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Internacional

Desafíos legales y de política pública de la niñez migrante

Sería inevitable que se generen comportamientos intergrupales con afectos, pero también con estereotipos, prejuicios o discriminación. Y al ser un fenómeno complejo, cuando no hay leyes ni instituciones adecuadas, un tratamiento equivocado de la migración infantil podría redundar en adultos desapegados, con resentimiento hacia un país que no acogió a sus padres con dignidad ni respeto a los derechos garantizados en los tratados internacionales.

24 Octubre, 2018 Comparte en:
niñez migranteSeminario Integración Niñez Migrante
Sofía Martin

Según el censo de 2017 casi 750 mil migrantes vivían en Chile. El Ministerio del Interior confirmó que esta cifra ascendió a 1.119.267 a inicios de 2018, de los cuales el 10,4% son niños de entre 0 a 14 años.

Ayer, en el Congreso Nacional de ese país, en una actividad que convocó a más de 400 personas a la ciudad de Valparaíso, se debatió sobre los desafíos que plantean las políticas públicas —incluyendo legislación y normativas— para proteger a niñas, niños y adolescentes migrantes y refugiados.

Sin asistencialismo

José Pedro Silva, presidente de la Fundación Ciudad del Niño, hizo énfasis en que existe un deber que no es sólo legal y que existen retos que no se quedan en lo admimistrativo: “Nuestro deber moral es el de hacer un auténtico refugio de una manera eficaz, integrando en la sociedad chilena a los niños migrantes y a sus familias, restableciendo su dignidad, dándoles amparo y posibilidades de trabajo, sin asistencialismo, en el contexto de una sociedad abierta y no discriminatoria”.

La entidad, que tiene 84 años de existencia, tiene diversos programas de prevención y protección y está presente en 9 de las 16 regiones del país.

niñez migranteJosé Pedro Silva, Pdte. Fundación Ciudad del Niño; Cecilia Milevciv, consejera; Paolo Mefalopulos, UNICEF Chile; Patricia Muñoz, Defensora de la Niñez.

 
Silva destacó que la problemática interpela al Estado, a las organizacines que colaboran con él, pero también a la sociedad. También mencionó algo que fue abordado de distintas maneras durante el encuentro: que las causas de la migración son múltiples, que no todos los migrantes son iguales y que las soluciones deben tomar en cuenta esas diferencias, tanto colectivas como individuales.

Y contó un caso relacionado con la academia: James Goldschimdt, destacado procesalista y decano de la Facultad de Derecho de Berlín emigró a Uruguay y fue Eduardo Couture quien lo acogió y le consiguió una cátedra. En 1939 Goldschimdt le había escrito una carta diciéndole que estaba en Cardiff, pero su visa vencía el 31 de diciembre, debía salir de Inglaterra y no tenía visa consular para ir a ninguna parte del mundo.

Cristián Gómez Cobo, del Departamento de Inmigración chileno, dejó claro qie la migración no es una realidad nueva, ni en la humanidad ni en chile. “Lo único que puede haber cambiado o es novedoso, en la cantidad o el origen de los migrantes”

Gómez aportó otro análisis: el 6,4% de la población en Chile es migrante, mientras que el promedio de la OCDE es de un 14%.

Las causas de los movimientos entre países pueden ser la búsqueda de oportunidades, reunificación familiar, estudios, refugiados políticos, desplazamiento forzado o exploración de mejores horizontes. Algunos de estos motivos son transitorios y otras no. “Para saber cómo recibir al migrante, hay que conocer por qué vino”, sostuvo.

También entregó otro dato y es que la mayoría de las personas migrantes llegan al país en su etapa laboral, en un promedio de edad cercano a los 33 años. Traen consigo o envían por sus hijos, que según cifras de 2017 llegarían a cerca de 80 mil, si se cuentan hasta los 14 años. El problema es que en esas cifras no está el niño nacido en Chile porque su nacionalidad es chilena por el solo hecho de haber nacido en Chile con padres extranjeros residentes.

En el primer semestre de 2018 se habían solicitado 23 mil visas de menores de 18 años; en 2017 habían sido 34.712; y 20 mil en 2016.

Desde la alcaldía

“Me ha tocado ver 40 familias con 1 baño”, dijo Rodrigo Delgado, alcalde de Estación Central, una comuna del centro de Santiago a la que llega gran cantidad de migrantes.

Delgado contrató un estudio con mapas de calor de concentración demográfica: vivienda, trabajo, salud, educación y relaciones comunitarias. “El diagnóstico es clave; hay que hacer un zoom; si no, va a ser muy compejo tomar decisiones”, añadió y contó que se había identificado 150 inmuebles en mal estado, en los que además había gran hacinamiento, el que trae “problemas gravísimos de salud mental”, advirtió.

El alcalde hizo énfasis en que Chile está a tiempo de trabajar ahora para lo que viene con la segunda y tercera generación: “Es muy probable que ellos rechacen al país que no les dio oportunidades a sus padres; hay estudios de lo que ocurrió en Francia, el fenómeno de las pandillas y cómo vuelcan su rabia, porque tampoco sienten apego a su país de origen”.

“El costo del país va a ser enorme si los migrantes no se integran como ciudadanos”, insistió.

Estación Central tiene hasta 15 nacionalidades en los distintos cursos de un solo colegio municipal. “Cuando un niño tiene distintos compañeros de distintas latitudes, el desafío es pasar de la sala multicultural a la sala intercultural”, comentó. “Los niños venezolanos piden beisbol; las niñas dominicanas son altas y estamos tratando de potenciarlas en basquetbol y voleibol. Por nuestro biotipo, hay deportes a los que los chilenos no vamos a acceder, como salto alto”, dijo, ejemplificando los desafíos que implica el fenómeno para la administración comunal.

“Existe un Estado fallido en esta materia. Los alcaldes trabajamos con realidades, y llevamos 10 años en esto. Pero hay que trabajar con datos, con diagnósticos. Los niños de hoy son el ciudadano de mañana y si no lo hacemos bien, vamos a tener adultos odiando al país”, reiteró.

 
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