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Internacional

Disputando “la visión patriarcal y androcéntrica hegemónica imperante”

Lee el discurso con que Bárbara Sepúlveda, directora ejecutiva de la Asociación de Abogadas Feministas de Chile, dio inicio a la firma del convenio con Corporación Humanas, que crea la Red de Abogadas Defensoras de Mujeres.

30 Octubre, 2018 Comparte en:
red de abogadas defensoras de mujeresIdealex.press
S. Martin

Lee aquí el discurso de Bárbara Sepúlveda, directora ejecutiva de la Asociación de Abogadas Feministas de Chile, al iniciar —el martes 23 de octubre, en la Biblioteca Nacional— la ceremonia de firma de convenio que oficializó la colaboración de la agrupación con Corporación Humanas para crear la Red de Abogadas Defensoras de Mujeres.

 
Estimadas colegas y compañeras feministas,

A quienes estudiamos derecho nos enseñaron que un buen abogado es imparcial, racional, que no permite que sus convicciones estén por encima de los intereses de su representado o cliente. Nos dijeron que el derecho era objetivo, universal y neutro, y por tanto, que la identificación con el otro, la pasión, el compromiso y las emociones no nos permitirían establecer la mejor estrategia para la defensa de quienes confiaran en nosotros como sus representantes judiciales.

En ese entonces creíamos que la justicia realmente era ciega, pero con el pasar de los años, la realidad nos fue mostrando que esa justicia en la que tanto creímos durante los primeros años de universidad, solo existía para algunas pocas personas. Que las leyes poco y nada tenían que decir respecto de un sinnúmero de situaciones de desigualdad cruzadas por el poder, por la distribución sesgada de la riqueza y los privilegios.

Con la práctica entendimos entonces que el derecho no lo era todo ni tenía todas las respuestas. Su majestuoso atractivo se iba diluyendo a medida que nos dábamos cuenta de que el derecho es un mundo altamente masculinizado, donde las mujeres somos objeto de discriminaciones de diversa índole, las cuales se producen tanto dentro del ámbito académico, a nivel legislativo, en las
posibilidades de acceso al mundo laboral, así como dentro de nuestros espacios de trabajo, tanto en el sector público como en el privado. Y entre tanta injusticia que requiere respuestas urgentes, los tribunales también se fueron desmitificando y mostrando su verdadera naturaleza kafkiana.

Chile tiene una deuda histórica con las mujeres en materia de derechos, igualdades, oportunidades, y no discriminación. Estamos convencidas de que un enfoque feminista del derecho, especialmente en la formación inicial de abogados y abogadas, es necesario para disputar la visión patriarcal y androcéntrica hegemónica imperante, así como la necesidad de transformación de éste en pos de generar los cambios legales que la diversidad de mujeres que habitan nuestro país requerimos. Porque en este país no da lo mismo ser mujer, ni todas las mujeres sufrimos las mismas opresiones. No es la misma discriminación si cuando antes de reconocerte como mujer la sociedad lo primero que ve es cuál es tu situación socioeconómica, cuál es tu color de piel y cómo son tus rasgos, o si hablas con acento extranjero, si eres lesbiana, trans, o adulta mayor.

Por esto, hace cuatro meses, en medio del movimiento social histórico que este año vive nuestro país, un grupo de abogadas feministas decidimos organizarnos y unirnos para formar una nueva asociación a nivel nacional. Porque queremos ser herederas de la lucha y el trabajo de todas las mujeres que nos han precedido y porque creemos que construir la sociedad en que queremos vivir es responsabilidad de todas. En solo cuatro meses de existencia y con más de quinientas adherentes, hemos realizado diversas asesorías legislativas y sobre políticas públicas, investigación académica, autoformación en teoría de género para nuestras socias y educación a la comunidad, más de 100 asesorías jurídicas completamente gratuitas, entre otras tareas. Estas acciones han sido realizadas por abogadas, licenciadas y egresadas de derecho de distintas universidades del país, de regiones y del extranjero quienes, conscientes de nuestra propia posición de privilegio de forma voluntaria, hemos puesto esta herramienta al servicio de las demás.

Este nuevo paso, la creación de la red de abogadas defensoras de mujeres, es una articulación conjunta entre ABOFEM y Humanas, compuesta por excelentes profesionales, con experiencia y trayectoria feminista, mujeres convencidas de que la transformación de nuestra sociedad y el fin de la discriminación, violencia y opresión de género es posible.

Y precisamente porque el derecho NO es objetivo, neutral, ni racional, es que nuestro compromiso es con aquellas que sufren en carne propia las falencias, las discriminaciones y las desigualdades del sistema. Queremos darles la mejor defensa a las mujeres vulneradas en sus derechos, queremos permear el sistema judicial con la perspectiva de género, queremos mostrar que el sistema es injusto
y dar las batallas necesarias hasta su transformación completa. Porque en ABOFEM estamos convencidas de que el feminismo es una forma de activismo político y no sólo el fundamento teórico de la igualdad de género, queremos decirles a nuestros colegas, a los jueces de la república, a los operadores del derecho: que las abogadas feministas nos hemos organizado, que somos parte del movimiento social y que con orgullo cargamos con el legado histórico de nuestras antecesoras.

Que lo sepan: llegamos para quedarnos.

Muchas gracias.

 
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