comercializan y transan con el propósito de hacer publicidad”, agrega.

¿Para qué necesitan toda esta información? Desde la misma compañía aseguran que es útil “para personalizar la experiencia” de cada uno de sus usuarios en todo el mundo. Y agrega: “Nuestras herramientas de comparación son dinámicas y consideran varios factores para mostrar potenciales coincidencias”.

Sin embargo, cuando la periodista-afectada-consumidora les preguntó por la forma en que personalizan estas relaciones, el portavoz de Tinder dejó de ser tan abierto y sólo comentó que aquello es “parte central de nuestra tecnología y propiedad intelectual, por lo que no podemos compartir esa información sobre nuestras herramientas patentadas”.

El mal uso

¿Qué sucede si estos datos, vergonzosos muchas veces, fueran pirateados, hechos públicos o simplemente comprados por otra empresa? Es una preocupación más que razonable, ya que la propia política de privacidad de Tinder dice claramente que los datos pueden ser utilizados para ofrecer “publicidad dirigida”, así como que “no debe esperar que su información personal, chats u otras comunicaciones permanezcan siempre seguras”.

Así, en mayo del año pasado un algoritmo fue utilizado para obtener 40 mil imágenes de perfiles de la plataforma con el objetivo de construir una herramienta de inteligencia artificial que permitiera “cambiar el género” de los rostros. Y unos meses antes, 70 mil perfiles de la aplicación OkCupid —propiedad de la Matching, la compañía matriz de Tinder— se hicieron públicos por un desarrollador danés, al que muchos llamaron “supremacista blanco”, por su intención de establecer una relación entre inteligencia y creencias religiosas mediante estos datos.

El problema de todo, explican los expertos, es que la utilización de los datos personales de cada usuario afecta, lógicamente, a quien use Tinder, pero también lo hará con las ofertas de trabajo a las que tenga acceso LinkedIn, cuánto te cobrarán por asegurar tu auto, qué avisos verás en el metro y si te conceden un préstamo.

“Nos estamos dirigiendo hacia una sociedad cada vez más opaca, hacia un mundo aún más intangible, donde los datos recopilados sobre cada uno decidirán facetas cada vez más importantes de nuestras vidas. Eventualmente, toda nuestra existencia se verá afectada”, pronostica Dehaye.

Cómo evitarlo

Ante un mundo tan apocalíptico como el descrito, BBC Mundo elaboró una suerte de bitácora sobre cómo eliminar lo que Google sabe de ti, porque lo que muchos desconocen, alerta la publicación, es que el programa ofrece la posibilidad de borrar la información que va almacenando en una pestaña llamada “Mi actividad” o “My activity”.

En este artículo encontrarás las formas de hacer desaparecer tu actividad o el historial de ubicaciones en Google, tus movimientos en Youtube o lo que los anunciantes saben sobre ti.

 
* Si quieres leer el artículo original publicado por The Guardian, haz clic aquí.

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